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Rol de León Vial y su hijo Manuel hace ruido entre algunos inversionistas

El negocio financiero, lo que hundió y hace renacer a La Polar

por 29 marzo, 2017

El negocio financiero, lo que hundió y hace renacer a La Polar
Mercado dividido por el optimismo en bolsa que refleja la acción de la compañía. Solo este año ha rentado más de un 70%, transando en niveles de mediados de 2014. Sus ventas no crecen, sí el margen, pero sobre todo el segmento de negocio financiero, el gran factor que la hizo obtener utilidades en el último cuarto de 2016. Es por esto mismo que los reguladores financieros la fiscalizan con especial atención. En el mercado señalan que todavía puede seguir creciendo gracias al crédito, pero recuerdan que es el mismo factor que la hizo sucumbir en 2011.
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¿Qué fue lo que no vio Raimundo Valenzuela antes de salirse de La Polar? El conocido y polémico inversionista de la bolsa, tras haber sido el principal accionista de la multitienda en 2015, terminó saliéndose totalmente de la compañía hace unas semanas. Pero todo indica que su decisión fue un pésimo negocio y con un pésimo timing. Desde entonces la acción ha subido un 58% y el mercado no deja de celebrarla, tras reportar en 2016 las primeras utilidades anuales en cinco años.

Nunca hubo una versión oficial de su salida, pero extraoficialmente y en general se dice que, básicamente, ya no creía en el renacimiento de La Polar. No hay que olvidar que Valenzuela fue uno de los que más sufrió por el fraude de las repactaciones unilaterales, habiendo invertido US$ 20 millones pocos días antes de que se destapara el caso. En 2015 canjeó su deuda y luego adquirió paquetes que le permitieron acceder a un cupo en el directorio en abril de 2016, al alcanzar el 12,9% de la propiedad, convirtiéndose en el principal accionista. Su paquete de papeles lo compraron León Vial y Anselmo Palma.

No solo él dejó de creer en La Polar, también Cristóbal Hurtado, ex vicepresidente de la firma, quien –según fuentes que conocen sus razones– dejó el directorio de La Polar por desavenencias con el resto de sus pares. Hurtado, con amplia experiencia en el negocio del retail –entre otros, era uno de los dueños de Place Vendôme– quería forjar un proyecto de largo plazo, no solo ajustar costos y números, como ha sido el sello de la actual gestión, además del foco en el negocio financiero.

Es precisamente ese negocio el que ha impulsado los resultados de la compañía y su rally en bolsa, pero también lo que la hundió en 2011 con las repactaciones unilaterales gestionadas en la era de Pablo Alcalde, un fraude a través del cual la firma maquillaba sus resultados y abultaba las deudas de sus clientes.

Como sea, gracias al negocio financiero, La Polar obtuvo utilidades por $1.571 millones en 2016, incrementando su patrimonio bursátil en más de un 14% en las últimas 48 horas, con lo que ratifica el avance en bolsa que en menos de tres meses supera el 70%. Mirando las cifras, en el negocio propio del retail La Polar perdió más de $ 3.000 millones el año pasado. Las ganancias vinieron del negocio financiero. Aunque hay que resaltar que ahora no hay fraude ni maquillaje de resultados. Y los riesgos están bajo control.

Escenario que sí tiene celebrando a Leonidas Vial, hoy principal accionista de la multitienda con casi el 20% –tiene a su hijo Manuel José Vial en el directorio–, quien junto a Anselmo Palma y los hermanos Fernando y Alberto Delfau alcanzan todos cerca del 30%.

Hoy los analistas chilenos no siguen a La Polar, dejaron de tener una opinión de la compañía tras los escándalos develados a mediados de 2011. Pero igualmente tienen una opinión sobre la performance de la empresa, siempre en off.

Un director de estudios de una de las corredoras más influyentes del país dice que es llamativo que la firma tenga este rally en circunstancias que sus ventas ordinarias no crecen: “Toda la ganancia se le atribuye al negocio financiero. Es complejo que una compañía que haya tenido problemas allí esté creciendo sobre la base de este ítem”.

A otros les parece natural que una tienda por departamentos dirigida a segmentos medios y medios bajos esté ganando plata a partir del crédito. “En el retail hay dos grandes líneas de productos: electrónica y vestuario, en general con un 5% y 40% de margen bruto, respectivamente. Sin embargo, en segmentos bajos se puede vender tecnología a precio de costo, eso da lo mismo. Vendes a 12 cuotas, a una tasa máxima (36%), pero si le sumas comisiones y seguros, se puede llegar hasta un 60%. Al final, este segmento es aquel más riesgoso, por el cual hay que cobrar la tasa máxima, pero el que más necesita un crédito. Hay mayor penetración de tarjeta”, señala una fuente.

Otros creen que este avance es por las pocas oportunidades en la bolsa. “Hay que ver cómo está el resto del mercado. Hoy los grandes retailers están caros. No hay que ver solo resultados, las acciones se mueven por muchos factores. Para ganar dinero hay que comprar algo que uno crea que vaya a subir. Hay que ver quién está comprando también”, plantea un analista, a propósito de las compras que en las últimas semanas ha realizado Leonidas Vial.

¿Un crecimiento riesgoso?

Desde 2012 que la empresa no registraba utilidades. Sus pérdidas acumuladas superaron los $160 mil millones, es por eso que las cifras azules del año pasado fueron una sorpresa para el mercado, utilidades que además no pagan impuestos, producto de la acumulación de pérdidas económicas en un periodo tributario, que superan las de un ejercicio normal de 12 meses.

Como está dicho, el negocio retail no es lo que tiene de vuelta a La Polar. En este segmento sus ingresos de actividades ordinarias crecieron un 0,1% anual, obteniendo un margen Ebitda de 1,3%. Su comportamiento en Same Store Sales (SSS) tuvo un incremento anual de 1,9%.

Así, las colocaciones fueron claves. Los ingresos por esta vía fueron $77.132 millones, un alza de 11,4% anual, obteniendo un margen Ebitda de 12%. Es este mismo factor el que tiene a La Polar con una fiscalización y monitoreo permanente por parte de la Superintendencia de Bancos y la Superintendencia de Valores y Seguros, entidades que, así como las corredoras, clasificadoras y auditoras, no fueron capaces de prever el fraude de 2011.

En su último reporte, la empresa afirma que este mayor ingreso se explica por un crecimiento de cartera del 8,7%, la cual a diciembre de 2016 asciende a $166.951 millones. “Este crecimiento de cartera viene explicado principalmente por una mayor colocación de productos financieros (Avance en Efectivo y Avance XL, entre otros) y accesoriamente por la colocación de seguros asociados a tales productos”, detalla.

Además, “tarjeta La Polar VISA tuvo una gran aceptación entre los clientes que derivó en una exitosa masificación a cerca del 10% de la cartera de clientes. Las compras de estos clientes se incrementaron, manteniendo los indicadores de riesgo controlados”.

En el entorno de la compañía no ven mayores alarmas por esta cuestión. Es que, en promedio, 2016 mostró una caída en su tasa de riesgo desde el 10,5% que anotó 2015 a 10%, con un piso de 9,1% reportado en el último trimestre.

“El Margen Bruto refleja los resultados de una buena gestión, viéndose incrementado en 2.1p.p. alcanzando un 68.1% en 2016. Lo anterior se explica particularmente por los resultados de una buena administración de riesgos y al crecimiento de los ingresos de la actividad comercial de tarjeta y seguros. Las mejoras en el proceso de evaluación a clientes (scoring) y la disminución en la cartera renegociada han pavimentado un crecimiento saludable de la cartera. La provisión de incobrables acumulada a diciembre de 2016 es de MM$15,205 o un 9.1% sobre la cartera, lo cual se compara positivamente contra un 9.2% reflejado en ese mismo parámetro al cierre del 2015”, agrega la empresa en su reporte.

Ejecutivos que conocen de cerca a la compañía afirman que todavía hay una brecha enorme entre La Polar y los demás retailers, pues mientras el resto de las multitiendas obtiene ventas por cerca de un 70% sobre la base del crédito, esta lo hace en torno al 48%, ya que se trataría de un área subponderada dentro de toda la cadena de negocios de La Polar.

“La Polar cayó por su mal manejo de tarjetas de crédito, era casi un tabú o pecado el que volviera a prestar estos servicios. Pero ellos contrataron modelos de scoring para entender a quién debían otorgarle créditos y a quién no. Fueron restrictivos con la gente que no paga y luego testearon esos resultados”, explican los que conocen a la empresa.

“Había demandas por productos financieros que no estaban cubriendo”, dice la misma fuente en relación con este crecimiento en La Polar.

En lo otro que se ha enfocado la empresa es en “vender mejor”. Ha reducido la compra a proveedores nacionales, subiendo la de los bienes importados, porque allí se obtiene mejor margen. “La Polar le compraba a quien estaba dispuesto a venderle; hoy no, sino a quienes le compran mejor”. Además de otras mejoras en logística a las que se ha abocado el directorio.

Por ejemplo, todas sus cargas se consolidan en 5 puertos y anteriormente eran casi 15. Antes compraban vestuario y desembalaban en Chile para poner sensores; ahora, ya vienen listos para poner en tiendas.

Otros ejecutivos que se mueven en el mundo del retail reconocen esta mejora en costos de La Polar. “La anterior administración era muy ineficiente y además tenían mal manejo de riesgo. León Vial, De la Carrera y el nuevo equipo al menos eso lo manejan mejor”, afirman.

Eso sí, admiten que sus ventas no aumentan y que su apuesta financiera es riesgosa. No solo eso, sino que el hecho de que “León esté comprando con su hijo en el directorio es impresentable”, cuestión a la que otros ejecutivos le restan dramatismo, pues dicen que su apuesta no es la de un trader, sino de más largo plazo. Habrá que ver.

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