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Con un peak de 50 puntos de sintonía no hubo golpes ni grandes aciertos

No hay vuelta con los debates: pese a récord de rating candidatos no arriesgan y repiten libreto de los últimos rounds

por 12 diciembre, 2017

No hay vuelta con los debates: pese a récord de rating candidatos no arriesgan y repiten libreto de los últimos rounds
Con el candidato oficialista al debe en los números y los datos duros, frente a Piñera confrontado con la cifras engañosas de su Gobierno, pero sobre todo avalando la teoría del caos propiciada por representantes del mercado financiero si gana su contendor, uno podría decir, sin equivocarse, que los abanderados no mostraron nada nuevo en el debate y anoche –en el foro organizado por la Asociación Nacional de Televisión a una semana de las elecciones– Alejandro Guillier y Sebastián Piñera repitieron lo mismo que vienen diciendo desde que quedaron en la grilla para llegar a La Moneda, luego de la votación en primera vuelta.
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En el principio del debate, cuando le preguntan a Guillier cómo va a convencer a más del millón de personas que no fueron a votar por él el 19 de noviembre, se avizora lo que después se comprobó: ningún atrevimiento por ir a buscar esos votos y, menos, por responder una pregunta que venía de cajón. Por el contrario, fue en ese momento cuando escuchamos al periodista y senador de corte socialdemócrata repetir un discurso aprendido, una cantaleta sin riesgos, pese a que frente al televisor había varios miles de personas observando el espectáculo: “Buscamos un Chile inclusivo, más democrático, centrado en la familia, en las necesidades de las personas y fundamentalmente mejorando la calidad de vida (...), garantizar el derecho a la educación, a la salud, vivienda, mejores pensiones, temas pendientes en las reformas y de los cuales nos haremos cargo”. Seamos honestos, fuera del mundo occidental, ¿quién podría oponerse a alguien con tan buenas intenciones?

Luego escuchamos a Piñera, que diría prácticamente lo mismo cuando le tocó su minuto final para dirigirse a los votantes.

“Me comprometo a que Chile va a crecer con fuerza, que va a crear muchos y buenos salarios con buenas pensiones, que vamos a hacer retroceder la delincuencia, el narcotráfico y la pobreza. Lo que realmente quiere la gente es mejor calidad de vida”, dijo el ex Presidente. Si a este Piñera le agregamos su nueva pasión por la gratuidad en educación, tenemos al candidato ideal.

En el panel de periodistas también están los nombres de siempre, de esos comunicadores que compiten por garantizar la credibilidad, el rigor, la imparcialidad, pero sobre todo la figuración, y el hecho de traer consigo la pulsión de la calle: “Lo que se pregunta la gente que está en su casa...”. Constanza Santa María (Canal 13) Mónica Rincón (Turner-CHV), José Antonio Neme (Mega) y Consuelo Saavedra (TVN) participaron de la carrera por demostrar quién habla más rápido, si ellos o los candidatos; quien hace la pregunta más larga (inoficioso cuando el formato es un corre que te pillo donde vuela el tiempo y queda menos espacio para responder, ¿o es más importante la pregunta?) y quién se queja con más vehemencia sobre las respuestas evasivas de los candidatos.

Conscientes de la dificultad que existe al tratar de encontrar la diferencia esencial entre ambos candidatos, parece más rentable buscar en los detalles o más precisamente entre los puntos débiles que mostraron ayer.

Se notó que Guillier –un buen periodista de televisión, pero mejor conversador de sobremesa– no puede ganarle a un doctor en economía cuando se trata de cifras. Aunque respecto de Piñera, no sabemos qué informe de Contraloría o anuario del INE puede salir mañana a contradecir los gráficos con los que defiende su Gobierno.

Sin embargo, Guillier negó que en el año 2009 hubiera recesión. Algo que a Piñera no solo le hizo reír sino que además se sacudió de su puesto para decir “Alejandro, en qué país vive”. Porque un técnico desapasionado sabe que ese año, durante tres trimestres, el país tuvo un crecimiento negativo de -1,5% y eso, en una palabra, se llama recesión, aunque no venga acompañada de las imágenes porosas de la crisis del 82, con gente haciendo fila para un trabajo en el PEM y el POJH

Respecto de las pensiones, hubo puntos de acuerdo que podrían quitar el insomnio a las personas de mediana edad. Piñera y Guillier coincidieron en que deben terminar con el monopolio de las AFP y, aunque sin tocarlas de forma sustancial, integrar nuevos actores al sistema. Incluso el candidato de Chile Vamos volvió a mencionar la idea de “discutir” una AFP estatal.

Pero aquí encontramos un gran detalle que los diferencia. Mientras Piñera propone elevar la edad de jubilación y que “voluntariamente” las personas puedan trabajar hasta pasados los 70 años si quieren, el abanderado oficialista, con tono de profesor radical pre-73, entregó un barniz de sentido común al mostrar que difícilmente alguien en Chile consigue trabajo a los 60 y menos podrá hacerlo a los 70.

Guillier, por su lado, tambalea cuando le tocan el episodio del juez Daniel Calvo: “El juez frecuentaba lugares de sexo clandestino. Nunca hablamos de su identidad sexual sino de su comportamiento (...). Las autoridades del Estado deben tener una conducta irreprochable”, dijo, y entonces Piñera atacó: “Al juez le destruyeron la vida por ser homosexual, cada persona es dueño de su vida privada, pero tiene que ser consecuente en lo que dice y lo que hace”, ante lo cual Guillier salió a precisar –hablando como experto en género– que ser homosexual “no es una opción sino una condición. No es una cosa voluntaria”.

También alivia que los dos estén de acuerdo en bajar los precios de los medicamentos. Pero, según Piñera, en el país de Guillier eso no podría ocurrir, porque el país, si elige al candidato oficialista, “ya sabemos dónde va” (¿a Venezuela?). En este caso, cabe la duda porque, cuando a Piñera le preguntaron por la frase de Juan Andrés Camus, sobre el colapso de la Bolsa si gana el candidato oficialista, dijo no estar de acuerdo, “aunque es probable que así ocurra", a la vez que insistió en que “un Gobierno de Guillier va a perjudicar a todos los chilenos (...) el costo de su programa es infinanciable y está llevando al país a una crisis económica, tengo la obligación de decirlo”, afirmó el abanderado de derecha.

Seguimos en el juego del miedo, hasta el domingo.

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