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Matrimonio de viñateros de Lolol obtuvo por segunda vez trofeo al Mejor Vino Ancestral en Catad’Or Gastronomía

Matrimonio de viñateros de Lolol obtuvo por segunda vez trofeo al Mejor Vino Ancestral en Catad’Or

Hasta 2009, esta pareja de viñateros vendían a granel las uvas que producían, pero decidieron vinificar por su cuenta y su trabajo ha sido reconocido.


María Iris Navarro (75) y Jorge Cubillos (80) son pequeños productores vitivinícolas que obtuvieron el trofeo al Mejor Vino Ancestral 2023 y una Medalla de Gran Oro por su Cabernet Sauvignon Entre Cangrejos 2021 en la categoría reservada a las etiquetas campesinas del concurso internacional Catad’Or Wine Awards.

Entre Cangrejos es una pequeña viña de Lolol que tiene plantada una hectárea de uva y cuyo nombre se debe a otra de las pasiones de Jorge Cubillos. “Hace 15 años investigué la historia de Lolol, que en mapudungún significa ‘tierra de hoyo de cangrejo’. Por eso patenté el nombre y porque al lado de la viña había un humedal y cuando era niño me pasaba la tarde jugando con las cuevas de los camarones y los cangrejos”, explica. Él ha publicado tres libros sobre la historia de Lolol y uno se llama Entre Cangrejos y Trigales.

Hasta 2009, esta pareja de viñateros –él profesor normalista jubilado y ella, agricultora y dueña de casa– vendían a granel las uvas cabernet sauvignon que producían, pero debido a los bajos precios que pagaban las empresas por la fruta y por sugerencia de sus hijos decidieron vinificar por su cuenta.

“Primero se hacía chicha cuando partimos, hasta que mi hijo le dijo a mi marido que por qué no habíamos algo que tuviera más valor agregado y ahí empezamos con un compañero de colegio de él que es enólogo”, recuerda María Iris.

Y su apuesta ha rendido frutos. En el 2018 ya habían tenido un Gran Oro como vino ancestral en el mismo concurso y una Medalla de Oro por su cabernet sauvignon del año anterior, con una producción que no superó las mil botellas. Este año la producción fue de casi 2 mil botellas que se venden en su propia casa.

Actualmente, son los únicos que han recibido dos veces la máxima distinción desde que se instauró en 2017.

Las primeras etiquetas las produjeron en 2010, poco antes del megaterremoto del 27-F. Luego, en 2016, se incorporaron al Programa de Vinos de Indap y comenzaron a trabajar junto a otros 14 viñateros del Valle de Colchagua, todos los cuales se han destacado por la alta calidad de sus vinos.

“La señora Iris y don Polo son un matrimonio antiguo de Lolol y van a todas partes juntos. Son un equipo. Su viña está a un costado de su casa; antes era de secano, pero ahora la riegan con agua del embalse Convento Viejo”, destaca Romye Barra, jefa del Programa de Vinos de Indap O’Higgins.

“Son participativos, responsables y apañadores, y siguen al pie de la letra los consejos de su asesor, Arnaud Hereu (enólogo de la viña Odfjell). Son muy mateos y, pese a ser personas mayores, se han actualizado y manejan el WhatsApp y algo de redes sociales”, detalla.

Don Polo y la señora Inés dicen que en su desarrollo el apoyo de Indap ha sido vital. “Nos han dado asesoría de primer nivel, insumos y proyectos para ir implementando nuestra viña. Si logramos este premio es gracias a ellos”, dijeron.

El matrimonio tiene tres hijos profesionales que se dan tiempo para ayudarlos en este trabajo: Julio, ingeniero comercial; Pablo, ingeniero informático, y Jorge, periodista de Fox Sports. Este último dice que el premio es un estímulo a la convicción familiar que está tras este proyecto y cuenta que junto a sus hermanos están más involucrados en las labores de campo para ir tomando la posta.

“Estamos muy felices por los resultados obtenidos por nuestros productores y productoras, quienes cada día están rescatando nuestras tradiciones y el valor patrimonial y cultural de nuestros vinos”, expresó el director nacional de Indap, Santiago Rojas.

El 2024 cosecharán sus primeras 500 parras de carmenere.

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