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Una calculada coincidencia

por 15 agosto, 2017

Una calculada coincidencia
El Estado no sabe administrar recursos, el sector privado sí. Como terco eslogan de campaña, esa frase podría reflejar un eje articulador para una calculada serie de coincidencias que hermanan a voceros de las AFP, al ex presidente Piñera y a coincidentes apariciones mediáticas.
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El mismo día en que estaba prevista la firma del proyecto que crearía un Fondo de Ahorro Colectivo que daría un sello solidario al actual sistema de pensiones, y con el cual el actual gobierno debía lucirse cerrando un ciclo virtuoso donde la protección social se convierte en el sello de la actual mandataria, la derecha planeaba una de sus operaciones políticas que carecen de sobriedad, pero que pueden dejar heridos en el camino. Y como es habitual, usaron al decano del periodismo nacional, para cuestionar desde la “primera plana” la eficiencia con la que se pueden desenvolver los aparatos del Estado.

Días antes, el senador Hernán Larraín y el diputado Patricio Melero comenzaban a sembrar la desconfianza en el futuro organismo –autónomo y colectivo– que administrará el aumento de cotización del 5% propuesto por el gobierno.

Larraín (UDI), anticipaba su rechazo al nuevo ente estatal, señalando que “es innecesario”, y seguidamente que “a las administradoras actuales se les podrá criticar muchas cosas, pero no que han hecho una mala administración, por lo tanto, ese no es el tema de fondo. Esto significa crear más burocracia que no tiene justificación ni necesidad”,  publicó el diario El Pulso.

De igual forma, el diputado de la Comisión de Trabajo, Patricio Melero (UDI), explicaba que “la esencia de nuestra postura en este debate es que los 5 puntos porcentuales, que en el caso de Sebastián Piñera lo plantea en 4 puntos, vaya totalmente a beneficio de los cotizantes”. Melero cree que “la imposición de una nueva administradora y de una solidaridad a todo evento con cargo a su propia cotización, nos parece un camino equivocado”.

Este era sólo el preámbulo. El mismo 10 de agosto, los chilenos y chilenas que aspiran a tener una justa jubilación después de años de trabajo despertaban con una portada aterradora, como las de antaño, donde se leía que el sistema de pensiones solidarias, del que tanto se enorgullece la presidenta, era desastrosamente administrado. Sin embargo, al leer más a fondo la noticia nos percatábamos de que solo se trataba del resultado de una de las tantas auditorias abocadas a registros y procesos financieros que la Contraloría realiza a los servicios públicos, las que, según ha dicho el propio contralor Bermúdez, tienen por objeto hacer más eficiente al Estado. Finalmente, en este caso, no había dineros perdidos o bandas delictuales que funcionaran al interior de la institución (pero el titular ya habría hecho su efecto) sino los resultados propios de procesos de rendiciones que se pueden encontrar tanto en entidades públicas como privadas. Por supuesto, no formaba parte de la mensajería el hecho de que el organismo gubernamental aludido, de acuerdo a estudios de opinión independientes, alcanza sobre un 90% de satisfacción usuaria, cifra a la que difícilmente llegan las AFP.

En una articulada secuencia, también se aludía a que el ejecutivo habría gastado U$ 1,3 millones en la Comisión Bravo, “sin recoger ejes de su informe”. Es decir, “coincidentemente” otro claro ejemplo más de un Estado ineficiente y despilfarrador de los recursos públicos, dato para seguir aterrorizando a la ciudadanía.

Avanzaba la mañana, la orquesta de la derecha seguía emitiendo acordes tenebrosos. El ex presidente Piñera, candidato actual del pacto Chile Vamos, recorría algunas radios sin despegarse del diario en mano (quizá un gesto evocador del insistente papelito aquel de los mineros) para amplificar la ineficiencia del aparato público. “Parece una paradoja que cuando el gobierno está anunciando la creación de un nuevo organismo público para administrar las pensiones, el que hoy día existe, el Instituto de Previsión Social está lleno de irregularidades, lleno de ineficiencias, lleno de situaciones anómalas … da la impresión que algunos no están tan preocupados de las pensiones como de introducir ideología”. Es decir, a estas alturas, terror total.

De su cuidada (¿o demasiado obvia?) puesta en escena podemos decir que, claramente, la polarizada dicotomía entre un estado ineficiente y un inmaculado sector privado forman parte de un tinglado (por ahora) que busca desplazar a la tensión entre la necesaria solidaridad y un individualismo exacerbado como religión intocable.

Quizás el mal chiste sobre el Sename tornó más escuálidos (como el desayuno radial que le habrían ofrecido al ex mandatario) los intentos por desbaratar al “ente estatal”, aterrorizante incluso antes de existir. Una vez más, el poco comprendido sentido del humor del candidato de la derecha hacía más “frugal” lo que hasta entonces era una calculada coincidencia de mensajes.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

 

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