Tarapacá nunca fue solo desierto. Detrás de sus paisajes extremos existe una historia de pueblos, migraciones y riquezas que llegaron y partieron, dejando una identidad diversa que hoy vuelve a preguntarse por su futuro.
Los Lagos es un territorio de contrastes donde conviven la herencia huilliche, la cultura chilota, la influencia alemana y una economía marcada por la agricultura, el turismo y el mar. Una mirada cultural a una región diversa que ha aprendido a transformar sus diferencias en identidad compartida.
El desierto era el vacío, la nada; las ciudades empezaban más al sur. Hasta que los hallazgos minerales, en especial plata y cobre, cambiaron la historia; nos volvimos país minero, dependiente de las riquezas ocultas en esos parajes hostiles pero dotadas de una extraña belleza.
Entre los valles del Mapocho y el Maipo, una región enclaustrada entre cerros terminó convirtiéndose en el centro político, económico y cultural de Chile. Esta crónica recorre su historia, su vocación de poder, sus tensiones y su identidad siempre en construcción.
Este texto del destacado cronista nacional Miguel Laborde recorre la historia, el paisaje y el imaginario de Magallanes, revelando cómo este territorio extremo, por siglos olvidado, hoy emerge como un espacio estratégico, cultural y simbólico clave en la identidad y proyección de Chile.
La imagen oficial –muy alemana– es casi demasiado perfecta. Como si sus casonas de madera, con balcones labrados y flores colgantes, fueran parte de una escenografía fílmica. Es mucho, sin embargo, lo que hay tras esa pulcra fachada. Historias nada de típicas.
Algo de tierra bendita tiene esta región, lo que advirtieron los diaguitas hace siglos. Su refinada cerámica es un retrato de sus atributos, los que se reparten entre la montaña, la costa generosa y esos oasis alargados de Elqui, Choapa y Limarí.
Todo es grande en este territorio, incluso en el mapa. Es la región donde está el río más largo, la mayor mina del mundo a tajo abierto y el observatorio astronómico más importante del planeta. Es la rica “capital minera de Chile” y surgió el nombre del “Norte Grande".