
La “masculinidad ofendida”: estudio analiza el discurso de la ultraderecha argentina
Investigadores de la Universidad de Buenos Aires señalan que los discursos de Javier Milei y sus seguidores apelan a jóvenes varones, responsabilizando al feminismo de sus frustraciones en un contexto de precarización social y laboral.
Según expertos de la Universidad de Buenos Aires, la ultraderecha argentina, representada en la figura del presidente Javier Milei, se apoya en una “retórica viril” que interpela a los hombres jóvenes y coloca al feminismo como culpable de sus fracasos personales y sociales.
Un estudio elaborado por el Observatorio Universitario de Buenos Aires (OUBA), dependiente de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, titulado La derecha sale del clóset. Ataques a feminismos e ideología de género como batalla cultural, analiza cómo las nuevas derechas en el mundo —y en particular en Argentina— construyen su narrativa política en torno a la idea de una “masculinidad bajo amenaza”, apelando a sectores juveniles atravesados por la incertidumbre ante un futuro marcado por la crisis económica y la precarización del trabajo.
Masculinidad ofendida y redes sociales
Sebastián Klein, investigador en género y uno de los autores del informe, explicó a EFE que “los discursos de ultraderecha han interpelado a un público masculino y joven, y bajo la premisa de que la masculinidad está en crisis quieren recuperarla”.
Uno de los ejes del estudio es el papel de las redes sociales y los algoritmos, que difunden y consolidan este tipo de mensajes. “Los algoritmos venden la imagen de varón, parecería que para ser macho en las sociedades contemporáneas hay que ser antifeminista, individualista y oponerse al cooperativismo, al rol central del Estado en la regulación de la vida social, diferenciarse de cualquier tipo de organización colectiva”, afirmó Klein.
De acuerdo con el análisis, la retórica de la ultraderecha se apoya en influencers de estética rebelde y lenguaje agresivo, que mediante burlas misóginas y discursos de confrontación alimentan una visión reactiva contra el feminismo y los movimientos de diversidad.
Individualismo y debilitamiento de lo colectivo
Para el antropólogo Hernán Palermo, también autor del informe, esta narrativa no solo apunta contra los feminismos, sino contra la vida colectiva y los lazos comunitarios.
“Lo que está en disputa es la posibilidad de construir lazos desde lo común y lo colectivo, más que un avance contra los movimientos feministas, es un avance contra aquello que se construye desde lo común, desde lo colectivo, desde lo organizativo”, afirmó.
El estudio del OUBA también vincula estos discursos con las transformaciones del mundo del trabajo y el avance del capitalismo de plataformas tecnológicas, como las aplicaciones de reparto, transporte y servicios digitales.
Según Palermo, estos empleos fragmentados y sin regulación refuerzan la idea de una falsa “utopía de libertad”: la promesa de independencia y autosuficiencia, que en la práctica consolida trabajos precarios, sin derechos ni estabilidad.
“Los jóvenes sienten miedo al fracaso, a no tener una casa, a no poder alimentarse, y eso los lleva a sentirse interpelados por un discurso que les dice: ‘sos tu propio jefe, podés tener tus horarios de trabajo”, resumió Klein.
Un fenómeno regional y global
El informe contó con la participación de la historiadora Gabriela Mitidieri, la periodista especializada en género Dolores Curia y la socióloga Estefanía Martynowskyj y se inscribe en un debate más amplio sobre el avance de las derechas en América Latina y el mundo.
Los autores coinciden en que el caso argentino evidencia un fenómeno regional: la articulación entre discursos políticos de ultraderecha, precarización laboral e identidades masculinas en disputa, en un escenario de crisis social que se traduce en nuevos modos de interpelar a la juventud.