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Buenas y malas noticias en Educación

por 23 marzo, 2014

Las malas noticias guardan relación con el carácter que el mismo ministro ha querido imprimir a estas reformas que pretende impulsar, dándoles el carácter “fundacional”, unido a una exigencia temporal autoimpuesta que lo sitúa corriendo contra el tiempo.
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En la semana se sentaron a la mesa actores importantes que se abocarán a las reformas al sistema educacional. El ministro Nicolás Eyzaguirre presentó, ante la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados, los principales lineamientos que enmarcarán las acciones del Gobierno en materia educacional, tanto legislativa como administrativamente.

Una primera buena noticia es que el ministro haya comenzado con una cuota de humor e ironía, que es siempre bienvenida en estas instancias. Eyzaguirre señaló que lo emocionaba volver después de 8 años y que no creía que lo hubieran echado de menos, “probablemente me van a echar de más”. Teniendo al frente a emblemáticos ex dirigentes estudiantiles, no deja de ser interesante que haya comenzado su intervención desde un tono de cierta precariedad y apertura, lo que en definitiva lo fortalece.

Otra buena noticia tiene que ver también con la composición misma de la Comisión. En ella participa un grupo importante de diputados jóvenes de ambas coaliciones, que podrán contrastar con altura de miras los temas que interesan al país. Están por una parte dos dirigentes emblemáticos que lideraron las movilizaciones: Camila Vallejos y Giorgio Jackson. Asistieron también, sin ser parte de la comisión, Karol Cariola y Gabriel Boric, por lo que estaba en pleno la llamada “bancada estudiantil”.

Por parte de la centroderecha destacan también dos nuevas figuras: Felipe Kast (Evópoli) y Jaime Bellolio (UDI), que se han instalado en el Congreso trayendo savia nueva y capacidad de diálogo a una coalición algo alicaída luego de la derrota electoral.

Las malas noticias guardan relación con el carácter que el mismo ministro ha querido imprimir a estas reformas que pretende impulsar, dándoles el carácter “fundacional”, unido a una exigencia temporal autoimpuesta que lo sitúa corriendo contra el tiempo.

Se agradece también, casi como nueva noticia, que justamente Camila Vallejo no haya sacado una vez más a la palestra a su idealizada Constitución venezolana; esa especie de comodín que saca a relucir en sus intervenciones en los más diversos ámbitos: vivienda, salud, participación, democracia y que la lleva muchas veces a un terreno ideologizado, quitándole legitimidad. El PC pareciera necesitar, de tanto en tanto, ese tipo de muletillas periódicas (como lo fue la Unión Soviética en su oportunidad) para validarse o quizás para recordarnos hacia dónde no queremos ir.

Las malas noticias guardan relación con el carácter que el mismo ministro ha querido imprimir a estas reformas que pretende impulsar, dándoles el carácter “fundacional”, unido a una exigencia temporal autoimpuesta que lo sitúa corriendo contra el tiempo.

El mismo Eyzaguirre señaló que, dentro de los primeros cien días del Gobierno, esperan ingresar a trámite al menos tres proyectos de ley: uno destinado al término del lucro; otro que busca poner fin al financiamiento compartido y comenzar a discutir la reforma madre que va a sentar las bases del proceso de desmunicipalización.

Ante tal envergadura y profundidad de las reformas, unidas a las altas expectativas de la ciudadanía y las desprolijidades que ha mostrado un Gobierno (que se suponía experimentado) en su instalación, esa premura parece ser de alto riesgo y podría conducir a una LOCE 2.0, incluso con errores aumentados. Finalmente, hacen falta dos énfasis que no pueden dejar de abordarse desde el inicio: la calidad (el aula y la relación profesor-alumno como el setting donde ésta se despliega) y, por otra parte, la educación preescolar como punto de partida de un sistema realmente equitativo. Sólo así evitaremos perpetuar, desde la primera infancia, esas brechas que posteriormente se hacen insalvables.

Con todo, hay personas competentes, material y energía de sobra… como para estar optimistas.

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