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«Del ministerio al cementerio»: el «taco» en la carrera diplomática por la inamovilidad de funcionarios Crédito: Academia Diplomática de Chile

«Del ministerio al cementerio»: el «taco» en la carrera diplomática por la inamovilidad de funcionarios

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La situación se estaría produciendo por limitaciones legales –vale decir, inamovilidad casi perpetua– del Servicio Exterior, por lo que los funcionarios egresados de la Academia Diplomática se ven enfrentados a un futuro de estancamiento. El grado máximo, ministro consejero, cuenta por ley con 68 cupos y actualmente están todos ocupados.


La carrera diplomática en Chile está estancada. La planta de funcionarios diplomáticos se llenó en su cúpula, generando una seria amenaza para el normal desenvolvimiento de la carrera.

Esto se estaría produciendo por limitaciones legales vale decir, inamovilidad casi perpetua del Servicio Exterior, por lo que los funcionarios egresados de la Academia Diplomática se ven enfrentados a un futuro de estancamiento.

En Chile, solo los diplomáticos de carrera pueden por ley integrar el escalafón. Los cargos existentes son los de tercer, segundo y primer secretario, consejero y ministro consejero. Cada uno de estos grados está normado en su número y nadie puede ascender si no hay una vacante en el escalón superior, que puede ser por ascenso o por baja.

El grado máximo, ministro consejero, cuenta por ley con 68 cupos y actualmente están todos ocupados. De estos, 56 tendrán más de 59 años cumplidos a finales de 2021, mientras que 34 tendrán 65 o más años.

El cargo de embajador es de confianza presidencial. Por ello, un ministro consejero, al ser designado, debe renunciar a su plaza en el Servicio Exterior y está normado que no puede tener más de 65 años. Sin embargo, como existe inamovilidad funcionaria, desde hace un tiempo muchos ministros consejeros rechazan su ascenso porque prefieren seguir en la carrera, haciéndose realidad el dicho «del ministerio al cementerio».

Y ello, a su vez, genera consecuencias en los escalafones más bajos, ya que se estanca todo el escalafón y se congela el normal funcionamiento de la carrera. Este «taco» desalienta a los funcionarios, pues ven limitadas sus posibilidades de ascenso.

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