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Labbé, los secundarios y los adultos mayores

por 26 abril, 2012

Para este señor los estudiantes son una molestia, deben ser “disciplinados” a toda costa y por cualquier vía. Los adultos mayores son el botín electoral que hay que ganar como sea, manteniéndolos entretenidos y ocupados.
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Ustedes se preguntarán cómo se puede mezclar  en un análisis sobre la realidad de la comuna de Providencia, a los secundarios con los adultos mayores. A pesar de que pueden parecer realidades absolutamente distintas, ambas son parte de un dilema,  que “este señor” ha manejado a su antojo  por 16 años.

Por un lado y sabiendo del carácter conservador del adulto mayor de la comuna, este señor cree, que maltratando y “disciplinando” a los secundarios, ellos lo van a mirar como un héroe, que lucha contra los males de una sociedad que sucumbe frente a la falta de principios morales de estos niñitos que reclaman por tonteras en vez de estar estudiando.

Error. Ser adulto mayor no significa ser tonto, ni ignorante, ni menos insensible. La gente de la tercera edad son personas con experiencia de vida. Han formado a sus hijos y nietos bajo este sistema educacional, segregacionista, limitado, de mala calidad y caro. Entienden perfectamente por qué luchan los jóvenes, y si bien algunos no comparten  la manera en que se buscan lograr los objetivos, seguramente también mucho de ellos están hartos del trato vejatorio e irrespetuoso en que se cae cuando se trata de “disciplinar” a los estudiantes movilizados.

Para este señor los estudiantes son una molestia,  deben ser “disciplinados” a toda costa y por cualquier vía. Los adultos mayores son el botín electoral que hay que ganar como sea, manteniéndolos entretenidos y ocupados.

Por un lado cree que amenazando y reprimiendo a los secundarios, usando como escudo las faldas de las directoras de los liceos, va a conseguir amilanarlos. Señoras todas ellas leales comparsas, ya sea porque comparten las políticas represivas de un hombre formado en los aparatos de inteligencia más bestiales que recuerde  la historia de nuestro país, o fieles a los suculentos sueldos que reciben, envidia de cualquier director de liceo municipal de Chile.  Cada una gana en promedio más de 3 millones de pesos.

Pero así claramente no va a conseguir que los alumnos se queden tranquilos y se dediquen solo a estudiar. No lo van hacer mientras reciban  una educación mediocre, con herramientas pedagógicas mínimas y básicas, en cursos de 40 o 45 alumnos por sala,  en liceos infraestructuralmente deficientes  para los recursos que este municipio posee.

Labbé está leyendo mal la realidad. En Providencia el 90% de los alumnos vienen de otras comunas y para postular el promedio de notas requerido no puede ser menos de 5.0, aunque para la mayoría de los liceos el promedio de postulación no debe ser menor de 6.0. Por lo tanto, lo que se recibe en Providencia, son los mejores alumnos de todo el resto de las comunas de la Región Metropolitana. Esto  justifica, primero, los resultados que se obtienen en las mediciones que se hacen con el SIMCE y PSU. Además los alumnos y alumnas de nuestra comuna,  heterogéneos en su formación y procedencia,  son jóvenes que buscan algo más en la vida que simplemente terminar siendo mano de obra barata en un sistema educativo que trata en general a los jóvenes de este país como elementos desechables. Y por todo esto es que sienten la necesidad de movilizarse.

¿Cómo conectamos esto con la realidad de los adultos mayores de la comuna?  En Junio del 2011, “este señor” mandó hacer una encuesta, donde se le preguntaba a los padres, apoderados y vecinos sobre las movilizaciones estudiantiles. Pues bien frente a la pregunta: ¿Apoya usted las movilizaciones de los escolares de la comuna?  Sorpresa: el 64 % de los vecinos respondió que sí. Entonces una vez más nos damos cuenta que este señor analiza mal las cosas.

Pero momento, no es el único. Ese pecado lo están cometiendo muchos otros. En base a esta respuesta exijo más respeto por nuestros  adultos mayores. Paremos de caricaturizarlos como viejos, retrógrados, conservadores, pinochetistas y fascistas.  Claro, como en toda sociedad los debe haber, pero si se sabe leer correctamente  el resultado de esta encuesta,  nuestros adultos mayores en su mayoría distan mucho de ser un reflejo de esa caricatura. Lo que pasa es que este señor ha sabido sacarle lustre a las necesidades que los adultos mayores como segmento tienen. Y para él eso es todo lo que son, un segmento.

Miremos un poco su realidad cotidiana. Se les monta en un bus una o dos veces al año y los sacan de paseo. Les ofrecen unos talleres de baile entretenido o de gimnasia para adultos, o se asegura, la mayoría de las veces, que no les falten los medicamentos.

Pero  piensen un poco. ¿No sería lindo que les preguntaran dónde quieren ir? ¿O con qué frecuencia? o mejor aún ¿en qué fecha? O ¿Qué cursos y talleres  les gustaría hacer? Y definitivamente, que participaran en la creación y gestión de esos talleres, viajes, cursos y charlas.

Claramente ningún candidato con dos dedos de frente les va a quitar las cosas que hoy reciben. Pero creo que con otro alcalde, a lo que si pueden aspirar es a algo que “este señor”,  definitivamente, no les da. Eso es respeto. Mientras los siga usando como capital electoral, con esa actitud súper asistencialista, el respeto no va a llegar.

No nos podemos conformar solo con actividades destinadas a tener contentos o más bien ocupados a los adultos mayores, cuando sus necesidades deben ser satisfechas con políticas serias, que apunten de verdad a mejorar su calidad de vida. En nuestra comuna la pobreza encubierta de mucha gente de la tercera edad, es una realidad y es de responsabilidad de la autoridad comunal el asumirla como tal y abordarla de manera responsable y concreta.

Por ejemplo, hoy se construyen en Providencia edificios a destajo prácticamente sin regulación. Con el boom que significa vivir en Providencia, los dueños de los departamentos cada vez cobran más por los arriendos y por ende por los gastos comunes. ¿Cómo quedan entonces los adultos mayores que viven de sus pensiones?

Otro ejemplo: si llenamos las veredas de bicicletas,  entre las particulares y las municipales, y no teniendo las suficientes ciclo-vías, ni la infraestructura  necesaria para que esto sea  un verdadero beneficio, la realidad indica que especialmente los adultos mayores deben luchar a diario por no ser atropellados por los ciclistas, en parte por el descuido de estos, pero mayormente porque no existen las condiciones para una sana convivencia entre ellos y los peatones.

Secundarios y adultos mayores son dos realidades que este señor, quiere mostrar como desencontradas, aprovechándose del manejo de ellas para sacar el mayor beneficio político electoral. Pero en verdad no le interesan en lo más mínimo. No respeta a ninguno de los dos grupos y no tiene el menor interés en ejecutar políticas serias, que permitan un desarrollo integral exitoso y que contribuyan a una mejora en la calidad de vida.

Para este señor los estudiantes son una molestia, deben ser “disciplinados” a toda costa y por cualquier vía. Los adultos mayores son el botín electoral que hay que ganar como sea, manteniéndolos entretenidos y ocupados.

Los estudiantes ya levantaron la voz para decir basta. Ahora la palabra la tienen el resto de los habitantes de la comuna.

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