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La muerte y los impuestos

por 11 diciembre, 2017

La muerte y los impuestos
Así, tal como con la muerte, hay grandes esfuerzos por hacer que los impuestos no sean tan seguros en la vida. La aprobación de la rebaja tributaria en EE.UU. es importante para un gobierno que, a pesar de tener mayoría en ambas cámaras, aún busca su primer éxito legislativo.
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Estas son las dos cosas que, de acuerdo al refrán popularizado por Benjamin Franklin, son seguras en la vida. Sobre la primera sobran ejemplos de cómo hemos ido postergándola, sin poder evitarla aún; sobre los impuestos, al menos en EE.UU., el Congreso lleva adelante enormes esfuerzos por hacer algo similar.

La propuesta actual de rebaja tributaria avanza proponiendo una rebaja brusca en la tasa máxima de impuestos a las empresas, desde 35% a 20%, y cambios en la estructura de tributos personales sobre los que hay bastante consenso que terminarán beneficiando relativamente más a los segmentos de mayores ingresos (ver, por ejemplo, análisis de CBO, TPC, Tax Foundation o ITEP).

Donde hay menos acuerdo es en el impacto que esto tendría sobre la economía. Los asesores del presidente estiman que este sería grande, aumentando la inversión y el PIB potencial en 10% y 3%, respectivamente, lo que llevaría a un aumento en el ingreso anual de entre USD$4 mil por hogar.

Probablemente este análisis es un poco optimista, en buena medida porque parte asumiendo que las empresas efectivamente pagan 35% de impuestos, por lo que la rebaja significa un beneficio. Pero no es claro que este sea el caso, en buena parte porque ya existe una serie de exenciones que hacen que la tasa efectiva sea bastante menor.

Las empresas del S&P500 pagan en promedio cerca del 25% de su ingreso antes de impuestos, mientras que el total de las empresas en la economía paga algo más del 20%. La carga tributaria corporativa en EE.UU. representa 2,1% del PIB, versus un 2,8% en promedio para los desarrollados. De hecho, al considerar la carga tributaria total de la economía (que incluye, por ejemplo, el costo de seguridad social), el promedio de este grupo es 34% del producto, pero EE.UU. está entre los más bajos, con un 21%. Esto debilita un poco el argumento de una necesidad de bajar impuestos porque estos representarían una carga excesiva.

Un primer beneficio de una reforma tributaria sería simplificar el sistema, sin cambiar la tasa pagada. Pero es más difícil argumentar que esto tendrá un fuerte impacto sobre el crecimiento, especialmente si no se compensa con menor gasto. El caso de la necesidad de rebajar impuestos a las empresas no es tan fuerte como parece, mientras que el impacto a nivel de las personas tampoco es enorme. La evidencia microeconómica muestra que rebajas de impuestos del 10% (por ejemplo, de 20% a 18%) aumentan la oferta de trabajo solo entre 3% y 5%.

A esto hay que sumar el segundo gran consenso de los análisis: el aumento en el déficit fiscal que el proyecto produciría. Si dejamos a un lado el supuesto de que los impuestos “se pagan por sí solos” (el efecto adicional sobre el crecimiento compensaría solo una fracción de la menor recaudación), la propuesta sumaría USD$1,5 billones (millones de millones) al déficit en diez años. Las estimaciones disponibles apuntan a que, para financiar esto, la deuda pública debería aumentar en cerca de 5 puntos del producto, lo que la llevaría a alcanzar 96% del PIB (se estima que con la legislación actual alcanzaría 91%).

Así, tal como con la muerte, hay grandes esfuerzos por hacer que los impuestos no sean tan seguros en la vida. La aprobación de la rebaja tributaria es importante para un gobierno que, a pesar de tener mayoría en ambas cámaras, aún busca su primer éxito legislativo. Sin embargo, el impacto debiera ser heterogéneo: mejor para segmentos de altos ingresos, peor para las cuentas fiscales. Favorable al dólar si se traduce en repatriación de capitales, negativo para las tasas de interés por el mayor déficit fiscal y no muy claro para las acciones, ya que el posible mayor ingreso sería compensado por una mayor tasa de descuento. Pero, para la economía como un todo, es difícil que se traduzca en un impulso de crecimiento significativo.

Jorge Cariola
Economista Inversiones Security

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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