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La Reserva Federal debería tener claridad y elevar las tasas

por 21 septiembre, 2016

La Reserva Federal debería tener claridad y elevar las tasas
El significado del pleno empleo no está claro. El índice de participación en la fuerza laboral no ha vuelto a los niveles previos a la crisis, lo que sugiere que un mayor estímulo podría conseguir que más gente vuelva a trabajar. Últimamente, los sueldos están creciendo a un ritmo ligeramente más rápido, pero no hay indicios reales de presión sobre los precios: la tasa de inflación se encuentra muy por debajo del objetivo del 2 por ciento de la Fed y las expectativas para la inflación futura aún son moderadas.
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La gestión de la Reserva Federal de Estados Unidos nunca ha sido un trabajo fácil, y el grado de dificultad solo está aumentando. Ocho años después de la crisis, la economía está dando indicios confusos, y los responsables de las políticas de la Fed no tienen claro su significado. Eso es incómodo cuando la única cosa que los inversores quieren de la decisión de esta semana sobre las tasas de interés es algo de claridad.

Bajo estas circunstancias, la Fed está destinada a decepcionar. Los mejor que puede hacer es seguir presionando con cuidado para normalizar la política monetaria, explicar qué significa el concepto de “normal” en estos días y prometer tener una mente abierta conforme llega la nueva información. Lo que se requiere en este preciso momento, y que también se debería decir, es elevar las tasas de interés en un cuarto de punto porcentual.

El índice de desempleo en Estados Unidos se encuentra en un 4,9 por ciento, cifra que alguna vez fue vista como pleno empleo. El objetivo para la tasa de los fondos federales está fijado actualmente entre un 0,25 y 0,50 por ciento, que alguna vez fue considerado como un extraordinario estímulo económico. Antes de la crisis, los economistas habrían dicho que esta combinación era desequilibrada: el pleno empleo requiere del retiro de los estímulos, de lo contrario la inflación subirá.

Hoy ambos aspectos de este cálculo están en duda.

El significado del pleno empleo no está claro. El índice de participación en la fuerza laboral no ha vuelto a los niveles previos a la crisis, lo que sugiere que un mayor estímulo podría conseguir que más gente vuelva a trabajar. Últimamente, los sueldos están creciendo a un ritmo ligeramente más rápido, pero no hay indicios reales de presión sobre los precios: la tasa de inflación se encuentra muy por debajo del objetivo del 2 por ciento de la Fed y las expectativas para la inflación futura aún son moderadas.

Por lo tanto, el pleno empleo no es lo que solía ser – y las tasas de interés, según sostienen varios economistas, no están tan bajas como parecen. Eso es debido a que el grado de estímulo monetario se mide mejor como la brecha entre las tasas de interés actuales y la llamada tasa de interés neutral – la tasa hipotética que ni suma ni resta de la demanda. En los Estados Unidos, la tasa neutra estimada ha tendido a bajar, según la Fed, y ahora se sitúa entre el 2 y el 3 por ciento, en lugar del 4 por ciento o más. Esto implica que el grado actual de estímulo es 1 a 2 puntos porcentuales menor de lo que parece.

El razonamiento a lo largo de estas líneas se podría utilizar no solo para dejar la tasa de los fondos federales sin cambios, también serviría para recortarla – tal como argumentó recientemente el ex miembro del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) Narayana Kocherlakota. No obstante, cualquiera de estos cursos de acción, sería un error.

Lo que este tipo de análisis no considera es la creciente amenaza para la futura estabilidad financiera. Las tasas de interés demasiado bajas (junto a los balances masivamente ampliados del banco central, cortesía de la flexibilización cuantitativa) han respaldado la demanda según lo previsto, aunque con una eficacia cada vez menor; Sin embargo, al mismo tiempo, han impulsado artificialmente los precios de los activos financieros y distorsionado los patrones normales de la toma de riesgos en los mercados financieros.



Estas distorsiones son el costo inevitable de un estímulo de emergencia. La emergencia ha terminado. La reducción y posterior erradicación de los estímulos debe convertirse en una de las prioridades principales.

Esta es una de las cosas que la Fed puede tener clara sobre esta semana. En vista de que la cifra de desempleo se encuentra por debajo del 5 por ciento, el retiro gradual de los estímulos monetarios es adecuado. La Fed también debería decir lo mismo –y debería demostrarlo al elevar las tasas–.

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