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Reguladores bancarios hacen concesiones a los bancos en reglas de límite de deuda

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Iván Weissman Senno
Por : Iván Weissman Senno Editor El Mostrador Semanal
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Los organismos reguladores globales diluyeron un límite de deuda previsto para los bancos en un contexto de advertencias de que la norma afectaría las actividades financieras de bajo riesgo y reduciría el crédito.

La medida, conocida como ratio de apalancamiento, se modificó luego de un “minucioso análisis de los datos bancarios”, dijo ayer el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea en una declaración después de una reunión que autoridades reguladoras mantuvieron en la ciudad suiza. El grupo también modificó una regla de liquidez para facilitar la adaptación de determinado tipo de préstamo de bancos centrales a los lineamientos regulatorios.

Los cambios de la regla de apalancamiento dan a las entidades crediticias más margen para usar una práctica contable conocida como netting para calcular el ratio y flexibilizan las propuestas sobre cómo determinan las entidades crediticias las dimensiones de sus actividades extracontables. Otras modificaciones evitan el riesgo de que los bancos terminen por computar dos veces algunas operaciones de derivados, dijeron los reguladores.

“Completar una medida consistente de apalancamiento bancario en el plano internacional es un paso importante hacia la plena instrumentación” de reglas desarrolladas a partir de la crisis financiera, dijo el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, que también preside el Grupo de Gobernadores y Directores de Supervisión que supervisa a los reguladores de Basilea. “El ratio de apalancamiento es un importante respaldo para el régimen de capital sobre la base de riesgo”.

Dependencia de la deuda

Los ratios de apalancamiento están destinados a reducir la dependencia de la deuda por parte de los bancos al establecer un estándar mínimo para la cantidad de capital que deben tener como porcentaje del total de sus activos contables. La cuarta parte de las grandes entidades crediticias globales no habría logrado cumplir con una versión de junio del límite de apalancamiento si hubiera entrado en vigor a fines de 2012, según datos que dio a conocer el septiembre el comité de Basilea.

Si bien los organismos reguladores modificaron la forma en que los bancos debían calcular la magnitud de sus activos, no cambiaron el porcentaje de fondos propios necesarios para cumplir con la norma.

El comité seguirá exigiendo a los bancos que tengan un capital equivalente a por lo menos el 3 por ciento de sus activos, sin posibilidad alguna de tener en cuenta el grado de riesgo de sus inversiones. Los bancos también deberán dar a conocer cómo cumplen la regla a partir de 2015, y está previsto que la medición pase a ser obligatoria en 2018. El grupo de Basilea dijo que seguiría analizando la medida y que existía la posibilidad de hacer nuevas modificaciones en caso de ser necesario.

Los cambios de ayer son un “reconocimiento de la posibilidad de que las reglas originales significarían que los bancos tendrían que buscar una cantidad adicional de capital clave del orden de los US$200.000 millones en momentos en que siguen existiendo temores generalizados respecto de la oferta de crédito y del crecimiento económico”, dijo en un correo electrónico Richard Reid, investigador en finanzas y regulación de la Universidad de Dundee, Escocia.

La medida es también “una respuesta a la necesidad de encontrar coincidencias entre los distintos regímenes reguladores”, agregó.

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