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La proyectada derrota electoral de noviembre debería marcar la refundación del sector

La venganza de Hinzpeter y la resurrección de la Nueva Derecha

por 2 octubre, 2013

La venganza de Hinzpeter y la resurrección de la Nueva Derecha
Casi oculto en un ministerio que nadie asocia al ámbito político, como es Defensa, parece haber madurado la idea que, junto con el Presidente Sebastián Piñera, intentó socializar en su sector al inicio de esta administración. Aunque en esa época la UDI lo bloqueó, hoy la coyuntura le dio nuevamente la oportunidad de defender e intentar concretar el proyecto de la “Nueva Derecha” que provoca escozor en el ala más tradicional del oficialismo.
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Hace casi exactos tres años, el entonces ministro del Interior de Sebastián Piñera, Rodrigo Hinzpeter Kirberg, acuñaba el concepto de “Nueva Derecha”. La idea provocó tanto estupor como el diagnóstico que hace sólo un par de días hizo de la Alianza, a partir de las reacciones —para algunos “histéricas”— de quienes se oponen al cierre del Penal Cordillera y al supuesto uso político que el mandatario estaría haciendo de la polémica medida. En esta ocasión, el ministro acusó una cierta “debilidad ética” de parte de los que en su sector no logran desprenderse de las ataduras del régimen militar y, particularmente, de las violaciones a los derechos humanos que se produjeron en dictadura.

Esta vez, el titular de Defensa, vuelve a asumir el rol de escudero del Presidente. Y pese a que, en su momento, la UDI le cobró caro el tratar de incitar al sector a cortar las amarras que lo atan a Augusto Pinochet y avanzar en una agenda más liberal y antidiscriminación en materias valóricas, el brazo derecho del mandatario vuelve a la carga con la convicción de que es más necesario que nunca deshacerse de esta “vergüenza ética” con que la centroderecha ha cargado tras el retorno a la democracia.

Aunque tras su paso a Defensa, Hinzpeter había mantenido un muy bajo perfil político, con su intervención en este debate no sólo saltó al ruedo nuevamente, sino que se transformó en el intérprete de un sector de Renovación Nacional que seguía con desesperanza los vaivenes al interior de la tienda y que no encuentran representación en Andrés Allamand, líder natural de los liberales hasta hace unos años. La decisión del ministro de enfrentar con dureza a quienes insisten en bloquear la necesaria transformación de la Alianza en una “Nueva Derecha”, se debe —aseguran en su círculo más cercano— a que tiene la convicción de que es “necesario hacer gestos que muestren nuestro compromiso con los derechos humanos, incluso más allá de lo que lo tiene alguna gente de la izquierda”.

La cruzada

Esta verdadera cruzada en que se ha enfocado Hinzpeter no tiene su origen en el hecho coyuntural del cierre del Penal Cordillera. Viene de un diagnóstico que tanto él mismo como el Presidente de la República han socializado con su entorno, desde hace varios años, y que el titular de Defensa hizo público los primeros días de noviembre del 2010. En esa época, se pretendía dar un “relato” al mandato de Piñera, que recibía fuertes críticas, particularmente desde la UDI, donde el entonces senador Pablo Longueira puso de manifiesto, justamente, que la debilidad de esta administración consistía en la carencia total de un “relato”. En esa ocasión, igual que ahora, Hinzpeter fue quien estuvo dispuesto a recibir los embates de sus aliados y, por qué no decirlo, del sector más conservador de su propio partido.

Existe también “un objetivo colectivo como grupo y que tiene que ver con nuestro proyecto de centro derecha o “Nueva Derecha” que Hinzpeter sale a defender desde el gobierno y la senadora Lily (Pérez) desde el comando presidencial. Porque el tema es absolutamente valórico-ético y no se puede quedar sólo en el debate por el cierre del Penal Cordillera”. Todo, a partir de un crudo diagnóstico compartido por el grupo: “La derrota de la derecha, tanto en la presidencial como la parlamentaria, va a ser fuerte. En ese escenario, la derecha debe ser refundada”.

Pero fue en la UDI donde se rebelaron con más dureza ante la intervención del entonces jefe de gabinete de Piñera. Ello, porque en el gremialismo visualizaron, con razón, que la “Nueva Derecha” promovida por un sector de RN representado en las figuras del Jefe de Estado y su escudero, escondía una agenda liberal que pretendía avanzar en una serie de temas que desde la casona de calle Suecia no estaban dispuestos a dejar pasar. De hecho, la molestia con Hinzpeter se venía acumulando desde el inicio del mandato y a la altura de noviembre del 2010 ya había debido soportar varios desaires. Para la posteridad quedaron las imágenes de la bancada de diputados de la UDI, que fastidiados por el impulso que el gobierno optó por dar al Acuerdo de Vida en Pareja al que siempre se han opuesto en la tienda, le hicieron un parelé a Hinzpeter. Y junto con hacer una declaración crítica hacia la conducción del ministro, graficaron su intención de no apoyar su gestión a través de un signo pare, que definieron como “un alto en el relativismo moral” al que supuestamente estaba llevando el ministro al sector al apoyar este tipo de iniciativas.

El gremialismo mantuvo una compleja relación con Hinzpeter durante casi toda su gestión en la cartera de Interior. De ahí que el traslado del ministro a Defensa, tras la salida de Andrés Allamand para abocarse a su candidatura presidencial, y su reemplazo por el primo hermano del Presidente y uno de los “coroneles” de la UDI, Andrés Chadwick, haya sido asumido como un triunfo por la UDI. Y es por lo mismo que su regreso político en gloria y majestad también molesta y sorprende tanto, sobre todo estando en una cartera que es percibida como inofensiva políticamente. Pero según comentan en RN, entre quienes comienzan a ver en el ministro una figura digna de secundar, “lo que pasa es que Piñera lo llama en los momentos difíciles, en que hay que darle una carga ideológica al tema” y que ello quedó de manifiesto con la participación del secretario de Estado en el almuerzo que el Presidente sostuvo el pasado lunes con la bancada de diputados de Renovación. En este también participó la vocera Cecilia Pérez. De hecho, a juicio de la diputada Karla Rubilar “Hinzpeter está tomando un rol relevante en este proyecto de “Nueva Derecha” con el Presidente. Está reivindicando su rol político”. El diputado Joaquín Godoy, profundiza en la misma línea de su predecesora, aseverando que el ministro “es parte del programa político que ha querido implementar Piñera”.

Y agrega que “lo que este gobierno quiso hacer, y Rodrigo fue un gran impulsor, fue cambiar a la derecha tradicional. Un proceso que es de largo plazo. Ahora resurgió porque se dio una contingencia. Entendemos que si no modificamos esta derecha las posibilidades de volver al gobierno son mínimas. Porque estamos anclados a personeros de la derecha tradicional que tienen influencia en el sector y que siguen en el pasado”.

El diagnóstico de la debacle

Lo cierto es que el ministro está haciendo acopio de todo tipo de halagos provenientes de la centro derecha o derecha liberal, huérfana de liderazgos. Un importante representante del sector en Renovación, explica que su regreso a la arena política y con tanto ruido se debe no sólo a que comparte con Piñera y un grupo de liberales la visión de una “Nueva Derecha” moderna, sino que también “porque era necesario sacar al Presidente del eje del conflicto que se estaba abriendo con los partidos” del bloque. Es así donde entra Hinzpeter en su ya conocido rol de escudero, de manera que las críticas partidarias “se centraran en él”. Por lo mismo, añade, “la Cecilia Pérez y el propio (Andrés) Chadwick le prestan ropa a Rodrigo y salen respaldar sus declaraciones”. Por otra parte, existe también “un objetivo colectivo como grupo y que tiene que ver con nuestro proyecto de centro derecha o “Nueva Derecha” que Hinzpeter sale a defender desde el gobierno y la senadora Lily (Pérez) desde el comando presidencial. Porque el tema es absolutamente valórico-ético y no se puede quedar sólo en el debate por el cierre del Penal Cordillera”. Todo, a partir de un crudo diagnóstico compartido por el grupo: “La derrota de la derecha, tanto en la presidencial como la parlamentaria, va a ser fuerte. En ese escenario, la derecha debe ser refundada”.

En el círculo más cercano al ministro aclaran que, efectivamente, “estos son procesos que toman mucho tiempo, porque hay que aunar voluntades, y luego cristalizan”. Y relatan que el análisis en que Hinzpeter ha fundado el concepto de “Nueva Derecha” tiene que ver con que, según ha comentado a sus más cercanos, “que la derecha haya llegado al gobierno con mayoría absoluta es una anomalía política, porque nunca antes había sucedido así. Y eso ocurre porque, si bien es evidente que el proyecto de la derecha tradicional es competente en el ámbito económico, no lo es en el ámbito de la cultura y los Derechos Humanos”, lo que constituiría una carga de la que la derecha no logra desembarazarse, “porque nuestro sector apoyó y participó en un gobierno que violó los Derechos Humanos”. Lo que también ha provocado que se miren con desconfianza sus acercamientos a los derechos humanos. Para Hinzpeter, eso es lo que constituye una debilidad ética. Pero si eso se supera, entonces, una “Nueva Derecha” puede tener bases sólidas para enfrentar el futuro”. Según la misma fuente, el titular de Defensa ha expresado su convicción de que “esto ha comenzado a cristalizarse en el gobierno, a través de una serie de declaraciones que marcan una línea en este sentido y que llega a su punto culminante con el cierre del Penal Cordillera”, porque queda clara la posición del gobierno y también se despeja quiénes están y no están en esta posición.

Refundación 

La coyuntura del cierre del penal habría permitido “darle el contexto práctico” al discurso de quienes sustentan la idea de la “Nueva Derecha”. Ahora con el piso adicional de que rostros jóvenes lo han asimilado, según afirman en el entorno de los promotores de este concepto, como es el caso de los fundadores de Evópoli. Este grupo encabezado por Felipe Kast, entre otros, es percibido desde la centro derecha que apunta a la refundación del sector, como parte “de una agrupación de muchas personas que se sienten cobijadas por esta idea”. En todo caso, en el círculo del ministro aclaran que la misma debilidad ética que percibe en la derecha, la observa en sectores de la izquierda que no asumen cosas como que en Cuba o Corea del Norte hay dictaduras; que validaron por mucho tiempo la situación en RDA y que “se niegan a aceptar que (Salvador) Allende jugó con la ilegalidad. Por lo que es el momento de que saquemos la ventaja política de ser un sector que se refunda”.

Por lo que plantean quienes han hablado con Hinzpeter y comparten con él y Piñera este ambicioso anhelo, no sólo Evópoli jugará un rol en el proceso, también lo harán los think tank como Horizontal, liderado por Hernán Larraín Matte, ex asesor del Presidente Piñera. En este centro de estudios hay quienes se sienten muy identificados con dicho proyecto político. Y quienes conocen al director ejecutivo de Horizontal, destacan que tiene una posición muy similar a la del ministro de Defensa y que también comparte el diagnóstico, ya que está convencido —dice un cercano a Larraín— “que lo que está ocurriendo es que hay un cambio muy radical respecto del proyecto futuro de la centro derecha”. Pero advierte que “no es que Hinzpeter haya hecho una revelación, ya que antes que él, el Presidente Piñera habló de los cómplices pasivos. Y esto deja en evidencia que en el sector hay dos proyectos políticos con visiones muy diferentes. Que, por ejemplo, ven la historia desde puntos de vista diferentes. Para el grupo de Larraín, la “Nueva Derecha” apunta a una visión mucho más amplia que la de Hinzpeter, para “la que por ejemplo la desigualdad es un problema, no es natural como para (Jovino) Novoa y subir los impuestos puede ser razonable, si se justifica”, señalan.

Como sea, tras las fuertes declaraciones del ministro de Defensa, la “Nueva Derecha” estancada por un par de años, sólo en la mente de Piñera y Hinzpeter, comenzó a tomar forma mucho más aceleradamente. Está encontrando cada vez más adeptos y parece tener objetivos claros: el primero: estar preparados para una derrota cierta en las presidenciales y una caída parlamentaria que traerá consecuencias insospechadas, si se concreta, para la “vieja derecha”, la de siempre.

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