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Cómo el cerebro de jóvenes distingue entre violencia justificada e injustificada presente en películas, series y la televisión

por 3 junio, 2021

Cómo el cerebro de jóvenes distingue entre violencia justificada e injustificada presente en películas, series y la televisión
En estos tiempos de cuarentena han aumentado el tiempo de visualización de películas o series en Netflix o en la televisión. Probablemente, muchos de estos filmes que están clasificados como entretenimiento apto para niños, adolescentes o para todo público tengan algún tipo de contenido violento, como por ejemplo las películas de superhéroes o de agentes del gobierno que tratan de salvar al mundo, en las cuales se observa mucho el uso de armas de fuego y otros tipos de violencia. Al ver estos contenidos surgen dudas sobre el impacto de los contenidos audiovisuales violentos en niños, niñas y adolescentes y la percepción de la violencia que pueden generar.
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En esta época en la cual el cine atrae a grandes audiencias, lo que vemos y escuchamos sirve para formarnos una opinión y tomar decisiones. Posiblemente en nuestra sociedad cada vez se justifique más el uso de la violencia y el ver este tipo de entretenimiento podría estar cambiando la moralidad y ética de las personas.

Para evaluar las motivaciones de los individuos se realizan estudios de la moral. Este tipo de investigaciones usualmente se enfocan en dilemas y miden el conflicto entre normas morales rígidas como el “no matar” o que esté permitido matar si se salvan más vidas en ese proceso.

En relación con esto, es que existe el famoso dilema del tranvía, un experimento mental de ética en el cual se le dice a la persona que está siendo evaluada que un tranvía se encuentra corriendo fuera de control y que en su camino hay cinco personas atadas a la vía, sin embargo, es posible apretar un botón para desviar su trayecto hacia una vía diferente, pero hay otra persona atada a esta, entonces, ¿tú pulsarías el botón?

El lóbulo frontal del cerebro es el área encargada de responder esta pregunta. Una subdivisión del lóbulo frontal es la corteza prefrontal y su función está relacionada al proceso de toma de decisiones, así como emitir juicios acerca del bien o el mal, expresar la personalidad e inhibir comportamientos impulsivos. En estudios anteriores se ha visto que cuando la porción ventromedial de la corteza prefrontal (CPFvm) está lesionada, los individuos son más abiertos a pulsar el botón en el dilema del tranvía.

Otra publicación ha concluido que la activación de la CPFvm refleja una respuesta emocional aversiva a dañar a otras personas y que promueve un comportamiento prosocial (comportamiento a favor de no dañar). Otra área que igualmente se activa en personas al ver videos cortos violentos es la corteza orbitofrontal lateral (COFl), que también es una subdivisión del lóbulo frontal y está relacionada a la toma de decisiones y formación de expectativas, además de responder a eventos aversivos.

El dilema del tranvía

Ahora bien, si eres de los que pulsarían el botón en el dilema del tranvía para salvar a esas inocentes cinco personas en desmedro de un individuo, deberías preguntarte ¿qué pasaría si te digo que este individuo es un familiar muy querido o alguien a quien amas demasiado?, ¿cambiarías la opción y preferirías que murieran esas cinco personas?

Como vemos, tu decisión depende del contexto en que te encuentres, y así lo expresa la ética del filósofo Aristóteles que dice que las virtudes reflejadas en los motivos de una persona van a determinar su comportamiento. Basándose en esto, la CPFvm no estaría actuando de manera solitaria, sino que existiría una red sincronizada entre diferentes áreas del cerebro que serían activadas cuando la persona vea un acto violento justificado y uno no justificado.

Esto último es lo que un grupo de investigadores de la Universidad de Pennsylvania, liderado por Daniel Romer, en su estudio publicado en la revista Frontiers in Behavioral Neuroscience, evaluaron en 26 individuos (13 hombres y 13 mujeres), de una edad promedio de 20 años, quienes fueron expuestos a películas de la pantalla grande con categoría de violencia justificada y no justificada.

La activación neuronal de cada participante se visualizó mediante la toma de imágenes por resonancia magnética funcional (RMF) usando la técnica de contraste dependiente del nivel de oxígeno en la sangre. A grandes rasgos, esta técnica permite observar la activación de áreas cerebrales basándose en el aumento de sangre oxigenada que irriga dicha zona.

Lo primero que se hizo fue seleccionar a los voluntarios de este estudio, quienes manifestaron interés en este tipo de entretenimiento, y se les hizo una evaluación psicológica para ser excluidos en caso de tener historial de enfermedades psiquiátricas o neurológicas, abuso de drogas o contraindicaciones para la RMF. Previamente, se crearon dos sets de clips de películas. Cada uno de estos clips contenía un segmento de video en el cual se presentaba al personaje principal de la película solo conversando (segmento del personaje) y otro segmento en donde se mostraba ese mismo personaje siendo violento usando armas de fuego (segmento de acción).

Las películas utilizadas fueron ocho, divididas en filmes de violencia justificada (Duro de matar, La caída de la casa blanca, Terminator: la salvación y Búsqueda implacable) y filmes de violencia injustificada (Jack Reacher, 007: Operación Skyfall, Sicario y Día de entrenamiento). Las películas fueron seleccionadas de una colección basada en calificaciones de justificación de violencia para el personaje principal obtenidas de adultos jóvenes que usaron Amazon Mechanical Turk, una plataforma online en la cual se testeó estos clips previamente, resultando fidedigna la clasificación dada. Los clips obtenidos de estas películas fueron mostrados a los voluntarios de manera aleatoria al mismo tiempo que eran escaneados mediante RMF para obtener imágenes de la activación de sus cerebros.

Una vez finalizado esto, se les mostró a los participantes una foto del personaje principal de cada película usando un arma de fuego y se les pidió que evaluaran cómo les hizo sentir este personaje en una escala que iba desde el 1 (muy mal) al 4 (bien), para verificar realmente si los participantes consideraban la clasificación de las películas como justificadas e injustificadas. El paso siguiente fue analizar las imágenes obtenidas y hacer una reconstrucción en términos de números mediante un software para así obtener una correlación y revisar si existía sincronización en los patrones de activación cerebral entre los participantes.

Las reacciones del cerebro

Los resultados, en primer lugar, mostraron a modo general que cuando los participantes vieron los clips de las películas hubo actividad sincronizada en los lóbulos temporales y occipitales, zonas del cerebro que tienen que ver con el procesamiento del estímulo audiovisual mostrado. Para la condición justificada hubo mayor sincronización en la CPFvm, mientras que para la condición injustificada hubo mayor sincronización en COFl.

En segundo lugar, se investigó la correlación entre los sujetos en los segmentos del personaje y de acción. Al mirar el segmento del personaje se vio la actividad recién mencionada en lóbulos temporales y occipitales, pero la sincronización mencionada en CPFvm y COFl fue presenciada cuando era observado el segmento de acción, dando cuenta que efectivamente existe una distinción por parte del cerebro cuando se trata de una película de violencia justificada y una injustificada, sugiriendo que el comportamiento del personaje es aceptado y rechazado, respectivamente.

Por último, se midió esta correlación entre cada uno de los ocho clips de las películas, lo cual reforzó los resultados mencionados anteriormente mostrando patrones similares.

Es así como este artículo es el primero en demostrar que cuando los personajes de películas están emparejados a violencia vista como justificada, existe una sincronización en CPFvm, evidenciando que los participantes vieron este comportamiento violento como aceptable para la autoprotección o protección de sus familias. Además, también hubo sincronización de la COFl mientras veían las películas con violencia no justificada, presentando evidencia de que los participantes rechazan este tipo de comportamiento violento.

Finalmente, el cerebro discrimina entre los dos tipos de violencia lo cual sugiere que los jóvenes que son atraídos a este tipo de entretenimiento son sensibles a las implicancias morales que esto conlleva, sin embargo, no está claro si estas respuestas cerebrales podrían fomentar la tendencia a imitar o considerar el uso de armas de fuego para defensa propia. Esto queda para investigaciones futuras.

Fuente: https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fnbeh.2019.00260/full

*Este artículo surge del convenio con el Centro Interdisciplinario de Neurociencia de la Universidad de Valparaíso.

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