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No a la privatización encubierta de Codelco

por 17 octubre, 2016

No a la privatización encubierta de Codelco
Curiosamente, quienes hicieron y deshicieron en Codelco, por décadas, devienen hoy en censores y profetas de lo que hay que hacer y no hacer en la empresa. La mínima prudencia debiera invitarlos a callar.
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Hace 7 años, cuando asumí como diputado en la Comisión de Minería, hablar de Codelco era muy parecido a lo que se debe haber sentido en el Parlamento cuando se debatía la nacionalización del cobre. O al menos así lo entendimos.
Se construiría prácticamente de nuevo la empresa, renovando y viabilizando la continuidad de sus 4 divisiones históricas en un horizonte de 20 años.

Se generaría demanda agregada por miles de millones de dólares en trabajo, capital y tecnología –un esfuerzo nunca intentado por una compañía minera– y que comprometía a los chilenos en una impresionante gesta en pos de progreso y equidad. Este esfuerzo histórico, además, era urgente.

Corríamos –y corremos– una carrera contra el tiempo, pues, básicamente, apuntamos a sustentar en el tiempo la producción actual y el fracaso en lo propuesto no arrojaría solo un mal ejercicio contable, Codelco de no lograr el objetivo empezaría a perder producción y languidecería hacia una inevitable inviabilidad financiera no en 100 años, sino que durante nuestras vidas.

Hoy, las inversiones requeridas se han retrasado y lamentablemente el gobierno corporativo implementado para la empresa ha sido incapaz de mantener una línea de acción constante en este cometido.

Cada nueva administración, particularmente esta última, ha debido destinar enormes esfuerzos a corregir los errores de la anterior, en sincerar medidas mal tomadas, replanificar todo sobre la base de criterios mínimos de realidad y, ahora, casi con dedicación exclusiva, mantener la empresa en números azules.

Curiosamente, quienes hicieron y deshicieron en Codelco, por décadas, devienen hoy en censores y profetas de lo que hay que hacer y no hacer en la empresa. La mínima prudencia debiera invitarlos a callar.

En el intertanto, los ansiados proyectos estructurales se vuelven distantes, líquidos y cada vez más inalcanzables y la pasividad del Gobierno, que sigue sin dar luces claras de que cumplirá el claro mandato de la ley de capitalizar Codelco y/o que derogara la Ley Reservada del Cobre ha entusiasmado a los oportunistas de siempre.

El negocio soñado de sus vidas, tomar control de Codelco y sus enormes reservas, se ve oportuno y algunos ya han ofrecido 3 mil millones de dólares para comprar un porcentaje de ella, a precio de baratija, tal como hicieran en las postrimerías de la dictadura.

Capitalizar Codelco, liberarlo de las finanzas de las Fuerzas Armadas e invertir estructuralmente en ella, es hoy una cuestión que debe ser resuelta con la mayor celeridad y transparencia. El gobierno y la Nueva Mayoría que lo sustenta no pueden permitir que se configure un escenario en el que todo o parte de nuestro orgullo nacional pueda ser vendido como vil mercancía.

La decisión política sobre esta materia es unánime en el Parlamento de la República y hemos realizado un sinnúmero de sesiones de Comisiones y de Sala sobre el particular; hemos aprobado proyectos de resolución al respecto; y, en la medida de las escasísimas atribuciones que nos otorga el constituyente, hemos presentado distintos proyectos de Ley sobre la materia.

Ha llegado la hora de actuar y tomar medidas concretas.

Hacer otra cosa será y –así será denunciado– un paso, quizás el más determinante, en una futura privatización de Codelco.

Diputado PS Luis Lemus
Miembro de la Comisión de Minería

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