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OPINIÓN

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Por una Política Nacional del Agua  

por 19 agosto, 2021

Por una Política Nacional del Agua  

Crédito: https://www.uchile.cl/

No somos el primer país que enfrenta el desafío de asegurar el abastecimiento hídrico de su población. Les tocó en su momento a Israel, California o Arizona. Es un problema que tiene solución y se llama “eficiencia hídrica”. Alcanzarla requiere visión de futuro, valentía para enfrentar intereses poderosos y decisión para realizar las inversiones necesarias. La Política Nacional del Agua en Chile es urgente y tiene que dejar de ser un eslogan.
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Las noticias sobre la sequía y la escasez hídrica son preocupantes y por más alarmas que existan pareciera que nadie está tan preocupado, y nosotros –sí, la política– podemos jugar un rol.

Chile necesita con urgencia un Plan Nacional del Agua. No solo es una propuesta necesaria, sino también urgente. Actualmente se encuentran vigentes 16 decretos de escasez hídrica y, solo en la última temporada estival, 104 comunas se vieron severamente afectadas. Hay consenso en que esta crisis es consecuencia del cambio climático, lo que nos obliga a adaptarnos y mitigar sus efectos. Llevamos una década de grave escasez hídrica, la mayor en 100 años. A pesar de lo anterior, los gobiernos se suceden, uno tras otro, sin que se tomen medidas para resolver este drama, de una vez y para siempre. No por nada el Presidente Eduardo Frei Montalva se refería a la sequía como un verdadero “terremoto silencioso.”

No somos el primer país que enfrenta el desafío de asegurar el abastecimiento hídrico de su población. Les tocó en su momento a Israel, California o Arizona. Es un problema que tiene solución y se llama “eficiencia hídrica”. Alcanzarla requiere visión de futuro, valentía para enfrentar intereses poderosos y decisión para realizar las inversiones necesarias. Aquí está en juego el abastecimiento del agua para el consumo humano, pero también para el desarrollo de la minería y la agricultura. En definitiva, están en juego las condiciones fundamentales para la subsistencia de nuestro pueblo.

Chile necesita con urgencia un Plan Nacional del Agua. No solo es una propuesta necesaria, sino también urgente. Actualmente se encuentran vigentes 16 decretos de escasez hídrica y, solo en la última temporada estival, 104 comunas se vieron severamente afectadas. Hay consenso en que esta crisis es consecuencia del cambio climático, lo que nos obliga a adaptarnos y mitigar sus efectos. Llevamos una década de grave escasez hídrica, la mayor en 100 años.

Creemos que el agua debe desprivatizarse y consagrarse el Derecho Humano al agua, pero debe hacerse de forma inteligente. No sacamos nada con pasar años discutiendo sobre la titularidad de los derechos de agua si, en poco tiempo más, en muchas cuencas no habrá siquiera un litro para repartir. Por eso, lo primero es saber cuál es la disponibilidad actual y futura de agua en cada cuenca. Para eso necesitamos un Sistema Hidrológico Nacional Autónomo que, al igual que el Banco Central, se haga cargo de gestionar la actual inflación de derechos de agua.

Hoy el agua no solo es escasa, sino que se usa de forma irresponsable. Necesitamos modelar hidrológicamente cada cuenca y planificar territorialmente cada una de las 101 macrocuencas y sus respectivas microcuencas, otorgando información en tiempo real para gestionar el agua de forma sustentable.

Usar el agua de forma eficiente y sustentable requerirá la aplicación de nuevas tecnologías (hidrogeles, control de evaporación, plantar agua, riego tecnificado, etc.) pero también mucha educación y cambio de hábitos. Tenemos que reemplazar el césped por xerojardines, generar incentivos a nivel local y doméstico para no perder una sola gota de agua.



Pero al mismo tiempo, tenemos que aumentar la disponibilidad de agua. Eso requerirá invertir en desalación. Chile tiene una distancia promedio a la costa de 150 km y tenemos que aprovecharla. Gracias a la disminución del precio de la energía, el agua del mar es hoy nuestra mejor alternativa. Si invertimos en la tecnología e infraestructura necesarias, podríamos usar agua desalada para la minería, la agricultura, el consumo humano e incluso para recargar acuíferos. La Política Nacional del Agua en Chile es urgente y tiene que dejar de ser un eslogan.

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