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La batalla por el votante medio

por 30 noviembre, 2017

La batalla por el votante medio
El votante medio es el gran protagonista del giro pragmático que muestran las candidaturas de Guillier y Piñera. Para el senador, parte de este votante esta entre los electores que votaron al Frente Amplio y a Beatriz Sánchez el 19N, ya sea porque veían en ella una mejor opción de defensa del reformismo o porque también, a pesar de votar antes por la centroizquierda, buscaron castigar a la coalición gobernante. En tanto, para el ex Presidente, este forma parte del electorado que está en el margen del nicho de votantes que se identifica con la opción de derechas. En ocasiones ha votado a la coalición de centroderecha, pero en otras lo ha hecho por la alternativa de centroizquierda.
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Una dura tarea tienen los candidatos presidenciales Alejandro Guillier y Sebastián Piñera, así como sus respectivos comandos de cara al balotaje del 17D.

Para enfrentar esta contienda –que en estricto rigor es una nueva elección– y que los expertos han calificado como una elección abierta, los candidatos deben combinar el trabajo territorial con el programático, en dosis que garanticen la necesaria eficiencia electoral. Sin embargo, un problema clave que dificulta el trabajo táctico y estratégico tiene que ver con la creciente volatilidad del electorado chileno y, en especial, con el procesamiento de los estilos y prácticas del votante medio.

El votante medio es aquel que define las elecciones en casi todos los países, sobre todo los que tienen sistemas presidencialistas. La caza de este votante medio es lo que obliga a los candidatos a tener mensajes amplios y diversos para atraer a un gran número de votantes. Son electores cada vez más desideologizados y despartidizados. No se sienten identificados de manera nítida con ninguna fuerza política en particular, aunque esto no necesariamente significa que sean despolitizados. Sencillamente tienen diferencias, prejuicios o incluso ciertas formas de malestar con las ofertas electorales existentes, por haber confiado en ellas en el pasado y haberse sentido luego defraudados. Algunos muestran simpatías por algunas opciones, pero estas hay que leerlas a partir del actual proceso de personalización de la política.

Este votante complejo, elusivo, exigente, cambiante, crítico y difícil de satisfacer es el actual objeto del deseo de los candidatos y sus comandos de cara al balotaje. A pesar de su peso en términos electorales, se requiere más minería de datos para caracterizarlo con mayor propiedad. El estereotipo de la clase media no siempre calza con el perfil del votante medio.

En términos generales, son ciudadanos bastante moderados, que ciertamente pertenecen a la clase media, o se ven y consideran a sí mismos como parte de ese confuso y esencial segmento de nuestra sociedad. Algunos lo fueron y ya no lo son, en general porque, muy a su pesar, decayeron en la escala social; algunos pocos, porque ascendieron como fruto del esfuerzo individual y del trabajo duro, lo que les permitió tener un pasar un poco mejor y que algunos asocian con el resultado del proceso de modernización capitalista de los últimos 30 años.

Este votante complejo, elusivo, exigente, cambiante, crítico y difícil de satisfacer es el actual objeto del deseo de los candidatos y sus comandos de cara al balotaje. A pesar de su peso en términos electorales, se requiere más minería de datos para caracterizarlo con mayor propiedad. El estereotipo de la clase media no siempre calza con el perfil del votante medio. En términos generales, son ciudadanos bastante moderados, que ciertamente pertenecen a la clase media, o se ven y consideran a sí mismos como parte de ese confuso y esencial segmento de nuestra sociedad. Algunos lo fueron y ya no lo son, en general porque, muy a su pesar, decayeron en la escala social; algunos pocos, porque ascendieron como fruto del esfuerzo individual y del trabajo duro, lo que les permitió tener un pasar un poco mejor y que algunos asocian con el resultado del proceso de modernización capitalista de los últimos 30 años.

Tras la primera vuelta los candidatos parecen estar buscando con desesperación hacerse del esquivo apoyo de este votante. Durante esta primera semana, los comandos han buscado conquistarlos recurriendo a la estrategia de la oferta política. Ante los problemas diagnosticados como claves para este votante, los comandos intentan ganar su apoyo con propuestas, lo que suscita debate y controversia. Se trataría de crear la oferta social que satisfaga –supuestamente– a estos votantes.

En esta estrategia juegan un papel importante los medios de comunicación, que difunden las propuestas e incitan a los adversarios a responder. Así la alusión a los “ofertones”, “liquidaciones” y “volteretas” de las propuestas programáticas, ha encendido el debate por estos días. La discusión sobre gratuidad en la educación superior, el futuro de las AFP y del sistema de pensiones o el proceso constituyente, forman parte de la discusión de esta oferta política.

Así, el votante medio es el gran protagonista del giro pragmático que muestran las candidaturas de Guillier y Piñera. Para el senador, parte de este votante esta entre los electores que votaron al Frente Amplio y a Beatriz Sánchez el 19N, ya sea porque veían en ella una mejor opción de defensa del reformismo o porque también, a pesar de votar antes por la centroizquierda, buscaron castigar a la coalición gobernante. En tanto, para el ex Presidente, este es parte del electorado que está en el margen del nicho de votantes que se identifica con la opción de derechas. En ocasiones ha votado a la coalición de centroderecha, pero en otras lo ha hecho por la alternativa de centroizquierda.

Con el balotaje del 17D a menos de tres semanas, todo parece indicar que la temporada de caza de votantes medios está declarada abierta. Da la sensación de que, por ahora, los candidatos presidenciales están disparando al aire con la esperanza de que algo pueda caer, si es que cae algo.

Veremos cuán contingente es la forma de comportamiento electoral de este votante medio, cuyas opciones parecen cada vez más accidentales o incluso fortuitas.

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