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Nueva prueba de acceso a la universidad: el desafío de propiciar una mayor equidad Opinión

Nueva prueba de acceso a la universidad: el desafío de propiciar una mayor equidad

Juan Manuel Zolezzi
Por : Juan Manuel Zolezzi Profesor Titular Departamento de Ingeniería Eléctrica, Facultad de Ingeniería Ex-Rector Universidad de Santiago de Chile
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Este año, por primera vez se rendirá la Prueba de Acceso a la Educación Superior (PAES), el 28, 29 y 30 de noviembre, que administra la Subsecretaría de Educación Superior del Mineduc.

Esta nueva prueba se suma a las que se han implementado previamente, desde que se adoptó en Chile una prueba estandarizada y un sistema centralizado de selección para las universidades del país, primero al alero de la Universidad de Chile y, más tarde, del Consejo de Rectores y Rectoras de las Universidades Chilenas.

Buscar un nuevo instrumento es loable, sin embargo, la dificultad es que la situación del acceso a la educación superior no es solo tener un instrumento bueno y de calidad, sino que rediseñar el sistema de acceso mismo, que trate de corregir las inequidades de origen y de formación previa de los(as) distintos(as) estudiantes y les dé oportunidades de desempeño futuro, tanto en el ámbito universitario como en el técnico profesional.

Cabe recordar que la Prueba de Aptitud Académica (PAA) medía principalmente aptitud y era una prueba altamente entrenable y predecible. Luego, la Prueba de Selección Universitaria (PSU) se centró en medir conocimientos sobre la base de contenidos del currículum de la enseñanza media, con la aspiración de fomentar su cobertura en todos los establecimientos educacionales.

En los últimos 2 años, desde el Mineduc se aplicó la Prueba de Transición (PDT), que buscó evaluar de mejor manera el buen desempeño académico durante la educación superior, midiendo competencias y/o habilidades en aspectos más diversos.

En la misma línea, la nueva PAES integra mecanismos de evaluación que valorarán “el saber” y el “saber hacer”.

Hasta ahora, los resultados de las pruebas anteriores han evidenciado que un estudiante que no ha podido desarrollarse a través del acceso pleno a los derechos económicos, sociales y culturales y, por tanto, ha estado en un contexto de mayor precariedad, en establecimientos educacionales donde no pudo aprender todos los contenidos curriculares, y sin posibilidad de costear un preuniversitario, tendrá un resultado deficiente, en comparación con aquellas personas que han tenido un contexto favorable.

Lo más probable es que estas condiciones se reflejen especialmente en la prueba de Competencia Matemática 1 y, con mayor certeza, en la prueba de Competencia Matemática 2. Esto, porque no solo es necesario un adecuado proceso de aprendizaje de los contenidos y la resolución de problemas, sino también es necesario el modelamiento, representación y argumentación, lo que se logra sobre la base de la discusión, análisis y participación en clases activas, que son menos frecuentes en establecimientos educacionales con menos recursos.

En consecuencia, el desafío del sistema de admisión a la educación superior es ofrecer oportunidades a los(as) estudiantes que no han tenido la formación que les corresponde.

Aunque en los últimos años de aplicación de la PSU se introdujeron algunos mecanismos de acción afirmativa, como los Propedéuticos, Ranking de Notas y el Programa PACE, aún es necesario avanzar en fortalecer la educación primaria y secundaria para todas las personas de nuestro país, de modo de generar condiciones de mayor equidad de nuestra sociedad.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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