Matapanki: punk, rebeldía y juventud en la película universitaria premiada en Berlinale
La ópera prima de Diego “Mapache” Fuentes pasó por el Festival de Valdivia y la Berlinale, donde obtuvo una mención especial y, esta semana, se estrena comercialmente en Chile tras su recorrido por festivales. Una película de superhérores poco común, pero con la honestidad de sus creadores.
Matapanki, estrenada el 26 de marzo, no es tan solo la ópera prima de Diego “Mapache” Fuentes, sino que es también su obra de título universitaria. Es interesante, entonces, ver el camino que ha tenido el filme desde su triunfo en territorio nacional, Festival Internacional de Cine de Valdivia (FICValdivia) como su paso por el prestigioso Festival Internacional de Cine de Berlín (Berlinale), en donde recibió la Mención especial del jurado internacional en la categoría Generation 14+.
Incluso, más allá de su origen como obra de título, el concepto mismo de la película —un filme de superhéroes poco convencional— superó las expectativas de sus propios creadores.
Así lo explica el co-creador de la obra Joaquín Fernández, que manifestó su incredulidad desde el momento en que se estrenó en octubre de 2025: “ahora me la creo un poquito más, pero cuando estábamos en Valdivia no me la creí. Yo siempre pienso que (la audiencia) nos están haciendo una talla”, dijo.
La película trata de Ricardo (Ramón Gálvez), un jóven de Quilicura que vive con su abuela y que, junto a sus amigos, “Mella” (Diego Bravo) y Claudia (Antonia McCarthy), son parte de la subcultura punk: un estilo de vida basado en la anarquía, anticapitalismo y rebeldía en contra del sistema. Es en este mundo en el que, sin quererlo, se topa por casualidad con la bebida que da nombre al largometraje, el “Matapanki” –bebestible real, según explica el director–. Al beberlo, Ricardo adquiere superpoderes que cambian por completo su realidad; es por ello que el protagonista debe tomar la decisión del regalo que se le ha dado fruto de esta casualidad.
Cine joven, identidad y conexión con el público
El argumento condice con la estética que maneja la película: el uso del blanco y negro, el ruido presente en las imágenes, la violencia extrema (como referencia directa al cine de explotación) y la rotoscopía como uso escencial de efectos especiales –por nombrar algunos elementos–, son eco profundo del mensaje punk que maneja, pero también de la juventud de sus creadores.
Así lo menciona Diego “Mapache” Fuentes, creador y director de la película, quien en entrevista con El Mostrador se refirió al recibimiento de la obra: “Con el Joaquín la partimos sin pretensiones, como llegar a festivales o cosas así. Nos interesaba hacer una película honesta, desde el punto de vista que teníamos nosotros, más que nada desde mi historia con el punk cuando era más adolescente —aunque ya era más grande—, y la hicimos con ganas de hacer algo de lo que nos sintiéramos orgullosos”.
“Para nosotros, lo de Valdivia fue tremendo, y después el salto a Berlín fue impresionante, algo que realmente no nos esperábamos. Y la idea de la premiere es lo mismo: siempre nos quedamos con la reacción, y nos gusta que, más allá de si la película gana premios, lo más bonito sea que tenga su público y conecte”, agrega.
Este es un sentimiento que también compartió el elenco. Según Ramón Gálvez, “llegar el día del estreno y ver una fila que daba la vuelta a la manzana, y el recibimiento de la gente —felicitándonos, pidiéndonos autógrafos—, es una locura”.
Esta fue la primera experiencia del actor en un largometraje, lo que, según comenta, implicó un desafío mayor al tratarse de un rol protagónico: “Este fue otro desafío, porque tuve que entender que iba a tener que poner más energía otra lógica de rodaje y entender que el viaje de mi personaje es mucho más extenso (que en un cortometraje)”.
El Punk como vía de desahogo
Una escena poco visibilizada es la que ha hecho eco en las juventudes y que también ha logrado resonar con el público en general –incluso internacionalmente–. Según el equipo, la película busca “mostrar Chile” desde su propia perspectiva.
El uso de la música de la banda “Altoids”, el punk como eje, la comedia y un argumento que se toma en serio dentro de sus propias reglas son parte de los elementos dan vida a la película y que explican esa conexión. Así lo plantea Fuentes: “Sentimos que, si eres honesto con tu arte y demuestras lo que estás viviendo, hay 18.000 personas que seguramente están viviendo lo mismo que tú. Entonces plasmar eso en el resultado es lo más importante”.
“Estamos muy agradecidos con el ‘apañe’ de la universidad, porque cuando empezamos a idearla no creíamos que iba a salir. La universidad se la jugó con nosotros”, agrega el co-creador de la cinta.
A esa misma lógica adhiere Gálvez. Según el actor, es justamente esa honestidad la que permite que la película conecte con la audiencia: “Es esta frustración, esta ansiedad, lo que puede ser un motor para que la gente vea la película. Es un desahogo. Es una forma en que el arte conecta, como una pintura, una canción o un poema. Cualquier pieza artística termina vinculándose con una emoción que a veces uno no sabe cómo soltar”.
¿Qué viene después de Matapanki?
En paralelo al estreno comercial de su filme, Mapache se encuentra desarrollando su segunda película, titulada “Corazón de Polilla”, producida por la casa Niña New Films, acompañado del productor Roberto Doveris (director de Las Plantas y Proyecto Fantasma).
Según comenta, el guión está siendo redactado, pero se sincera diciendo: “esperemos que no me tome, 20 años de tener la película, como el promedio más o menos, pero nada, esperenla, porque va a aparecer”.
En cuanto al apoyo a Matapanki, el mensaje de Mapache es claro: “la industria es bastante pequeña, pero que tiene bastante prestigio, tiene bastante valor, es una cuestión que realmente está siempre en crecimiento, y es una cuestión de que a pesar de que haya gente que quiera hacer lo contrario; siempre ha sido bueno. Siempre hay buenas películas, siempre hay cosas que ver. Entonces el mensaje para la audiencia es que siga apoyando la cultura, no solamente el cine, sino como el arte en general. La música, lo que están haciendo hoy bandas como Candelabro o Hesse Kassel. Todo lo que está apareciendo en esta nueva escena es súper bonito. Entonces tenemos que apoyarnos entre todos”.