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Los cómplices pasivos de la epidemia de VIH/SIDA

por 12 junio, 2015

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Se lanzó la campaña comunicacional del VIH/SIDA del Ministerio de Salud, en realidad es la Campaña 2014 que se realiza con un retraso considerable, lo que ha valido muchas críticas de quienes trabajamos en el tema.

Hoy el tema se presenta con alta complejidad, en lo concreto se habla de una crisis de la respuesta que se expresa en:

  1. La incapacidad de reducir la mortalidad del VIH/SIDA en el país, la cual está lejos de llegar al Objetivo del 1,6 al 2015 y 1,2 al 2020 propuesta en los Objetivos Sanitarios 2011-2020. La mortalidad se mantiene en 2,7 personas por cada 100 mil; en el caso de la RM la cifra es peor, es 3,0 cada 100 mil. El último año registrado hubo 474 muertes por SIDA.

  2. La alta incidencia de los últimos años, lo cual demuestra que la respuesta es insuficiente en materia de prevención. Los últimos años reportados 2011 y 2012 tienen tasas de 15,8 y 14,0, respectivamente. En números reales, hablamos de 2.435 personas al año 2012.

  3. La baja en la edad de adquisición del VIH, en el último quinquenio se desplazó desde el grupo 30-39 años al grupo 18-29 años, lo que implica que cada vez el virus se adquiere a menor edad, lo cual repercute en la calidad de vida de las personas y trae consigo un mayor gasto en materia de atención y en terapia antirretroviral.

  4. La ausencia de Campaña masiva en el 2014 y el fracaso de las campañas anteriores que no lograron impactar mediáticamente y tampoco llegar a las poblaciones más afectadas por el VIH.

  5. El alto porcentaje de diagnóstico tardío, sobre el 40% en etapa SIDA, lo cual tiene repercusión en la mortalidad por VIH/SIDA y en alta presencia de otras enfermedades respiratorias.

  6. Las bajas coberturas de las poblaciones más afectadas por el VIH en la respuesta regional integrada. Hoy las coberturas de la población gay y trans siguen siendo bajas luego de años de esfuerzos.

  7. La baja participación comunitaria en la respuesta; hoy los espacios de interacción con el Minsal y otros actores de la respuesta se han reducido, por lo tanto existe una debilidad en la búsqueda de alternativas y gestión conjunta.

  8. Una preocupación destacada la ocupa hoy la existencia de barreras en la atención para migrantes, la exigencia de presentar Rut chileno en los servicios dificulta el acceso de atención de ETS y de VIH. A pesar de existir avances desde lo normativo, en lo concreto no se aplican en los Servicios de Salud.

En buena medida acá tenemos responsabilidades del Ministerio de Salud, sus Servicios de Salud y Seremis. Sin embargo, no son los únicos responsables, acá tenemos otros responsables por acción u omisión.

Tenemos que reconocer que buena parte de la población de diversidad sexual vive en la burbuja de la negación, intentando tapar el sol con un dedo, como si no conocieran a muchos de los miles de fallecidos por el VIH. Hay que ser honestos, todos y todas en el mundo marica conocemos algún fallecido o que ha vivido una crisis de salud, pero es muy rara la ocasión en la que hablamos de ello, es más recurrente hablarlo entre bromas o dejarlo al chisme de uno u otro.

Un sector importante es educación, pues ni la educación pública ni la privada incluyen una educación sexual adecuada que sirva de base a la prevención del VIH, al contrario, la política de educación sexual es la no educación, la negación de la realidad y la evasión de las responsabilidades.

Otro silencio significativo es el de justicia y derechos humanos, un elemento crucial en el avance de la epidemia de VIH es la permanencia en el país de altos niveles de discriminación por orientación sexual, identidad de género y otras formas de exclusión, lo cual es en definitiva una barrera de acceso a la prevención y la atención en salud. No es casual que hoy la mayoría de las personas afectadas por el VIH/SIDA sean gays y trans fundamentalmente. Al mismo tiempo, esa es una de las causas que hacen que el VIH se mantenga con un diagnóstico tan tardío.

Sin embargo, el silencio que más llama la atención es el de la propia población de la diversidad sexual y de buena parte de sus movimientos. Ya en 1994 el movimiento gay se quebró por la negativa de algunos sectores de abrir el trabajo en VIH; el discurso que predominó fue que era “inconveniente mezclar la lucha de los derechos de gays, lesbianas y trans con la lucha contra la epidemia”.

Hoy la situación no ha cambiado mucho, el más conocido y antiguo de los voceros gays, nunca toca el tema, lo evade permanentemente para no complicarse, para mirar hacia el lado en forma enferma de negación, como si no querer mirar mejorara la situación. Lo mismo ocurre con otros movimientos de reciente data, parece que el tema importante es el matrimonio, la adopción, como si la consecución de ello no pasara por estar en las mejores condiciones de salud.

Tenemos que reconocer que buena parte de la población de diversidad sexual vive en la burbuja de la negación, intentando tapar el sol con un dedo, como si no conocieran a muchos de los miles de fallecidos por el VIH. Hay que ser honestos, todos y todas en el mundo marica conocemos algún fallecido o que ha vivido una crisis de salud, pero es muy rara la ocasión en la que hablamos de ello, es más recurrente hablarlo entre bromas o dejarlo al chisme de uno u otro.

Nos enfrentamos entonces al reto de conectarnos con la realidad, con la necesidad de mejorar la prevención del VIH, derribar las barreras de acceso al examen, bajar la discriminación que nos esconde, en fin, se trata de no ser parte de los cómplices pasivos de la epidemia.

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