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Educación financiera y género: la deuda estructural que Chile sigue postergando BRAGA

Educación financiera y género: la deuda estructural que Chile sigue postergando

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La discusión sobre crecimiento, crédito o inflación suele dominar la agenda económica. Sin embargo, hay una dimensión menos visible —pero igualmente determinante— que sigue rezagada: la educación financiera, especialmente en mujeres. 


En Chile, las brechas en conocimiento financiero no son homogéneas. Están profundamente marcadas por variables como edad, nivel socioeconómico y, de manera persistente, por género. Según diversos estudios, las mujeres siguen enfrentando mayores barreras para acceder y utilizar herramientas financieras, lo que limita sus oportunidades económicas y refuerza desigualdades estructurales.

Lo paradójico es que la evidencia muestra que, en muchos casos, las mujeres presentan comportamientos financieros más responsables: mayor propensión al ahorro, mejor planificación de gastos y menor morosidad. Aun así, estas fortalezas no se traducen en mejores condiciones de acceso. ¿Por qué? Porque el problema ya no es únicamente de inclusión, sino de pertinencia: productos, políticas y sistemas que no han sido diseñados considerando sus trayectorias laborales, ingresos intermitentes o responsabilidades de cuidado.

La llamada “crisis de los cuidados” no solo tiene implicancias sociales, sino también económicas. Cuando una parte significativa de las mujeres debe compatibilizar trabajo remunerado con labores no remuneradas, el resultado es menor estabilidad laboral, ingresos más bajos y, en consecuencia, menor acceso al sistema financiero formal. Ignorar esta realidad es diseñar políticas incompletas.

Este fue el foco de un conversatorio organizado por Mi Barrio Financiero, programa impulsado por la Asociación de Bancos (ABIF) y la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, junto a Inacap, donde destacadas expertas en el área de las finanzas compartieron sus aprendizajes y los desafíos que ven en la sociedad desde sus respectivas trayectorias.

El panel fue moderado por Tania Sutin, directora sectorial de Administración y Servicios en Inacap, y participaron Verónica Kunze, ex vicepresidenta de Banco Estado; Fernanda Vicente, directora de Scotiabank; Tatiana Arce, directora de Comeduc; y Karina Gómez, gerente en Fondo Esperanza.

Según las especialistas, las brechas comienzan temprano. Aunque niñas y niños muestran desempeños similares en etapas iniciales, durante la adolescencia muchas niñas se alejan de áreas como matemáticas y finanzas, influenciadas por estereotipos y expectativas culturales. “El problema ya no es la inclusión, sino que los productos tengan una perspectiva de género y que logren entender el comportamiento de las mujeres”, señaló Verónica Kunze, ex vicepresidenta de BancoEstado.

El resultado es un círculo que se retroalimenta: menor educación financiera, menor acceso a herramientas, menor autonomía económica. Y esto no solo afecta a las mujeres, sino al conjunto de la economía. En un país donde una proporción creciente de hogares es liderada por mujeres, muchas de ellas en contextos de alta vulnerabilidad.

La discusión, según las expertas, debe avanzar hacia un enfoque más estructural. No basta con promover el acceso; es necesario rediseñar instrumentos financieros, fortalecer la educación desde etapas tempranas e integrar variables como género y cuidados en la formulación de políticas públicas.

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