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José Joaquín Brunner: “Yo creo que la educación clama por una fuerte despermisiología” PAÍS

José Joaquín Brunner: “Yo creo que la educación clama por una fuerte despermisiología”

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Luis Felipe de la Vega
Por : Luis Felipe de la Vega Investigador educativo.
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En esta serie de entrevistas, me he propuesto reflejar elementos centrales respecto del debate educacional, específicamente de qué rol y qué tareas deben priorizar las políticas educativas en Chile, desde la perspectiva de especialistas que diferentes sensibilidades y pensamientos.


Mi idea es reflejar el pensamiento de estas personas tal como se presenta, sin interferir ni juzgarlo. La intención es mapear las visiones que están en disputa, preguntándose si existen vasos comunicantes o puntos en común o si bien se vislumbran diferencias profundas.

Esta tarea se realiza en el prolegómeno de la carrera presidencial chilena del año 2025, por lo que esperamos contribuir al debate de este importante ámbito de nuestra sociedad, que ha liderado la agenda pública en reiteradas ocasiones, pero que, últimamente, ha perdido centralidad.

Iniciaremos este camino con la visión de José Joaquín Brunner, quien es actualmente académico de la Universidad Diego Portales y la Universidad de Tarapacá, además de ser miembro del Consejo Nacional de Educación. Es un rostro conocido en la investigación y la política chilena, hace décadas.

Una temática central de esta conversación era qué prioridades debiera considerar el próximo gobierno en materia de política educativa. Brunner señala al respecto de que no se trata solo de cuáles, sino también de cuántas.

“He tenido el privilegio de que muchos ministros me hayan invitado cuando recién son nombrados, de cualquier partido que sean y sabiendo exactamente lo que yo pienso. Sin embargo, me han invitado muy honrosamente a conversar y me dicen, “Bueno, ¿y usted qué me recomendaría?” Y yo me río, porque a todos le digo siempre lo mismo: “Usted, ministro, dígame ¿cuál es su prioridad para todo esto? Porque he escuchado una estupenda cosa y me ha hablado como de siete u ocho cosas muy importantes cada una, pero yo, conociendo esto, y sabiendo que apenas tiene usted 4 años y que se va a demorar un año más o menos en formar sus equipos y en empezar a trabajar y el último año se lo van a cortar por la mitad. Porque ni habrá presupuesto y tampoco voluntad política. O sea, tiene usted 2 años y medio”.

Pasando ahora al qué, Brunner se inclina por tres prioridades, pero no parece tener duda en que el foco debiera estar en la primera infancia.

“Bueno, yo diría para mí, a esta altura, con la experiencia acumulada, diría que lo más importante es efectivamente crear una especie de red de máxima potencialidad a nivel de jardines, salas cuna y jardines infantiles. En realidad, la única política demostradamente eficaz para romper el ciclo de la herencia de capitales es a través de la familia; tiene que ver con ese periodo de los primeros 5 o 6 años. Y si bien todo el mundo dice sí y ahora estamos todos de acuerdo, en la práctica no hay ningún gobierno que haya dicho "mire, esta es mi prioridad y aquí voy a poner yo, sobre todo, la energía política -porque lo primero que hay que poner es la energía política- y, luego, juntar a todos los organismos que tendrían que participar en esto.  Obviamente, el Ministerio (de Educación) puede iluminar, puede empujar, puede impulsar, puede financiar parcialmente, pero para que esto realmente funcione, se requiere una especie de cruzada. Me parece que lo más importante acá, lo que debiera ser realmente extremo, es la capacidad movilizadora del Estado es esto. Y la participación de la sociedad civil bajo múltiples formas”.

Luego de ello, y en ese orden, nuestro entrevistado intervendría en la educación básica (en comprensión lectora, donde sabemos que tenemos enormes déficits, pero el Estado, por sí solo, no tiene ninguna capacidad de hacer ninguna de estas cosas si uno es realista), la educación media (mucha más flexibilidad de currículum, muchas más opciones para los jóvenes, de acuerdo a sus talentos y de acuerdo a sus ganas de hacer cosas. Haría los dos últimos años muy fuertemente centrados en torno al uso de la inteligencia artificial y, con eso, trataría de volver a darle un sentido a este nivel que en realidad lo ha ido perdiendo) y la educación superior (el principal foco debiera ser cómo nos imaginamos seriamente que es posible financiar una educación superior universal como la que tenemos, con programas muy pesados, de 5 o 6 años, hipercostosos).

Estas prioridades tienen lugar, en la perspectiva de Brunner, en un sistema educativo de carácter mixto.

“Yo sé que esto es polémico y yo he polemizado en torno a esto por más de 40 años; esto solo se puede hacer con una contribución poderosa del Estado y de la sociedad civil, con un sistema mixto, como dice la ley, pero llevado a cabo seriamente. O sea, no podemos decir, “Vamos a tener un sistema mixto” y luego, en realidad, lo que nos importa en serio es sólo el 30% de escolares que están en el sector de colegios municipales y SLEP y el 20% o menos que está en universidades estatales y centros de formación técnica estatales. Entonces, es un contrasentido, o sea, es un contrasentido ideológico que yo creo que viene de una tradición estado-docentista tipo siglo XIX en la que nos hemos ido quedando pegados”.

La permisología y la asfixia al sistema

José Joaquín Brunner vuelve a abrir la conversación desde el qué hacia el cómo; o bien, sugiere que ambos aspectos no pueden resolverse por separado. Para hacerlo, retoma un concepto que se ha hecho particularmente visible en el último tiempo: la permisología. Señala que nuestro sistema ha desarrollado una institucionalidad que acumula cada vez más procedimientos y menos agencia, espacios para reflexionar sobre cómo mejorar.

“Yo creo que la educación clama por una fuerte despermisiología, Yo hablo con directores de colegios de todo tipo, en distintas partes del país, todos completamente asfixiados por la cantidad de trabajo burocrático y, bueno, a las universidades les ocurre lo mismo, yo las conozco por dentro. Cada día los propios profesores tenemos que sobrellevar un mayor peso burocrático; llenar y llenar distintos tipos de cuestionarios y responder a distintos tipos de demandas burocráticas”.

-¿Por qué se vinculan el qué con el cómo? Porque, para Brunner, los procedimientos burocráticos están en el corazón de la lógica del sistema educativo.

-Yo creo que todo el sistema de acreditación y rendición de cuentas que hemos ido creando, culmina con el único sistema que yo conozco en el mundo -tal vez el británico se parece en algo- exigiendo estándares para cinco dimensiones distintas y dentro de cada dimensión, para cinco o más criterios y, cada uno, con estándares en tres niveles de cumplimiento. Es simplemente la burocratización completa del sistema. Yo creo que, efectivamente, tenemos que entender que lo que necesitamos es mucha más autonomía y autorregulación de los establecimientos de cualquier tipo y con una muy buena y fuerte auditoría de carácter académico- pedagógica. Partir del supuesto que los primeros veladores de su propia calidad son las comunidades escolares y de las instituciones de educación terciaria y que, luego, lo que debe preocupar a la autoridad pública es ver cómo funcionan esos mecanismos internos de  autorregulación.

-¿Cómo avanzar, entonces? Brunner apuesta por ser minimalista, encontrar “el” gran tema que genere consenso y avanzar profundamente con él.

-Yo estoy seguro de que un plan bien diseñado en términos de jardines infantiles y salas cunas abierto a las comunidades y a la iniciativa de la sociedad civil, concitaría gran apoyo; ¿quién se va a parar, desde la derecha extrema hasta los más radicales de izquierda a decir, "mire, no, en realidad no debiéramos estar preocupados de esto”, cuando hay demasiado literatura que demuestra lo contrario? pero igual hay también demasiada evidencia sobre lo difícil que es hacer esto. Yo soy totalmente consciente de que allí está la base de la estructura de clases de la sociedad y de las segmentaciones que más adelante nos preocupan, cuando ya es muy tarde y las desigualdades acumuladas no se pueden remover. Entonces, ¿cómo tú mueves eso?, Es realmente muy difícil. Igual, pienso que podría concitar acuerdo, aunque va a ser difícil porque
efectivamente estamos en una carrera bien polarizada, ¿no?

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