La imagen oficial –muy alemana– es casi demasiado perfecta. Como si sus casonas de madera, con balcones labrados y flores colgantes, fueran parte de una escenografía fílmica. Es mucho, sin embargo, lo que hay tras esa pulcra fachada. Historias nada de típicas.
Si fuera un país, sería el más exótico de América; se extiende desde los faldeos del Monte Aconcagua –la cumbre más alta de América– hasta la isla de Rapa Nui, la más remota del continente. Los excesos son lo suyo…
Algo de tierra bendita tiene esta región, lo que advirtieron los diaguitas hace siglos. Su refinada cerámica es un retrato de sus atributos, los que se reparten entre la montaña, la costa generosa y esos oasis alargados de Elqui, Choapa y Limarí.
Todo es grande en este territorio, incluso en el mapa. Es la región donde está el río más largo, la mayor mina del mundo a tajo abierto y el observatorio astronómico más importante del planeta. Es la rica “capital minera de Chile” y surgió el nombre del “Norte Grande".