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Adopción de parejas del mismo sexo: 30 años de evidencia sólida que los respalda

por 15 julio, 2015

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Quienes se oponen a la adopción de niños por parte de parejas del mismo sexo, suelen basarse en argumentos acerca de la naturaleza y la complementariedad sexual. El argumento (a mi juicio pobre) de que los padres son buenos en función de que sus genitales sean diferentes, es erróneo. Tener tal o cual genital no asegura ser un buen padre o una buena madre. El que una pareja tenga mismos o distintos genitales carece de importancia a la hora de criar hijos sanos y bien adaptados.  De hecho, los estudios a nivel internacional son decidores al establecer una y otra vez que los hijos de parejas del mismo sexo gozan de las mismas características psicológicas que hijos de parejas heterosexuales, son bien adaptados y tienen buenas relaciones con sus pares.

Quienes somos psicólogos bien sabemos que tener padres heterosexuales no asegura una buena crianza. Basta con analizar quiénes son los niños que llegan al Sename por negligencia, abuso sexual o maltrato físico grave, puesto que en general son hijos de personas heterosexuales pero con profundos problemas psicológicos o que conformaron familias disfuncionales.

En mis más de diez años de experiencia con personas homosexuales, lesbianas y transexuales, he visto yo misma lo que los estudios han publicado: las parejas del mismo sexo que son padres o madres, crían a sus hijos de manera saludable, se involucran en la escuela, les entregan amor y afecto y sus hijos crecen psicológicamente sanos. Lo que los estudios arrojan siempre es que la variable que más influye en la salud mental de los hijos es la relación entre los padres y no su orientación sexual. Así, parejas que se violentan frente a sus hijos, tendrán niños mayormente perturbados, como también aquellos que no les entregan afecto o los violentan. Estos aspectos son independientes de la orientación sexual de los padres. Aún así, existen muchos prejuicios contra las personas homosexuales y lesbianas que crían niños y es necesario que quienes tengan estos prejuicios, conozcan lo que dicen los estudios al respecto:

“Los hijos de parejas del mismo sexo se ven confundidos en su identidad de género y orientación sexual”

Falso. Los estudios muestran que los hijos de parejas del mismo sexo no tienen mayor tasa de trastornos de la identidad del género, siendo que en más del 90% de los casos, los hijos son heterosexuales. En Noruega, Blackwell (2000) realizó una revisión de estudios desde 1978 al 2000, encontrando 615 estudios, 387 con grupo control, que demostraban que los hijos criados por parejas del mismo sexo, no tenían problemas de identidad de género, comportándose de la forma esperada. En otro estudio llevado a cabo en USA por Bailey (1995), encontró que 37 de 43 hijos de padres homosexuales, eran heterosexuales.

 “Los hijos de parejas del mismo sexo sufren mayor peligro de pedofilia”

Falso. La pedofilia ocurre por parte de hombre heterosexuales en el 97% de los casos. El estudio longitudinal de madres lesbianas llevado a cabo en USA desde 1980 hasta la actualidad, muestra de hecho una tasa menor de pedofilia en comparación con la estadística nacional.

“Los hijos de parejas del mismo sexo tienen mayor tasa de problemas de salud mental”

Falso. Susan Golombock, realizó en Estados Unidos un metaanálisis de los estudios publicados en los últimos treinta años acerca de hijos criados por parejas del mismo sexo en USA, Reino Unido, Noruega y Alemania, encontrando que estos niños tenían una buena autoestima, no presentaban mayor tasa de ansiedad o depresión ni trastornos psicoafectivos y tenían buena relación con sus pares, siendo en la adultez, personas adaptadas a la sociedad. Esto también se observó en el estudio nacional longitudinal de madres lesbianas que se lleva a cabo en USA, donde se han aplicado test psicológicos a los hijos de lesbianas a los 2, 5, 10 y 17 años de edad, sin mostrar alteraciones psicológicas.

 No puede ser que la discusión gire en torno a que la naturaleza dotó de cambios genitales en función de la reproducción y la parentalidad (como si ello fuera un mensaje de la naturaleza: quienes tienen genitales diferentes, tienen la buena parentalidad asegurada). Chile se debe a sí misma una discusión profunda del tema, conociendo los estudios disponibles. Familia es aquella que brinda el amor y contención suficiente a un individuo de forma tal que éste pueda desarrollarse de la mejor forma y estas características.

“Los hijos de parejas del mismo sexo presentan mayores problemas cuando son adolescentes”

Falso. Los estudios muestran que los adolescentes hijos de madres lesbianas tienen menos problemas conductuales y abuso de alcohol y drogas, con mejor relación con su madre, tal como lo demostró la medición a la edad de 17 años del estudio nacional longitudinal de madres lesbianas de USA y el mismo estudio que se lleva a cabo en Inglaterra.

“Los hijos de parejas del mismo sexo sufren mayor tasa de bullying por parte de sus compañeros”

Falso. Los estudios muestran que los hijos de parejas del mismo sexo no sufren mayor bullying que los demás niños. Cuando sí hay bullying es cuando los mismos niños son lesbianas u homosexuales, ya que en esos casos, suelen sufrir agresiones por parte de sus compañeros. Tasker en 1995, entrevistó a 25 adultos mayores de 21 años criados por lesbianas y los comparó con 21 adultos criados por parejas heterosexuales. Los hijos de lesbianas señalaron que no habían sufrido molestias por tener madres lesbianas, señalando que habían crecido con amor por parte de sus madres y en familias que ellos denominaban normales.

¿En dónde han sido realizados estos estudios? Londres, Noruega, Suecia, USA, Francia, Alemania y Países Bajos. La evidencia científica es tan evidente y se repite en tantos países distintos que las instituciones psicológicas y psiquiátricas a nivel mundial, se han proclamado a favor de la homo y lesbo parentalidad, tales como la Asociación Americana de Psicología, Asociación Americana de Pediatría, Asociación Americana de Trabajadores Sociales, Asociación Americana de Psicoanálisis, Asociación Americana de Psiquiatría, Liga de Protección de la Infancia de América, Asociación Canadiense de Psicología, Escuela Oficial de Psicólogos de Madrid, Asociación Colombiana de Psiquiatría, Asociación de Psicología del Reino Unido, Asociación Psicológica de Francia, entre otros. Quienes critican que los estudios son manipulados por el lobby gay, tendrían que explicar cómo el lobby gay habría manipulado a tantas instituciones en tan diversos países y continentes, quienes se han basado en estudios bien diseñados para emitir dichas posturas.

Se ha criticado a los estudios a favor de la homoparentalidad por ser muestras pequeñas, no ser longitudinales y no todos tener grupo control. Esto es falso, puesto que las muestras varían desde los 30 niños o familias estudiadas a 200 o más, siendo que cualquier investigador de ciencias sociales sabe que una muestra es suficiente cuando es igual o superior a treinta. Los estudios tienen en su gran mayoría grupo control con hijos de parejas heterosexuales, en donde siempre se repite que no hay diferencias. Sin embargo, cualquier investigador en ciencias sociales sabe que el que una investigación no tenga grupo control no la hace una mala investigación. Sólo dice que no es experimental. Las razones en contra se quedan cortas cuando hay más de treinta años de estudios internacionales publicados acerca de las habilidades parentales de parejas del mismo sexo iguales o mejores que las heterosexuales y donde ya los adultos hijos de lesbianas u homosexuales han sido entrevistados para conocer su crecimiento y su historia de vida en sus propias palabras. Sin embargo, me quedo con la impresión de que quienes están en contra de la homoparentalidad lo hacen por tener ellos mismos fuertes prejuicios, la mayoría de las veces alentados por alguna religión y no aceptan la evidencia científica aun cuando se les muestre una y otra vez, buscando factores que justifiquen estar en contra a como dé lugar. Esto trasciende a la ciencia y ya es un aspecto que cada quien debe revisar.

Es hora de que Chile comience a cambiar el foco de la discusión. No puede ser que la discusión gire en torno a que la naturaleza dotó de cambios genitales en función de la reproducción y la parentalidad (como si ello fuera un mensaje de la naturaleza: quienes tienen genitales diferentes, tienen la buena parentalidad asegurada). Chile se debe a sí misma una discusión profunda del tema, conociendo los estudios disponibles. Familia es aquella que brinda el amor y contención suficiente a un individuo de forma tal que este pueda desarrollarse de la mejor forma y estas características nada tienen que ver con la orientación sexual de los padres.

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