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Chile sin presencia mundial en tecnología

por 25 marzo, 2019

Chile sin presencia mundial en tecnología
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Como es sabido las decisiones de inversión en capital fijo (maquinaria y conocimiento técnico) que realizan las empresas privadas forma parte sustantiva del análisis económico, y en particular del desarrollo de un país pues en esa decisiones radica buena parte del progreso  tecnológico; cuestión no banal pues dicho progreso cambia la distribución desigual de los frutos del progreso técnico en el comercio mundial como lo enseñó primero el Japón después de la II guerra mundial y actualmente lo muestra el desarrollo del sudeste asiático.

Por otra parte en la dogmática neoliberal dichas decisiones de inversión deben darse en mercados donde exista un libre funcionamiento de las señales de precio y donde los agentes privados son más eficientes que los públicos. Dentro de esta dogmática y a partir de las premisas señaladas, las propuestas del neoliberalismo procuran eliminar las formas de intervención estatal sobre las señales de precio y privatizar las empresas públicas. Sin embargo el largo desarrollo de los estudios del comportamiento en los mercados competitivos “indica que la libre operación de las fuerzas del mercado no es suficiente para que opere la mano invisible; si el conocimiento tecnológico puede ser apropiado y convertirse  en una fuente de rentas monopólicas, el mercado no arroja resultados óptimos”.

Una segunda manera de abordar el tema de  la inversión, es la consideración del fenómeno de la innovación tecnológica, lo cual nos remite a presentar brevemente  los aportes del economista austríaco J.Schumpeter (1883-1950), para quien la innovación pasa por las decisiones que toman los empresarios cuando producen  nuevos producto o nuevos proceso de fabricación o de organización de la empresa, o incluso cuando abren un nuevo mercado. La existencia de las grandes empresas estimulan la innovación por la vía de la investigación y el desarrollo (I+D) y que   es el arma de la competencia oligopólica reemplazando la sola competencia por el precio, toda vez que innovando reduce su costo total por unidad de producción.

Sin embargo, después de Schumpeter con el desarrollo científico que conocemos, la innovación tecnológica también se da en las pequeñas y medianas empresas tanto en bienes como en servicios  que logran consolidarse más tarde como grandes empresas innovadoras en nuevos productos y procesos como la inteligencia artificial y las comunicaciones. La actividad de investigación y de desarrollo experimental (conocido como R&D) es considerado hoy como primer determinante del desarrollo económico de un país. También las instituciones públicas vinculadas a la educación  así como el uso de fondos públicos dirigidos a la investigación y la innovación por la vía de la incitación fiscal, son hoy componentes también centrales del proceso indicado. A título de ejemplo actualmente en Francia el crédito de impuesto a la investigación (CIR)el Estado rembolsa 30% de los gastos de I+D de una empresa (5% mas allá de 100 millones de gastos).

De acuerdo al Banco Mundial, los gastos en investigación y desarrollo (I+D)  en Chile en el 2016 representaron un 0,37% de su PIB y para los países de la OCDE ellos alcanzaron un 2,49%. En cuanto a la intensidad del proceso de innovación de las empresas es decir, los gastos de I+D sobre las ventas de ellas en Chile, fue de 0,21%  y en Japón y Corea un 80%.

Chile no tiene presencia mundial en tecnología ni en servicios mineros. Sin duda un largo camino queda por recorrer en Chile a las empresas y las políticas públicas que puedan apoyar la innovación tecnológica. La economía chilena ya conoció un período interesante de innovación cuando desarrolló la industria del salmón y  la agricultura de exportación. Cierto ello ocurre en parte comprando tecnología producida fuera del país y con limitado impacto en la calificación de la mano de obra. Todo ello lejos aún de lo que se conoce como economía del conocimiento o la innovación.

Ahora que el país registra importantes yacimientos de litio, elemento clave en la fabricación de pilas para hacer funcionar los futuros autos eléctricos que  hoy se producen y experimentan en China, Estados Unidos y Europa, no hay muchos empresarios Schumpeterianos nativos o en alianza que se atrevan a tomar riesgos en esa área.. Y el Estado paralizado por la dogmática neoliberal cree que con las empresas startup basta. Emprendimiento dinámico donde una parte importante muere antes de un año.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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