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¿Salvador Allende “asesino y ladrón”?

por 21 septiembre, 2021

¿Salvador Allende “asesino y ladrón”?

Crédito: ATON

¿Fue Salvador Allende un gobernante asesino? Los tres presidentes que lo antecedieron, tras haberlo derrotado en elecciones en las que él fue candidato, dejaron un rastro de múltiples muertos bajo las balas de carabineros y militares. Salvador Allende estuvo en la oposición a esos gobiernos y siempre solidarizó con las víctimas, incluso concurriendo al lugar de los hechos. ¿Salvador Allende “ladrón”, como escribieron en su monumento con pintura roja? A pesar de varios allanamientos a la residencia presidencial de calle Tomás Moro y de las infinitas indagaciones que realizaron después del golpe, los militares no lograrán jamás descubrir el más mínimo acto de corrupción o enriquecimiento ilícito de Allende.
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Las personas que embadurnaron con pintura roja el monumento de Salvador Allende en San Joaquín escribieron: “Asesino ladrón”.

¿Fue Salvador Allende un gobernante asesino? Los tres presidentes que lo antecedieron, tras haberlo derrotado en elecciones en las que él fue candidato, dejaron un rastro de múltiples muertos bajo las balas de carabineros y militares. Salvador Allende estuvo en la oposición a esos gobiernos y siempre solidarizó con las víctimas, incluso concurriendo al lugar de los hechos.

Carlos Ibáñez del Campo (1952-1958): tres trabajadores ultimados por carabineros en la Salitrera Pedro de Valdivia en 1956; al año siguiente, un manifestante muerto en Valparaíso. Viene luego la siniestra Batalla de Santiago del 2 de abril de 1957, en que carabineros y soldados dieron muerte a más de 20 trabajadores y estudiantes. Total de personas ultimadas por la fuerza pública durante el Gobierno de Ibáñez: cerca de treinta, además de cientos de heridos.

Jorge Alessandri Rodríguez (1958-1964): dos trabajadores baleados durante una manifestación de la CUT en noviembre de 1960 y, dos años más tarde, la Masacre de la Población José María Caro, con seis pobladores muertos y veinte heridos bajo las balas de la Fuerza Aérea. Total de personas ultimadas por la fuerza pública durante el Gobierno de Alessandri: ocho, además de decenas de heridos.

Eduardo Frei Montalva (1964-1970): En 1965, un campesino muere baleado por la policía en el fundo Los Cristales. Al año siguiente, en un ataque al local sindical del mineral de El Salvador, lo soldados matan a dos mujeres y seis trabajadores, y dejan sesenta heridos. En noviembre de 1967, la represión a balazos de un paro de la CUT deja en Santiago siete trabajadores sin vida y numerosos heridos. En 1968, un poblador es ultimado por carabineros en Arica y uno en Rancagua. En marzo de 1969, el desalojo por Carabineros de la toma de terrenos de Pampa Irigoin en Puerto Montt, por orden del Gobierno, deja once muertos y un alto número de heridos. El mismo año habrá un manifestante muerto en San Miguel y varios heridos, un estudiante muerto en Copiapó y, al año siguiente, dos estudiantes muertos en Puente Alto, todos por carabineros. Frei se despide en julio de 1970 con un trabajador muerto en Quinta Normal durante un paro de la CUT. Total de personas ultimadas por la fuerza pública durante el Gobierno de Frei: treinta y tres.

Salvador Allende (1970-1973): Antes de que Allende asuma, un comando de ultraderecha da muerte a tiros al comandante en Jefe del Ejército, general René Schneider, con armas llegadas en la valija diplomática de la embajada de Estados Unidos, y los asesinos se ocultan en la parroquia de El Bosque bajo la protección del pedófilo Fernando Karadima. Tres años más tarde, un mes y medio antes del golpe de Pinochet, un comando vinculado a la Marina asesina al comandante Arturo Araya, edecán naval del Presidente Allende.

Augusto Pinochet (1973-1990): Víctimas comprobadas según el Informe Rettig y la Comisión Valech: 28.459 torturados, 2.125 ejecutados, 1.102 desaparecidos, alrededor de 200 mil exiliados. En cuanto a sus finanzas, Pinochet se apoderó de bienes y recursos fiscales por un valor superior a los 35 millones de dólares. ¿Quién es el verdadero asesino y ladrón?

El 5 de agosto de 1972, Salvador Allende vivirá una situación extrema. Agentes de Investigaciones, la PDI de ahora, allanan de noche los campamentos de emergencia Asalto al Cuartel Moncada, Lulo Pinochet y Vietnam Heroico en el sector Lo Hermida de Peñalolén, convertidos en centros insurreccionales de extrema izquierda. Buscan a los miembros de un denominado Comando 16 de Julio de Liberación Nacional, que han levantado barricadas, ocupado un supermercado y una gasolinera y retenido al dirigente del MIR Andrés Pascal Allende, hijo de Laura, hermana del Presidente, y a quienes han intentado parlamentar con ellos.

El grupo es liderado por un personaje violento, Osvaldo Romo Mena, autodenominado “comandante Raúl”, quien –según se sabrá más tarde– actúa por cuenta de los servicios de inteligencia militar y será durante la dictadura el sádico torturador y asesino de la DINA conocido como el Guatón Romo. En el allanamiento de Lo Hermida estalla una batalla campal y los agentes de la PDI matan a tiros al poblador René Saravia Arévalo, de 22 años, hieren a otros pobladores y detienen a un centenar. Los detectives aseguran haber utilizado las armas en defensa propia bajo una lluvia de disparos.

La noticia de la muerte de un hombre del pueblo a manos de agentes de su Gobierno afecta terriblemente al Presidente, quien a la mañana siguiente, en un acto de coraje, se dirige a Lo Hermida. Dejando afuera a los policías y escoltas, Salvador Allende penetra desarmado y a pie hasta el sector donde han tenido lugar los incidentes y hace frente a los gritos de los pobladores que lo rodean azuzados por Romo: “¡Asesino!... ¡Asesino!... ¡Asesino!... El Presidente los escucha y se hace oír a duras penas en un diálogo que se prolonga cerca de dos horas: “Yo soy el que tengo la mayor responsabilidad y aquí estoy, camaradas, mirándolos a los ojos. Sin bajar los ojos, sin implorar que me escuchen, sino hablándoles con el derecho que me dan mis años de lucha y de lealtad al pueblo”. Promete que los tribunales aclararán los hechos, visita la capilla ardiente y guarda un minuto de silencio ante los restos de Saravia.

Cuando regresa a La Moneda, su hermana Laura lo está esperando enfurecida por la muerte del poblador. “¡Eres un González Videla!”, le grita. Sumada a las emociones que acaba de vivir, la comparación con el mandatario traidor es un mazazo para él. Cuando su hermana se retira, el Presidente llama a Eduardo “Coco” Paredes, director de Investigaciones, y al subdirector Carlos Toro, y les pide la renuncia. El poblador René Saravia fue la única persona a la que la fuerza pública dio muerte durante el gobierno de Salvador Allende. Aunque el allanamiento de la PDI no fue ordenado por él, para el Presidente fue un hecho muy amargo del que asumió la total responsabilidad.

¿Salvador Allende “ladrón”, como escribieron en su monumento con pintura roja?

A pesar de varios allanamientos a la residencia presidencial de calle Tomás Moro y de las infinitas indagaciones que realizaron después del golpe, los militares no lograrán jamás descubrir el más mínimo acto de corrupción o enriquecimiento ilícito de Salvador Allende. Por algo el propio Presidente sostenía: “A mí me han dicho de todo, pero lo único que no pueden decirme es ladrón y maricón”. Aunque hoy esas palabras nos parezcan inadecuadas y ofensivas para la comunidad LGTBQ+, así hablaba en los años 60 del siglo XX el Mandatario más mujeriego que Chile haya conocido.

Después del golpe, los militares, la prensa y los canales propagaban la fake news de que en la residencia presidencial se había descubierto una colección de películas pornográficas y una bodega de licores finos que alimentaban las “orgías y borracheras” del Presidente. La verdad es que él acostumbraba relajarse viendo películas de cowboys en una salita y que las “borracheras” de Allende, a quien nadie vio jamás siquiera achispado por efecto del alcohol, consistían en dos dedos de Chivas Regal como aperitivo y una copa de vino tinto con la comida, tinto con el que incluso acompañaba las ostras, bebidas que él mismo se prescribía como médico para dilatar sus tercas coronarias.

Augusto Pinochet (1973-1990): Víctimas comprobadas según el Informe Rettig y la Comisión Valech: 28.459 torturados, 2.125 ejecutados, 1.102 desaparecidos, alrededor de 200 mil exiliados. En cuanto a sus finanzas, Pinochet se apoderó de bienes y recursos fiscales por un valor superior a los 35 millones de dólares.

¿Quién es el verdadero asesino y ladrón?

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