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Titular de Interior posee una eficiente red en el aparato del Estado

La operación de Peñailillo para que la Confech no se bajara de las negociaciones con el Mineduc

por 28 agosto, 2014

La operación de Peñailillo para que la Confech no se bajara de las negociaciones con el Mineduc
Los integrantes de la tendencia interna del PPD que lidera el ministro están desplegados por diversas carteras, lo que le ha permitido al jefe de gabinete de la Presidenta Bachelet tener control de lo que ocurre en el gobierno. En los últimos días han intervenido en diversos conflictos, entre los que destacan la consulta indígena y la operación para mantener a la Confech en la mesa de diálogo con el Mineduc.
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El sábado el ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo, fue el principal orador de la jornada de formación que desarrolló la juventud del PPD en la sede de la Flacso. Cuando un miembro del ala girardista del partido le consultó por qué no se incluyen cuotas para jóvenes en la reforma al sistema electoral binominal, Peñailillo fue claro en su respuesta: “El poder no se regala”.

Peñailillo sabe de disputas de poder, de redes y de operaciones políticas. Ya en 1997 el actual secretario de Estado se hizo conocido por quebrar la Confech firmando un acuerdo con el ministro de Educación DC de la época, sin el acuerdo del principal dirigente estudiantil de entonces, el comunista Rodrigo Roco –entonces presidente de la FECH, y en la actualidad asesor del ministro de Educación, Nicolás Eyzaguirre–.

A fines del siglo pasado, el actual timonel de Interior inició su carrera política. Lo hizo desde la vocería del zonal sur de la Confech, militando en el PPD, y un par de años después formando parte de la campaña presidencial de Ricardo Lagos. En esa travesía no ha estado solo, a su lado marcharon varios otros militantes que en conjunto formaron la G90, la tendencia interna del partido comandado por Jaime Quintana que se ha hecho famosa por copar los espacios de poder burocrático durante la actual administración.

El poder no se regala… se disputa. Bajo esa premisa los principales asesores de Peñailillo hoy intentan controlar los conflictos que puedan afectar al gobierno de Michelle Bachelet, para así evitar su desgaste y contribuir al cumplimiento del programa, pero también a la mantención del poder para un próximo periodo. Y no solo sus asesores, hoy el titular de Interior cuenta con una red de leales a lo largo y ancho del aparato público. Hombres y mujeres designados por él en puestos estratégicos, los que periódicamente le informan lo que acontece en sus reparticiones.

OPERANDO EN LA CONFECH

Hace una semana era inminente que los universitarios abandonarían el Plan de Participación Ciudadana levantado por el Ministerio de Educación para escuchar a las distintas organizaciones de la sociedad sobre la reforma educacional, la principal promesa del programa de gobierno. Ese hecho se sumaría al rechazo que las bases del Colegio de Profesores votaron frente a la posibilidad de llegar a un acuerdo con las autoridades, lo que dejaba al Mineduc quebrado con el Movimiento Social por la Educación y sin piso para enfrentar a la derecha en el debate.

Antes que se concretaran las votaciones, el asesor de Peñailillo consiguió financiamiento para trasladar a los dirigentes PPD de esas universidades a la Usach a emitir su voto. Luego que se conociera el resultado, los tres dirigentes llegaron al consejo que desarrollaba a la misma hora la juventud del partido para celebrar. Aunque Flavio Candia trabaja directamente para el Ministerio del Interior, sus labores relacionadas al ámbito de la seguridad hacen que de vez en cuando deba monitorear lo que sucede con el conflicto estudiantil.

Pero eso no ocurrió. Flavio Candia, el encargado de la Unidad de Análisis Estratégico del Ministerio del Interior, íntimo de Peñailillo y parte de la G90, movió sus redes, armó una operación y consiguió votos clave para que la Confech se mantuviera en la instancia del gobierno.

Según comentan sus cercanos, Candia monitoreó personalmente lo que ocurriría en la asamblea universitaria que se desarrolló el sábado en la Usach, y donde los estudiantes votaron por salirse o quedarse en el Plan de Participación. En esa votación hubo tres votos clave: los de la Universidad de Talca sede Curicó (Henry Varas, presidente), de la Universidad Católica del Maule sede Curicó (Manuel Beltrán, presidente) y de la Universidad Católica del Maule sede Talca (donde votó a nombre de la universidad un miembro del Consejo de Presidentes). Las tres militantes del PPD y los tres votaron por quedarse en el diálogo.

Antes que se concretaran las votaciones, el asesor de Peñailillo consiguió financiamiento para trasladar a los dirigentes PPD de esas universidades a la Usach a emitir su voto. Luego que se conociera el resultado, los tres dirigentes llegaron al consejo que desarrollaba a la misma hora la juventud del partido para celebrar.

Aunque Flavio Candia trabaja directamente para el Ministerio del Interior, sus labores relacionadas al ámbito de la seguridad hacen que de vez en cuando deba monitorear lo que sucede con el conflicto estudiantil. De hecho, es él quien participa a nombre del Ministerio en las reuniones de coordinación que se hacen junto al Mineduc, la Intendencia y la Municipalidad de Santiago cada vez que se convoca una marcha de estudiantes en la Alameda.

El asesor cuenta con la total confianza del ministro, la que se ha venido construyendo desde que estudiaron juntos en la Universidad del Bío Bío, y desde que Candia lo sucedió en la presidencia de la Federación de la misma.

LA RED DE PEÑAILILLO

En Interior dicen que el rol de Candia es de bajo perfil, y que no les interesa destacarlo ante la opinión pública. Que es uno de los asesores más importantes de Peñailillo y que seguirá encargado de monitorear los conflictos que estallen en las diversas carteras. Hace algunas semanas su foco se centró en el extenso paro que protagonizaron los trabajadores del Hospital El Salvador y que puso en vilo a las autoridades del Ministerio de Salud.

En todo caso, no es el único G90 en ese rol y en ese Ministerio. Comparte labores con Héctor Cucumides, quien maneja los gastos reservados, y con Alberto Vásquez, que está encargado del presupuesto general. Ambos son antiguos conocidos de la autoridad, y han compartido con él la trayectoria por el aparato público. Formaron parte del anterior gobierno de Michelle Bachelet y participaron en la campaña de la actual Presidenta. Cucumides estuvo a cargo de las facturas.

Fuera de los muros de Interior, los G90 son varios. En el Ministerio de Minería, Peñailillo tiene a Adolfo Galindo –encargado de la avanzada de Bachelet durante la campaña–, quien aparece como jefe de gabinete de la ministra, Aurora Williams. En Energía, el jefe de gabinete del ministro Máximo Pacheco también es de su confianza: Gabriel Sepúlveda, administrador público de la Universidad de Chile y máster en desarrollo económico y políticas públicas en la Universidad Autónoma de Madrid. En el anterior gobierno de Bachelet ocupó el mismo cargo en el Injuv.

En Educación las redes de Peñailillo son extensas. El actual jefe de gabinete del ministro Nicolás Eyzaguirre es Harold Correa, abogado de la Universidad de Chile, que participó en el gobierno de Lagos como jefe de gabinete de Sergio Bitar, en los tiempos en que este impulsó el Crédito con Aval del Estado. Correa, al igual que el resto del grupo, no viene de ninguna familia acomodada. De hecho, en sus tiempos de estudiante se alojaba en la Residencia Universitaria Cardenal Caro, la RUCC, donde conoció a otro miembro del grupo, Carlos Henríquez, quien a su vez presidió la Federación de Estudiantes de la Universidad de Santiago el 2001, en representación del PPD. Henríquez formó parte del equipo que elaboró la propuesta educacional de Bachelet durante el 2013, y actualmente es el Secretario Ejecutivo de la Agencia de Calidad, organismo encargado de asegurar la calidad de la enseñanza en la educación escolar.

Cuando Correa aterrizó en el Mineduc, a mediados de junio, se dijo que Interior estaba interviniendo a Eyzaguirre, y que Peñailillo estaba haciendo una “demostración de fuerza” frente a otro de los ministros que gozan de la confianza de la Mandataria. Incluso, existió un conflicto soterrado entre ambas carteras, el que en las últimas semanas se ha apaciguado.

En el Instituto Nacional del Deporte Peñailillo tiene a otro de sus incondicionales, Boris Peralta, quien es el jefe de gabinete del director, Néstor Marín (uno de los ex hombres de Educación que luego formaron parte de las universidades de Laureate).

Peralta cumple con el perfil de la mayoría de los militantes de la G90. Fue dirigente estudiantil durante sus años universitarios –presidente de la Feutem–, desde donde saltó a la presidencia de la Juventud del PPD, plataforma que, a su vez, le permitió ingresar al Estado.

Las dos mujeres miembros del grupo están lejos de Santiago. Ximena Órdenes es la actual Intendenta de Aysén, y Carolina Cucumides –hermana de Héctor, el asesor de Interior–, es la gobernadora de la Provincia de Colchagua.

Carolina Cucumides es de las más jóvenes. De hecho, cuando aún era estudiante de ingeniería –el 2009–, llevó adelante asesorías en la Conicyt por honorarios de $2.475.556, según consta en el portal de transparencia. En ese mismo tiempo, el jefe de administración y finanzas de la Conicyt era Ricardo Vásquez –actual asesor de Interior–, lo que demuestra que los G90 actúan como bloque, donde uno consigue trabajo, de inmediato instala a sus pares.

Entre los cargos alejados de los Ministerios aparece también Marcos Pichulman, quien es seremi de Medio Ambiente en La Araucanía. Región donde el grupo tiene varias fichas instaladas, debido a que sus hombres están entre los responsables de solucionar el conflicto mapuche.

APAGANDO EL FUEGO

Quienes conocen a los miembros de la corriente interna del PPD que hoy aparece como la más poderosa al interior del gobierno, dicen que el mejor amigo de Peñailillo es Juan Eduardo Faúndez, actual subsecretario de Servicios Sociales, del Ministerio de Desarrollo Social.

Sociólogo de la Universidad de Chile, sucedió a Peñailillo en la JPPD desde el 2003 hasta el 2006, cuando asumió la dirección del Injuv. El 2010, acompañó a Peñailillo a Madrid, donde cursó un máster en sociología de la población en la Universidad Complutense. En la campaña estuvo a cargo de la iniciativa Metro a Metro, junto a Andrés Díaz.

Hoy, Faúndez está a cargo del proceso de Consulta Indígena.

Otro hombre del grupo relacionado con estas materias es el director de la Conadi, Alberto Pizarro Chañilao, quien ha debido gestionar soluciones a las demandas de tierras de diversas comunidades mapuche, y que, en todo caso, hoy exhibe medallas como el acuerdo con la comunidad de Temucuicui, una de las más revoltosas del sur.

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