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¿Qué números está viendo la derecha para decir no a la AC?

por 14 noviembre, 2019

¿Qué números está viendo la derecha para decir no a la AC?
Tomando cualquier fórmula electoral de las actuales, los resultados serán, a nivel de grandes números, parecidos a los registrados en el pasado. No habrá una ola de extrema izquierda maoísta que arrase con todo, ni ataque de agentes de Bolsonaro que impidan el cambio.
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Más allá de todas las especulaciones, mecanismos, plebiscitos y otras fórmulas para destrabar la gran crisis social y política que vive Chile en estos días, al final siempre están los fríos y pragmáticos números que cada político, sector o partido hacen al final de la jornada. Todos perderán en esta coyuntura algo, pero algunos más que otros.

Primera paradoja, a nivel de alcaldes, la derecha tiene una fuerza electoral de casi 10% más que cualquier otro sector en territorios gobernados. Cuentan con comunas claves y populares (Maipú, La Florida, Puente Alto, Santiago), así como comunas ricas y capitales regionales. La derecha en alcaldes tiene más o menos 166, mientras que la izquierda solo 118 y el centro (DC, algunos radicales e independientes moderados) una cifra en torno a los 61. Como se ve, nada que se parezca al chavismo venezolano. A nivel de votos para alcaldes, la derecha es lejos la primera fuerza con casi 1,9 millones de votos, el centro moderado roza el millón y las izquierdas casi 1,8 millones. Nada extremo tampoco.

El contexto anterior, solo para reflejar que una consulta para una nueva Constitución no es “pan comido” para aquellos y aquellas que dan por hecho que todos votarían SÍ, en un plebiscito tanto vinculante como una consulta local.

La situación a nivel de concejales no es tan distinta a la de los alcaldes. En Chile podemos decir que hay o fueron electos en 2016 aproximadamente 937 concejales que se podría denominar de derecha, 412 que se podría designar de centro (DC y otros) y 891 de partidos de izquierda (PS, PPD, PC y otros). Nada que se pueda llamar hijos del trotskismo y la 4ª Internacional.

En votos, las cosas se parecen bastante a los alcaldes, en sus proporciones. La derecha está un poco más abajo de 1,9 millones votos, el centro político en torno a los 600 mil votos y la izquierda también en 1,8 millones.

De haber DUN (Distrito Único Nacional) de constituyentes para una asamblea, es decir, listas únicas nacionales donde todos y todas votan o por la lista o alguien dentro de esa lista, los resultados no estarían muy alejados de las votaciones locales. Ahora bien, dado que esta fórmula da vuelta en algunos círculos, es necesario hacer la salvedad que tiende a elegir a personas de las ciudades más grandes y densas de cada país, lo cual perjudica a las regiones menos pobladas, pero, por otra parte, permite representar a fuerzas más pequeñas, dado el número de electos finales, y establecer cuotas (de género, étnicas) a las listas que concursan.

Cualquier sistema, mientras más extenso sea el número de delegados que elija, más representativo será del conjunto de entidades políticas.

Otra de las numerosas ideas para elegir asambleístas que se escuchan en el ambiente, es usar los actuales 28 distritos y elegir desde esas zonas un número superior a los actuales 155 cupos que contempla el sistema actual. Pero este sistema también tiene otros problemas, pues distritos grandes, con más de 800 mil electores (La Florida, Puente Alto, por ejemplo), que eligen a 7 u 8 diputados, pagan más caro cada electo que tienen, con relaciones de hasta 1 por cada 100 mil electores, mientras que otros distritos menos poblados “pagan” 1 diputado por cada 30 mil electores.

Así es Chile, desproporcionado. La alta concentración de electores en el centro desarma cualquier esquema.
Con respecto a las votaciones de diputados de 2017, la derecha baja en comparación con toda la izquierda, la cual, entre el PRO, el Frente Amplio, PC, PS, PPD y otros, suman alrededor de 2,6 millones de sufragios, mientras que la derecha pasa los 2,3 millones, quedando el centro en todas sus expresiones, cerca de los 900 mil. No a todos se puede clasificar, pues hay radicales que podrían estar en una u otra fórmula, así como algunos independientes. Pero en general, las proporciones se mantienen bastante estables a nivel de grandes tendencias.

En consecuencia, tomando cualquier fórmula electoral de las actuales, los resultados serán, a nivel de grandes números, parecidos a los registrados en el pasado. No habrá una ola de extrema izquierda maoísta que arrase con todo, ni ataque de agentes de Bolsonaro que impidan el cambio.

Dado lo anterior, es que la Asamblea Constituyente, ni electoral ni matemáticamente, es una amenaza para la derecha, pues no saldrá algo tan lejano al actual y deslegitimado Parlamento. Del actual Congreso la derecha a todo evento, de los 198 parlamentarios (155 diputados y 43 senadores), cuanta con más o menos un 45%. La DC y otros más moderados, el 13%, y la izquierda no llega al 42%. Como se observa, cifras no tan distintas a las de concejales.

De esta manera, las distintas fórmulas que se manejen en los próximos días (¡y vaya que habrá muchas!), no serán todas perfectas, pues Chile no es país fácil de representar electoralmente. Deben contemplar más bien principios de base (género y étnicos como mínimo) e intentar que nadie sienta que no está representado. Al final, lo que más importa es que la próxima Constitución parta de cero, desde una hoja en blanco sobre la base de una soberanía popular que tan esquiva ha sido para este país.

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