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Decreto del dictador mantiene el área como un gueto ABC1 premium

La última pataleta de los vecinos de Pinochet: se oponen a llegada de nuevos residentes al sector de Presidente Errázuriz

por 18 octubre, 2017

La última pataleta de los vecinos de Pinochet: se oponen a llegada de nuevos residentes al sector de Presidente Errázuriz
Un grupo de acomodados vecinos está en pie de guerra contra el alcalde Joaquín Lavín, que en marzo de este año, a través de la Dirección de Obras, permitió la edificación de dos torres cerca de la calle Presidente Errázuriz, que llevarán más gente a uno de los barrios más tradicionales de la elite santiaguina y que hasta ahora era “una isla” en Las Condes.
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“Este proyecto perturbará gravemente el tránsito y la calidad de vida de quienes circulan y habitan en dicho barrio, al agregar casi 1000 estacionamientos en un barrio con calles estrechas y de tradición histórica como son Renato Sánchez y Asturias. Todo ello va a implicar atochamientos de más de 10 cuadras”. Esta es parte de la carta con la que se convoca a los vecinos del sector Presidente Errázuriz-El Golf para el próximo 25 de octubre, con el fin de informar sobre el curso de las acciones para impedir que se construyan dos torres, una de departamentos y otra de oficinas, en el eje Américo Vespucio-Renato Sánchez-Asturias.

Precisamente el dictador Augusto Pinochet vivió entre 1973 y 1998 en la casa de los comandantes en Jefe del Ejército ubicada en Presidente Errázuriz 4290, esquina Asturias.

Un decreto promulgado por Pinochet, que impedía construir edificios en altura en ese perímetro y, luego, la modificación del Plan Regulador comunal que estableció el sector como Zona Típica en 1995, durante la administración de Joaquín Lavín, retrasó por un buen tiempo la construcción de edificios en altura. Aunque el resto de la zona está rodeada de torres (en 200 metros a la redonda hay más de 20) y el sector, hoy en disputa, quedó como una isla de casas bajas, el municipio autorizó el 31 de marzo de este año la construcción de dos torres: una de 12 pisos para oficinas y otra de 19 con departamentos, a cargo de la inmobiliaria Nueva El Golf.

Pero la oposición al proyecto tiene un peso específico diferente al de los reclamos de los vecinos del vertedero en Til Til o de los guetos verticales en Estación Central. Por el contrario, aquí se trataría del intento de un grupo de familias ligadas al pinochetismo, y ahora al piñerismo, por mantener el privilegio de vivir en la única zona de Las Condes libre de construcciones en altura y evitar, del mismo modo, que lleguen nuevos vecinos al tradicional barrio.

El 26 de septiembre un grupo de personas que dicen representar a 91 vecinos mandaron una carta a El Mercurio, donde denuncian lo que –a juicio de ellos– son “irregularidades gravísimas” en la entrega de los permisos para edificar y piden al alcalde que decrete la suspensión de las obras.

Pelea epistolar

“Los antecedentes emanados del propio municipio muestran que el terreno no cuenta con los 7.500 metros cuadrados exigidos para construir una edificación de estas dimensiones. En ambos edificios se autorizó, además, la construcción de 975 estacionamientos en ocho pisos de subterráneos, el símil de dos centros comerciales como el Casa Costanera. Esto impactará la circulación vehicular del barrio, al producir todo tipo de atochamientos en perjuicio directo de la calidad de vida de los vecinos, que han logrado proteger y mantener el patrimonio del sector”, agrega la misiva.

Entre quienes la firman, el primero es David Billikopf, estadounidense avecindado en Chile desde los años 50 y que es el dueño de la casa en Asturias 400, Monumento Histórico y que quedaría emplazada al lado de los edificios. Otros de los que firmaron la carta son Andrés Benítez, rector de la Universidad Adolfo Ibáñez, y la periodista Constanza Vergara, ex directora de revista Paula, viuda del ex diputado Gustavo Alessandri (uno de los fundadores de RN) y madre del actual alcalde de Santiago, Felipe Alessandri.

También suscriben el arquitecto Patricio Gross y el pintor Juan Subercaseaux, además de Fernando Alessandri, abogado hermano del alcalde de Santiago y de Jorge Alessandri Vergara, ex encargado de programación durante el Gobierno de Sebastián Piñera. Aunque ellos afirman representar a 91 vecinos, la carta con esas firmas no está disponible físicamente ni siquiera en la municipalidad, donde no quisieron hacer comentarios para esta nota, remitiéndose a la respuesta que la directora de Obras del municipio, Rocío Crisosto, envió al mismo diario tres días después.

En esa respuesta, se afirma que la construcción, con todos los permisos, fue aprobada conforme a las normas vigentes: “Las alturas máximas establecidas en el Plan Regulador Comunal en ese sector son de 9 y 15 pisos, respectivamente, más un piso retirado. La condición de Conjunto Armónico permite elevar en un 25% la altura máxima permitida, a lo que el proyecto se ajusta estrictamente. En relación con los estacionamientos para vehículos que contempla el proyecto, estos corresponden a 975 unidades, los que están debidamente avalados por el Estudio de Impacto sobre el Sistema de Transporte Urbano, aprobado por la Seremi de Transportes”.

El barrio preferido del Piñerismo

Cercanos a la inmobiliaria explican que de los 7.500 m2, hay 5.650 que serán espacio público y 1.570 corresponderán a áreas verdes. Además de agregar que la medición de los vecinos “está equivocada”.

La oposición al proyecto tiene un peso específico diferente al de los reclamos de los vecinos del vertedero en Til Til o de los guetos verticales en Estación Central. Por el contrario, aquí se trataría del intento de un grupo de familias ligadas al pinochetismo, y ahora al piñerismo, por mantener el privilegio de vivir en la única zona de Las Condes libre de construcciones en altura y evitar, del mismo modo, que lleguen nuevos vecinos al tradicional barrio.

Mientras los vecinos siguen los canales formales y apuntan directamente al alcalde Joaquín Lavín, por lo que consideran un permiso ilegal, los opositores al proyecto también se aglutinaron en un grupo de Facebook que supera las 240 personas y que da cuenta de que se trata de personas con conexiones especialmente en la derecha política.

Partiendo por el alcalde de Santiago, Felipe Alessandri. También se opone María Irene Chadwick Larraín, parte del equipo presidencial de Piñera, de quien es sobrina, al ser hija de Herman Chadwick Piñera –primo del ex Presidente– y hermana del abogado Herman Chadwick Larraín, síndico de quiebras formalizado en el caso Caval.

Entre los que se unieron en contra del proyecto también se cuenta a Juan Tagle, socio de Prieto Abogados y presidente de Cruzados SADP, que controla el Club Deportivo Universidad Católica.

Entre los integrantes del grupo se halla asimismo la periodista Pilar Concha, que entre 2010 y 2013 trabajó en el Mineduc, luego de pasar por el área de comunicaciones de la corredora EuroAmerica y de la empresa eléctrica CGE. También trabajó en el Gobierno anterior Carlos Charme, como jefe de coordinación nacional en la Subsecretaría de Prevención del Delito. Mientras que el abogado Alejandro Fernández, otro de los vecinos en contra, fue jefe de gabinete de la ex ministra Carolina Schmidt, en el Sernam y posteriormente en el Mineduc.

Por su parte, una de las administradoras del grupo, Gracia Dalgalarrando, fue asesora del principal “inculpado” en este conflicto, Joaquín Lavín, como jefa de prensa en el Mineduc, igual que Guadalupe del Solar, que asesoró igualmente al hoy alcalde de Las Condes, pero en el Ministerio de Desarrollo Social.

De los asesores actuales de Piñera en la fundación Avanza Chile, integra el grupo el periodista Juan José Bruna. Además del abogado Sebastián Abogabir Méndez, socio del estudio Guerrero y Olivos y sobrino de Carlos Alberto Délano.

En la cruzada de oposición al proyecto inmobiliario apoya el arquitecto Patricio Herman, de la agrupación Defendamos La Ciudad, quien ha expuesto sus argumentos en contra de la edificación. Pero, según cuenta una de las integrantes del grupo, una de las principales causas para estar en contra es el hecho de que “estos edificios van a cambiar la fisonomía del barrio. Se va a llenar de gente que no conocemos, con el evidente cambio en las costumbres de un barrio que hasta ahora es muy tranquilo precisamente porque no ha llegado más gente a las casas que por algo no son baratas, y eso sin contar los atochamientos en los accesos y la salida a los colegios”, afirma, refiriéndose a los colegios Villa María Academy y Verbo Divino.

En DLA, la firma de arquitectos dueña del proyecto, no quisieron referirse al tema. Solo indicaron que “el desarrollo inmobiliario Vespucio 345, cuenta con todos los permisos y está en plena construcción”.

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