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Voluntario sí, política no

por 7 julio, 2013

A los jóvenes sí nos interesa la política; lo que no nos interesa es hacernos parte de la política tal como está; de esa política sucia, de cúpulas, dedocrática, que dice integrar pero que sólo segrega en la toma de decisiones y que se construye a partir de los partidos políticos y no de la sociedad. Es por ello que para cambiarla debemos hacernos parte de ella, de sus espacios, y transformarla desde adentro, y para ello el voluntariado es esencial, ya que representa un espacio en donde los jóvenes se acercan a nuevas realidades, enfrentan problemáticas sociales, se forman como ciudadanos y toman posición.
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Hay frases tremendamente manoseadas, como que a los jóvenes no nos interesa la política, o que el voluntariado es otra forma de hacer política.  Mentiras.

Hacer del voluntariado una acción política, supone que éste logre realmente hacer transformaciones sociales, y para ello el voluntariado tradicional por sí solo no basta. Y no porque éste no tenga impacto, sino porque las decisiones políticas y las vías para generar cambios son necesariamente direccionadas desde los espacios propiamente-políticos, y en la medida en que el voluntariado de una institución sólo retorna resultados a su propia organización o a sus actores directos, ésta está condenada a ser una institución sólo de buenas intenciones y caridad.

La cantidad de personas que se movilizan cada año en nuestro país a través de instituciones ligadas al voluntariado y las cientos de asociaciones que los congregan, son proporcionales a la diversidad temática y de problemáticas que enfrentamos como país. Esto ha hecho que muchas organizaciones hayan dejado de tener sólo objetivos de beneficencia y hoy logren influir en la toma de decisiones. Sin embargo a pesar de influir, también deben hacerse parte de las medidas políticas para generar transformaciones, y para ello hay que meterse donde las papas queman.

A los jóvenes sí nos interesa la política; lo que no nos interesa es hacernos parte de la política tal como está; de esa política sucia, de cúpulas, dedocrática, que dice integrar pero que sólo segrega en la toma de decisiones y que se construye a partir de los partidos políticos y no de la sociedad. Es por ello que para cambiarla debemos hacernos parte de ella, de sus espacios, y transformarla desde adentro, y para ello el voluntariado es esencial, ya que representa un espacio en donde los jóvenes se acercan a nuevas realidades, enfrentan problemáticas sociales, se forman como ciudadanos y toman posición.

A los jóvenes sí nos interesa la política; lo que no nos interesa es hacernos parte de la política tal como está; de esa política sucia, de cúpulas, dedocrática, que dice integrar pero que sólo segrega en la toma de decisiones y que se construye a partir de los partidos políticos y no de la sociedad. Es por ello que para cambiarla debemos hacernos parte de ella, de sus espacios, y transformarla desde adentro, y para ello el voluntariado es esencial, ya que representa un espacio en donde los jóvenes se acercan a nuevas realidades, enfrentan problemáticas sociales, se forman como ciudadanos y toman posición.

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En este sentido, ya son varias las instituciones que han decidido instalarse firmemente en este terreno fangoso.  Aquí el terreno es incómodo; supone tomar posición, y ello exige entrar al debate de ideas y al cuestionamiento de las contrapartes para marcar pauta. No obstante, colocar temas sobre la mesa permite nuevos espacios de acción y sobre todo, permite generar un diálogo con nuevos actores sociales, lo cual es algo que le hace mucha falta a nuestra política y a nuestros políticos.

Que los jóvenes somos idealistas o cortoplacistas y que la política es para los políticos, deben dejar de ser consignas instaladas en nuestro inconsciente colectivo; nos acostumbramos a creer que política y voluntariado son vías paralelas que al momento en que se encuentran necesariamente son incompatibles.

¿Qué sería de la política chilena, si los miles de jóvenes que son movilizados año a año, participaran de ella en un sentido amplio? De seguro que la política podría estar llena de nuevas ideas, de nuevas discusiones, de nuevos liderazgos, promoviendo con ello el diálogo democrático tan necesario en estos tiempos.

A los jóvenes sí nos interesa la política; lo que no nos interesa es hacernos parte de la política tal como está; de esa política sucia, de cúpulas, dedocrática, que dice integrar pero que sólo segrega en la toma de decisiones y que se construye a partir de los partidos políticos y no de la sociedad. Es por ello que para cambiarla debemos hacernos parte de ella, de sus espacios, y transformarla desde adentro, y para ello el voluntariado es esencial, ya que representa un espacio en donde los jóvenes se acercan a nuevas realidades, enfrentan problemáticas sociales, se forman como ciudadanos y toman posición.

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