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‘Hacer política’: la vigencia del Padre Hurtado

por 21 octubre, 2016

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Casualmente este año 2016 las elecciones municipales han coincidido con el aniversario número 11 de la canonización del Padre Alberto Hurtado, una buena coincidencia que puede servirnos en estos días -previos a la elección- para reflexionar acerca de la responsabilidad ciudadana y al rol de las personas que se embarcan en este servicio público. Sería bueno dejar hablar hoy y escuchar lo que en aquella época San Alberto nos planteaba.

Él parte por señalar que “nuestra época necesita afirmar fuertemente la responsabilidad de cada hombre en los intereses comunes. Entre los deberes de justicia, el cumplimiento de los deberes cívicos es una obligación grave de todo ciudadano. La política mira al bien común, está destinada a crear las instituciones de justicia social que traen el bien general”. Una fuerte reflexión que apunta al corazón de la democracia, que es el compromiso honesto y riguroso con el bienestar de los demás. Esto implica ser partícipe de la sociedad tanto en las instancias electorales como en el involucramiento, luego, en el logro de una mayor justicia social.

Por eso el rol de quienes asumen una función y liderazgo político concreto llega a ser fundamental en la construcción de la sociedad, al respecto el Padre Hurtado destaca que “aquellos que han buscado, o al menos han aceptado la responsabilidad de los destinos del país, tienen una responsabilidad, la mayor de todas, porque es la más extensa; abarca a todos los ciudadanos y todas sus necesidades. ¿Se dan cuenta de ordinario los políticos de la responsabilidad de su cargo? Uno puede dudarlo… ¡Con qué fervor hacen promesas de consagración a la Patria y a sus intereses que se olvidan al día siguiente de la elección!”.

“Muchos van a la política para brillar, para surgir, para destacarse: motivos pobres. Otros para defender intereses de un gremio obrero o capitalista, o lo que es más triste todavía, puramente personales; para disfrutar de una influencia que se puede hacer pagar, motivo indigno y bochornoso. Otros van a defender los intereses de su partido, un motivo justo pero insuficiente, porque sobre los intereses del partido están los intereses nacionales”, decía el Santo.

San Alberto Hurtado destina tiempo a estas reflexiones por su propia historia juvenil vinculada estrechamente a la política, desde ese conocimiento delata los intereses diversos de quienes se dedican a este servicio público, en relación con lo cual escribe que “muchos van a la política para brillar, para surgir, para destacarse: motivos pobres. Otros para defender intereses de un gremio obrero o capitalista, o lo que es más triste todavía, puramente personales; para disfrutar de una influencia que se puede hacer pagar, motivo indigno y bochornoso. Otros van a defender los intereses de su partido, un motivo justo pero insuficiente, porque sobre los intereses del partido están los intereses nacionales. Otros, Dios quiera que sean muchos, van a la política para servir al país”. Acerca de estos últimos logra elaborar un ‘perfil’ del político y afirma que “ha de ser un hombre de estudio, 'consagrado' a su cargo, lo que tenemos tanto más derecho de pedir y aún de exigir cuanto ahora todos los políticos están altamente, por lo menos suficientemente, remunerados. Y si por sus preocupaciones personales, por sus negocios, no tienen tiempo de 'estudiar', de 'consagrarse a la Patria', que no entren a la política, pues una actuación descuidada significa traicionar a la Patria en momentos muy graves”.

Este fin de semana cumpliremos nuevamente con este ritual democrático donde acudimos a las urnas para expresar nuestra manera de ver y de vivir en esta comunidad nacional, en particular en la local-comunal, que sea, pues, una oportunidad ganada para avanzar en un país mejor como nos lo recuerda el Padre Hurtado; y para quienes salgan elegidos y elegidas, no se les olvide que “la política tiene una función social y, precisamente porque los políticos están más altamente colocados, porque tienen una labor directiva, de ellos ha de venir al país un ejemplo de moralidad privada y pública, de honradez, de sobriedad de vida, de trabajo, de consagración al bienestar nacional”.

Menuda tarea que deja el Padre Hurtado a los hombres y mujeres que se involucran en política, frente a estos dichos cabe reflexionar y revisarse. En particular a las numerosa personas que están postulando a los cargos de concejales y alcaldes (que aspiran a ser servidoras y servidores públicos) se les plantea una misión desafiante y enaltecedora por el bien de muchas y muchos. ¡Vale la pena hacerlo!

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