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Regulación del cigarrillo electrónico: un dilema de Salud Pública

por 14 septiembre, 2018

Regulación del cigarrillo electrónico: un dilema de Salud Pública
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Uno de los dilemas que enfrentan las sociedades contemporáneas donde existe Estado de Derecho y procedimientos democráticos de resolución de conflictos es lograr conciliar la libertad personal con los objetivos de Salud Pública. Por lo tanto, los Estados libres y democráticos han entendido que una persona pueda asumir conductas que atentan contra su propio bienestar. En este contexto, el consumo de tabaco y la posibilidad de reducir el daño evitando los tóxicos producidos por la combustión del tabaco, es uno de los dilemas a resolver en la Salud Pública.

En 2003 casi la mitad de la población adulta (43,5%) consumía cigarrillos en nuestro país. De acuerdo a la última Encuesta Nacional de Salud ante la pregunta "¿Actualmente usted fuma cigarrillos?", un 33% de los chilenos respondió de manera positiva. Esto representa un descenso de 9,8 puntos en relación a 2003 y 6,5 en comparación a 2010. Aunque los progresos han sido evidentes respecto de la reducción del consumo de tabaco, ésta sigue siendo la principal causa prevenible de morbimortalidad en nuestro país.

Los esfuerzos legislativos de las últimas décadas se han orientado a eliminar la venta de tabaco a los menores de edad, la educación a la población sobre los riesgos a su salud, el aumento de impuestos, la prohibición de la publicidad, la regulación de los aditivos y la limitación del consumo en espacios públicos. Actualmente, se tramita en el Congreso una nueva iniciativa orientada a profundizar este positivo proceso, bajo la premisa de perfeccionar la protección y prevención del consumo de tabaco en los menores edad,como por ejemplo la obligatoriedad de la cajetilla plana .

Los esfuerzos legislativos de las últimas décadas se han orientado a eliminar la venta de tabaco a los menores de edad, la educación a la población sobre los riesgos a su salud, el aumento de impuestos, la prohibición de la publicidad, la regulación de los aditivos y la limitación del consumo en espacios públicos. Actualmente, se tramita en el Congreso una nueva iniciativa orientada a profundizar este positivo proceso, bajo la premisa de perfeccionar la protección y prevención del consumo de tabaco en los menores edad, como por ejemplo la obligatoriedad de la cajetilla plana.

En este contexto, los nuevos esfuerzos regulatorios deberían orientarse, por una parte, a la reducción de la combustión como mecanismo de consumo de nicotina y tabaco, y por la otra en la limitación de la nicotina como sustancia adictiva por excelencia.

La combustión de tabaco, a más de 1.000 grados celsius emite más de 4.000 sustancias y gases, la mayoría de ellos altamente tóxicos. Nicotina y combustión deben estar en la mira de las autoridades en los próximos esfuerzos regulatorios.

La nicotina, si bien es un estimulante que produce daño a la salud, no es la directamente responsable del cáncer pulmonar ni de las enfermedades respiratorias y cardíacas. Los causantes de la mayor carga de enfermedad relacionada son, evidentemente, los compuestos tóxicos producidos por el tabaco combustionado. Por esta razón, por ejemplo, en Estados Unidos, la agencia regulatoria sanitaria (FDA) amplió su autoridad para regular todos los productos de tabaco, incluyendo los cigarrillos electrónicos —también llamados vaporizadores o sistemas electrónicos de administración de nicotina (SEANs). Estos son dispositivos a pila que se usan para inhalar un vapor que comúnmente —aunque no siempre— contienen nicotina.

En Chile, los cigarrillos electrónicos pueden o no contener nicotina, están sujetos a una reglamentación gubernamental, donde los líquidos que contienen nicotina deben ser autorizados por el ISP después de pasar por el mismo proceso de aprobación de un medicamento y los que no contienen dicho compuesto, pueden ser comercializados libremente. Esto último, en la práctica,  ha implicado en Chile, una prohibición indirecta para los SEANs con nicotina.

La FDA ha declarado que esta nueva tecnología de SEANs, presenta tanto ventajas como riesgos potenciales. Por ejemplo, si determinados productos, tales como los cigarrillos electrónicos, tienen una toxicidad menor en comparación con los convencionales que combustionan, alientan a los fumadores actuales a cambiarse a ellos por completo, tendrían el efecto potencial de reducir el número de enfermedades y muertes.

Así mismo, por el contrario si algunos de estos productos generasen adicción a la nicotina en jóvenes o no redujeren  el interés de la persona por dejar de fumar, el efecto para la salud pública sería negativo.

Por otra parte, las autoridades y el Colegio Médico del Reino Unido se han centrado en el concepto de la reducción del daño. Bajo esta mirada sí un producto sin combustión, aunque sea con nicotina (estrictamente regulado) se transforma en una alternativa real para los consumidores de cigarrillos convencionales, implicaría una contribución importante a las políticas de salud pública.

La FDA ha incentivado a los fabricantes de SEANs a ir en busca de innovaciones en los productos que puedan aumentar al máximo las ventajas y reducir al mínimo los riesgos.

A partir de lo expuesto, un debate público, sustentado en evidencia científica, nos permitirá evaluar los efectos de estos productos en la salud pública.

En nuestro país actualmente, en forma indirecta, se prohíbe la comercialización de cigarrillos electrónicos con nicotina, sin embargo, su uso va en aumento sin regulación respecto del contenido de las sustancias que se vaporizan. Productos de dudosa calidad se comercializan por decenas de miles todos los años y son adquiridos por personas que buscan alternativas a la combustión de cigarrillos.

En Chile es absolutamente necesario debatir una nueva regulación del mercado de los cigarrillos electrónicos, especialmente de sus contenidos de nicotina y de sus técnicas promocionales (incluyendo los diseños para evitar el uso en jóvenes).

La evidencia científica sobre la seguridad de los cigarrillos electrónicos está aún en discusión. En cualquier caso, una hipótesis plausible es que son menos tóxicos que los cigarrillos convencionales ya que no combustionan.

Sí la evidencia científica acabara mostrando que estos nuevos mecanismos de dispensación de nicotina pueden ser útiles como una alternativa a la cesación tabáquica con combustión, o para abandonar el consumo de cigarrillos, probablemente convendría establecer la misma regulación por ejemplo de la Unión Europea.

En el mundo ya está instalado el debate científico entre los expertos respecto de los beneficios y riesgos de los SEANs en el contexto de la reducción de daños a la salud por el tabaco. Bajo este punto de vista, es importante mantener un apropiado balance entre la protección de la salud pública y el desarrollo de productos innovadores que reduzcan el daño provocado por el tabaco.

En Chile, se hace necesario debatir acerca de nuestro actual marco regulatorio para los SEANS, en la perspectiva de que se abra a considerar esta nueva alternativa de reducción del riesgo del efecto adictivo de la nicotina y el impacto letal de la combustión.

Además de desarrollar una regulación estricta de la utilización de SEANs en Chile con el fin de implementar medidas de eliminación paulatina de la combustión de tabaco, esta podría ser una decisión de política pública en salud orientada a reducir la morbimortalidad relacionada directa e indirectamente con el consumo de tabaco y así poder salvar millones de vidas en el futuro cercano.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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