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Fondo de ex socios de Moneda y los hermanos Furman, ex controladores del Banco Internacional

Caso Aurus: otro millonario fraude golpea al corazón del mercado financiero y lo pone nuevamente en el banquillo

por 7 octubre, 2016

Caso Aurus: otro millonario fraude golpea al corazón del mercado financiero y lo pone nuevamente en el banquillo
La AGF es hoy protagonista de un nuevo escándalo que remece al mundo de las finanzas. Cerca de US$25 millones son los perjuicios económicos estimados por una serie de irregularidades cometidas por su ex socio y gerente de inversiones, Mauricio Peña, quien irónicamente fue analista de riesgo del Banco Central. El caso deja como damnificados a varios peces gordos del mercado y pone en cuestión nuevamente la autorregulación y supervisión de una industria ya golpeada por casos como La Polar y Cascadas. Una auditoría interna develó este todavía presunto fraude. Ni Compass –firma que les prestaba back office a los fondos afectados– o Ernst & Young –auditora del último balance– lo detectaron. Una verdadera crisis para una empresa que debe responderles a sus inversores con un patrimonio que no alcanza los US$2 millones y con un plazo de 165 días para quienes quieran rescatar su inversión. Todo esto mientras el fiscal Carlos Gajardo también busca determinar culpas. Ayer los socios fundadores se reunían con aportantes para calmar las aguas, cosa que no impidió que algunos salieran a rescatar lo invertido. (ACTUALIZADA)
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El mundo del poder sigue vapuleado. Tras seguidillas de escándalos empresariales y financieros, ayer se sumó uno más que remeció nuevamente a la industria financiera.

El caso Aurus vuelve a mermar la reputación de un mercado todavía lejos de alcanzar una autorregulación acorde a una “cultura desarrollada”, con la diferencia de que esta vez los perjudicados fueron los mismos peces gordos de Sanhattan. Ni consumidores ni las AFP están entre las víctimas, como ocurrió en La Polar y el caso Cascadas.

Mauricio Peña es el presunto responsable de un perjuicio patrimonial que alcanzaría a cerca de US$25 millones en dos fondos de Aurus Capital: Insignia y Global. El hoy ex gerente de inversiones de la compañía manipuló la información de los fondos que administraba para simular una performance intachable, nada menos que un 154% de retornos en el fondo Insignia desde su origen (en el caso de la serie H que no cobra comisiones), el más grande de los dos vehículos afectados.

No había razones para desconfiar de él. Ingresó a la compañía desde su creación, llevado desde Moneda Asset Management, pero tras su engaño confeso hoy es sujeto de una futura acción penal de una compañía en la que él mismo es dueño del 4,6%. Mientras, sus aportantes ven un daño que alcanzaría hasta el 30% de sus inversiones. Irónicamente, Peña había sido analista de riesgo del Banco Central.

El origen del asunto es todavía una interrogante que tendrá que responder Deloitte. Aurus Capital contrató sus servicios de auditoría forense para armar el cuadro criminal del asunto y determinar responsabilidades, al tiempo que Carlos Gajardo –el temido fiscal que inició la investigación de las platas políticas– ya está trabajando por su cuenta, esperando la inminente querella de Aurus contra Peña. Ayer la compañía no presentó ninguna acción penal, pero lo hará en los próximos días definitivamente.

¿Quién responde por las pérdidas?

La situación de la empresa hoy es crítica. Si bien los fondos Insignia y Global no son los más grandes de Aurus, sino el de Rentas Inmobiliarias con más de UF3 millones en aportes –colocado por LarrainVial–, la empresa hoy está en una situación compleja porque en última instancia será la responsable de resarcir el daño patrimonial a sus aportantes, en circunstancias que su propio patrimonio ni siquiera alcanza los US$2 millones.

Según el balance de la administradora, su patrimonio es de $934 millones, mientras el perjuicio que habría ocasionado el engaño de Peña se cuantifica en torno a los US$25 millones.

Es por eso que ayer sus socios fundadores se desplegaron en reuniones 1 a 1 con algunos de sus principales inversionistas, explicándoles la situación e intentando poner paños fríos. Quisieron manifestar que estaban actuando con responsabilidad, un mensaje lo más alejado de algo alarmista.

De igual manera sufrieron el pedido de rescate de ciertos aportantes. A pesar de que este medio no pudo identificar quiénes acudieron a la compañía para rescatar su inversión, sí confirmó que hubo alrededor de cinco solicitudes de rescates, aunque por montos menores.

La SVS ya delineó la hoja de ruta para la empresa, manifestándole que actúe en relación con los reglamentos internos de los mismos fondos. Es decir, en caso de rescates, tiene 165 días para ejecutarlos. A pesar de que Aurus le solicitó al regulador la suspensión de esta facultad de los inversionistas, la SVS se lo denegó, aunque acogió la petición en pos de suspender la cotización de cuotas de los fondos en cuestión.

Es que, de haber existido transacciones, las pérdidas probablemente habrían sido mayores. Además del perjuicio económico reconocido por la empresa, la cotización de estas cuotas en el mercado podría haber generado un daño mayor, considerando una mayor presión de venta de los mismos aportantes. Es por lo mismo que se presume que el daño terminará siendo más grande.

Ninguna AFP habría sido afectada. En el mercado explican que fueron principalmente compañías de seguro y family offices. En general, todas teniendo como custodios a las principales corredoras de bolsa del país, además de los mismos socios y relacionados con Aurus, quienes explican el 12,5% de los aportes en el caso del fondo Insignia, cuyo patrimonio alcanza $64 mil millones. El del fondo Global es $13.600 millones.

Serán ellos los que tendrán la posibilidad de efectuar demandas civiles contra la AGF o pedirle la intervención al regulador de Valores para revisar si hubo responsabilidad del directorio, considerando la falla de mecanismos de control que existió detrás de las acciones de Peña. Eso sí, Aurus evaluará si todos los inversionistas tuvieron pérdidas, considerando que hay aportantes que pudieron haber obtenido ganancias, dependiendo del momento en que invirtieron.

La compleja posición de Compass

Una de las empresas que conocía de cerca los fondos Insignia y Global era Compass, una de las administradoras de fondos más reputadas del sistema.

Compass prestaba servicios de back office en ambos fondos, solo en estos y no en el de Rentas Inmobiliarias. Según explican en el entorno de la compañía, el back office consiste, en términos generales, en llevar el registro de las transacciones, la contabilidad del fondo y la determinación del valor de la cuota. Para esto último, utilizaba una fuente de precios independiente, dependiendo del tipo de instrumento. Sin embargo, en el contrato se estableció que para aquellos instrumentos que, o no tienen mercado o son muy ilíquidos, el proveedor de precios era Aurus y, en este caso, era Mauricio Peña.

El fraude era posible por cuanto, frente a eventuales preguntas de Compass por precios fijados por Peña, este mostraba como respaldo un “fact sheet” falsificado del activo, tanto en el precio como en el gráfico con la evolución de la rentabilidad.

Como explicó ayer Aurus en el hecho esencial emitido a la SVS, aquí hubo inconsistencias en la forma de valorización de operaciones en instrumentos derivados, asociadas a determinados activos de los fondos, así como en la valorización de algunas cuotas de inversión privada.

Invertía en estos derivados para cubrir riesgos de fluctuaciones de la cartera, pero eran muy ilíquidos, por tanto, el precio de mercado no necesariamente reflejaría el valor del activo, razón por la cual el contrato le daba a Aurus (o a Peña) la posibilidad de informar el precio.

Según sostienen conocedores del asunto, Compass realizó algunas preguntas, pero Peña habría falsificado el “fact sheet”, una hoja con distintas informaciones financieras del fondo, y se las mostraba como respaldo.

En el caso tampoco hay atisbos de que la auditora Ernst & Young diera cuenta de las irregularidades de Peña. Su auditor fue Enrique Aceituno, quien revisó los balances del año pasado de ambos fondos.

Nadie lo vio

Prácticamente nadie detectó la falsificación de retornos de su ex gerente de inversiones. Ni los inversionistas calificados que invirtieron en los fondos de Aurus, ni Compass o la auditora Ernst & Young. Tampoco los reputados nombres que lo rodeaban.

Peña ya se movía en un ambiente de alta experiencia en el mundo financiero. Los socios fundadores de Aurus son muestra de eso: Alejandro y Segio Furman, ex controladores del Banco Internacional, y Antonio Cruz, José Miguel Musalem y Juan Carlos Délano, todos socios –algunos fundadores– de Moneda Asset Management. Ni uno se dio cuenta.  Délano es hijo del que fuera ministro de Economía del régimen militar.

Tampoco otros nombres de larga trayectoria en el mercado, como Axel Christensen, quien era miembros del comité asesor ad honorem del fondo Insignia. Salvador Valdés también figura como asesor de la administradora. Difícil, quizás, desconfiar de un ex Moneda que también se desempeñó en el área de riesgos del Banco Central. Toda una paradoja.

(Nota de la Redacción: Versión original de esta nota decía erroneamente que Eduardo Engel es miembro del comité asesor de estos fondos. Engel renunció a ese rol en mayo del año pasado.)

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