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Un cambio en la ONU: el acceso de China

por 27 octubre, 2021

Un cambio en la ONU: el acceso de China

Crédito: Xinhua

El 25 de octubre de 1971, Chile y otros 75 países votaron en la Asamblea General de la ONU a favor de la resolución 2758, que decidió “restaurar todos sus derechos a la República Popular China y reconocer la representación de su gobierno como el único representante legítimo de China en Naciones Unidas”. Paralelamente, la misma resolución decidió apartar a Taiwán de la organización. Mucho ha pasado desde entonces. Hoy China es la potencia ascendente que desafía a la potencia del statu quo, EE.UU. En estos tiempos, no se trata del acceso a una organización, sino que de la hegemonía global y de la contribución a resolver los problemas comunes del planeta, incluyendo, de manera gravitante, el cambio climático.
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Esta semana se cumplió medio siglo desde el ingreso de la República Popular China a Naciones Unidas (ONU) en representación de China, sustituyendo a la delegación de Taiwán.

El 25 de octubre de 1971, Chile y otros 75 países votaron en la Asamblea General de la ONU a favor de la resolución 2758, que decidió “restaurar todos sus derechos a la República Popular China y reconocer la representación de su gobierno como el único representante legítimo de China en Naciones Unidas”. Paralelamente, la misma resolución decidió apartar a Taiwán de la organización.

La historia se arrastraba al 24 de octubre de 1945, cuando se estableció la ONU con la suscripción de su Carta por parte de 51 estados miembros. En ese entonces, la representación de China, como miembro fundador, fue asumida por la República de China liderada por el gobierno de Chiang Kai-shek, con sede en Nanjing. La R. P. China surgió cuatro años más tarde, con el triunfo en la guerra civil sobre el gobierno nacionalista que se refugió en la isla de Formosa.

Desde entonces, emergió la discusión de quién debía ocupar el asiento de China en el Consejo de Seguridad, y en las demás instituciones de la ONU. Varios países, incluyendo algunos de Occidente, eran partidarios de Beijing, considerando la mayor envergadura de la R.P. China en comparación con Taiwán.

La Guerra Fría se interpuso a un acuerdo, pues, para Estados Unidos, Taiwán pasó a ser un aliado estratégico en Asia, junto a Japón y Corea del Sur.

A partir de 1950, la Asamblea General de la ONU comenzó a efectuar un ritual de votaciones cada año, donde una mayoría, liderada por EE.UU., rechazaba el cambio de la representación china de Taiwán a Beijing.

Como las votaciones se hicieron cada vez más estrechas con el paso del tiempo, Estados Unidos ideó un cambio de táctica. A partir de 1961 introdujo mociones para cambiar la representación china en la organización como “una cuestión importante”, requiriendo una mayoría de dos tercios. Y así ocurrió durante toda la década de los 60, impidiendo una innovación en la materia.

Recuerdo las fotos de un dichoso embajador de Chile en la ONU, así como de muchos otros delegados, aplaudiendo con entusiasmo el resultado de la votación. Chile había sido el primer país de América del Sur en reconocer diplomáticamente a Beijing, en diciembre de 1970, durante el inicio del Gobierno del Presidente Salvador Allende.

Pero el año 1971 trajo cambios. El viaje de Henry Kissinger a China y la apertura de EE.UU. a un diálogo con Beijing fue una señal clara, que se sumaba al apoyo a Beijing por parte de países importantes como el Reino Unido, Italia y Canadá, entre otros. Surgió la propuesta de “dos Chinas” para que Beijing accediera a la ONU, permitiendo la permanencia de Taiwán. Sin embargo, tanto Beijing como Taipéi rechazaron la idea.

El giro ocurrió entonces en la votación sobre la moción de la “cuestión importante” de los dos tercios, que fue derrotada por 59 a 55 votos. En ese momento, quedó claro que Beijing asumiría el asiento de China en la ONU. Y así ocurrió el 25 de octubre de 1971, cuando por 76 votos a favor, 35 en contra y 17 abstenciones, la Asamblea General dio luz verde al acceso de la R. P. China, lo cual se materializó en noviembre de ese año. La organización se tornó más universal.

Recuerdo las fotos de un dichoso embajador de Chile en la ONU, así como de muchos otros delegados, aplaudiendo con entusiasmo el resultado de la votación. Chile había sido el primer país de América del Sur en reconocer diplomáticamente a Beijing, en diciembre de 1970, durante el inicio del Gobierno del Presidente Salvador Allende.

Mucho ha pasado desde entonces. Hoy China es la potencia ascendente que desafía a la potencia del statu quo, EE.UU. En estos tiempos, no se trata del acceso a una organización, sino que de la hegemonía global y de la contribución a resolver los problemas comunes del planeta, incluyendo, de manera gravitante, el cambio climático.

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