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El dilema de los bancos de inversión y corredoras para tomarle el pulso a la política

Pastelero a tus pasteles: Wall Street y Sanhattan también víctimas de las encuestas y los que pagaron el costo fueron sus clientes

por 29 noviembre, 2017

Pastelero a tus pasteles: Wall Street y Sanhattan también víctimas de las encuestas y los que pagaron el costo fueron sus clientes
Los resultados electorales sorprendieron a todos, incluyendo a los analistas financieros que proyectaron escenarios sobre la base de la alta probabilidad de que Sebastián Piñera llegara a La Moneda. Una posibilidad que, si bien persiste, hoy nadie da por hecho y que hizo que la Bolsa chilena viera esfumarse US$ 11.600 millones en patrimonio el lunes, después de la primera vuelta. ¿Cómo se le explica a un fondo extranjero que las encuestas no dieron el ancho? Lo geopolítico es un factor que pesa cada vez más en el tiempo y su adecuado análisis es algo que todavía parece costarles a los analistas.
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El lunes, después de las elecciones de primera vuelta, la Bolsa chilena tuvo su mayor caída en seis años.

La sorpresa de los resultados hizo que los inversionistas en acciones nacionales vieran esfumarse casi US$12 mil millones en patrimonio.

Nadie en Sanhattan o Wall Street lo vio venir. Los analistas también resultaron víctimas de las encuestas y los que pagaron el costo fueron sus clientes.

Ni un solo banco de inversión o corredora tenía en sus análisis que Piñera no arrasara o que el Frente Amplio obtuviese más del 20%. Los informes para sus clientes institucionales o de alto patrimonio eran unánimes, desde el año pasado, respecto a que Piñera ganaba. Y la base para esa conclusión: las encuestas Cadem y del CEP. Ni un solo analista citó a la de Criteria-El Mostrador, que resultó ser la única que ubicó a Piñera debajo de 40% y al Frente Amplio a la par con Guillier.

Pero nadie se hace cargo y, peor, nadie parece estar cuestionando que haber basado su análisis en encuestas fallidas y en el falso consenso de los analistas políticos de los medios tradicionales, les costó miles de millones de dólares a inversionistas, fondos de pensiones e institucionales.

¿Hay una lección para los bancos y corredoras? Debería haberla.

Los mercados financieros son por naturaleza impredecibles. Lo mismo la política.

Las últimas elecciones presidenciales confirmaron que esta materia sigue siendo algo que a los bancos de inversión y corredoras todavía les cuesta analizar. El Brexit, el triunfo de Donald Trump, el plebiscito sobre los acuerdos de paz en Colombia son parte de ello, Y también lo que recientemente ocurrió en Chile, que dejado en evidencia lo frágil de los escenarios base en reportes que proyectaron panoramas económicos, políticos y financieros teniendo como un factor clave la eventual victoria de Sebastián Piñera. Algo que se daba por sentado en los informes de Wall Street y Sanhattan desde octubre del año pasado, pero que resultó ser incorrecto.

¿Qué se le dice a un fondo de inversión, sobre todo extranjero, que invirtió en Chile teniendo como insumo a alguno de estos reportes? Una pregunta que este medio les hizo a varios altos ejecutivos del mercado y que, por cierto, incomoda. Las respuestas a veces son otras preguntas: “¿Y qué hay de los medios?”, retrucan algunos.

Es que la dificultad para prever escenarios políticos hoy parece tener varios culpables, desde las encuestas legitimadas por el establishment, los medios que hacen eco de ellas, hasta los bancos y corredoras que basan sus análisis sobre información pública.

Las responsabilidades son distintas, eso sí, considerando el deber fiduciario de aquellos que están mandatados a asesorar y administrar grandes capitales.

En el último año hubo una serie de informes con perspectivas sobre Chile que, bajo una mirada ex post, son evidentemente obsoletos a la luz de los resultados eleccionarios.

“Las elecciones presidenciales de noviembre de 2017 deberían ayudar a las acciones chilenas a recuperar los 25 puntos bases en rendimiento que les han sacado mercados de economías que también dependen en gran parte de la minería en los últimos 4 años”, planteaba Morgan Stanley en octubre de 2016, previendo que la disputa sería entre Ricardo Lagos y Sebastián Piñera. Un año después, en octubre pasado, el mismo banco mantenía las buenas perspectivas sobre este mercado, considerando un eventual triunfo de Piñera.

"Creemos que la combinación de un escenario externo positivo, condiciones financieras más fáciles y un resultado de elección favorable esperado ayudará a acelerar el crecimiento económico al ritmo más rápido desde 2013", sostenía Goldman Sachs el día previo a las elecciones presidenciales.

Y JP Morgan emitió un informe hace unas semanas en el que no descartaba una victoria de Sebastián Piñera incluso en primera vuelta. “Una victoria en la primera vuelta para Piñera sería una sorpresa positiva para el mercado e impulsaría su capital político. Aunque no es nuestro caso base, la posibilidad de que Piñera gane en la primera ronda ha aumentado (…). El ex presidente Sebastián Piñera mantiene la ventaja a medida que Guillier continúa aumentando su distancia con Sánchez. Creemos que la fragmentada coalición de izquierda ha ayudado al impulso de Piñera, elevando su preferencia de votantes a máximos históricos”, señalaba.

Ocurridas las elecciones y con el empate técnico que se prevé entre Alejandro Guillier y Sebastián Piñera, ¿qué explicación se le da entonces al inversionista?

“La responsabilidad es del inversionista”

“Los inversionistas, especialmente institucionales, usan diversas fuentes de información para tomar sus decisiones. Los bancos de inversión (fuera de Chile) y los analistas de corredoras de bolsa (en Chile), son una de las fuentes de información que estos usan para sustentar sus decisiones de inversión. Estos trabajan en base a la información pública disponible. Las encuestas de opinión son una de esas fuentes. Lo que leen de analistas y columnistas líderes de opinión, son otra fuente más”, dice el socio de un conocida entidad financiera.

Es que, para varios, la responsabilidad final siempre recaerá en quien ordena comprar o vender.

Otro director y socio de un conocido banco de inversión chileno apunta: “No es el rol de los bancos de inversión entrar al campo de la predicción política. Como subproducto, un banco de puede opinar ‘tipo Camus’ del posible impacto de los resultados electorales sobre la economía y los precios, tomando como base los programas o declaraciones de los candidatos. No le corresponde hacer encuestas paralelas o sopesar evidencias anecdóticas. Si un cliente toma un mala decisión de inversión por un artículo errado de El Mostrador, ¿es culpa de El Mostrador?”.

-Pero los roles son distintos. Ustedes tienen un deber fiduciario. Se les paga por hacer análisis profundos…
-El futuro no lo conoce nadie, ni nosotros ni los medios. Ningún cliente puede partir de la base de que nuestras recomendaciones son ‘Verdad Revelada’ –sostiene.

Se trata de una visión más o menos compartida en este mundo, a pesar de que igualmente reconocen que la política es una cuestión que está pesando cada vez más en el tiempo y que responde a un fenómeno más o menos nuevo para las compañías financieras, no solo en Chile sino también en el mundo.

La política: “Un fenómeno nuevo”

Hoy no existen metodologías estandarizadas para analizar escenarios políticos, precisamente porque –según afirman en el mercado– es un factor nuevo a la hora de analizar proyecciones económicas. De hecho, esos análisis son por lo general tercerizados en consultores o centros de estudios de opinión, tal como se compran insumos de información para analizar commodities.

Y a lo anterior se suma lo imprevisible que, para los ojos de Sanhattan, se ha vuelto el mundo. “El mundo está más difícil de predecir, esto requiere mayor esfuerzo de análisis para predecir el futuro. En el pasado, muchos habrían predicho que, con tanta fuente de información y tecnología disponible, sería más fácil hacer pronósticos financieros, como ha sucedido en otro campos, como la predicción del clima o del tráfico. Sin embargo, no ha sido así. La sociedad se ha vuelto más diversa y compleja. La tarea de los analistas financieros también”, opina el socio de un banco.

¿Qué hacer entonces? Un ejecutivo de un fondo extranjero manifiesta que, a la luz de este nuevo escenario, han ido incorporando ciertas herramientas para leer el paisaje político. “Es necesario, y tecnológicamente cada vez más posible, mejorar en las herramientas para analizar de mejor manera los fenómenos de naturaleza política y geopolítica, en el proceso de toma de decisiones de inversión. En la empresa donde trabajo se ha invertido, de manera considerable, en recursos tanto tecnológicos como humanos con ese propósito. Por ejemplo, en las recientes elecciones europeas, junto con seguir las encuestas tradicionales, hemos complementado esa información con análisis de tendencias observadas en redes sociales. En el caso de eventos de corte geopolítico, hemos estado trabajando en indicadores especialmente construidos para seguir este tipo de riesgos. Para ello, hemos traído a expertos que abarcan desde analistas políticos a programadores y expertos en medios sociales”, detalla.

Las encuestas, sin embargo, seguirán siendo un insumo relevante para el análisis, pese a lo vapuleadas que han sido sus últimas performances. “Ciertamente los analistas financieros e inversionistas en general han empezado a restarles credibilidad a las encuestas, en cuanto a su precisión predictiva. Mientras no surjan mejores alternativas o mejoras tecnológicas a las encuestas actuales, las encuestas, con sus imperfecciones, siguen siendo herramientas a las cuales hay que mirar. La gran diferencia es entender bien los aspectos metodológicos, como los márgenes de error al momento de sacar conclusiones, al interpretar los datos. Creo que en esto ultimo sí hay claros indicios de sesgo ideológico, donde candidatos, partidos, medios, inversionistas suelen ver lo que quieren ver”, indica.

“Si bien es necesario que administradores de recursos de terceros deben llevar a cabo análisis de escenarios, y la mayoría así lo hace, al final del día tienen que jugarse por el escenario que creen más probable y tomar decisiones de inversión acordes con ello. Los escenarios alternativos pueden ayudar a entender los riesgos que tienen esas decisiones de inversión e, incluso, puedes tomar ciertas decisiones de implementación para mitigar parcialmente esos riesgos. Lo que no es posible hacer es adoptar una estrategia de inversión que funcione bien en todo tipo de escenario. Donde trabajo, pasamos mucho tiempo y le dedicamos bastantes recursos al análisis de escenarios, pero ello no elimina la obligación que tenemos al final del día de tomar la decisión en base a lo que creemos que es lo más probable que ocurra”, agrega.

“Chile seguirá siendo una marioneta de la economía mundial”

Más allá de la fuerte corrección que tuvo el IPSA una vez transcurridas las elecciones, en el mercado recuerdan que lo interno y lo político constituyen solo un factor más de análisis y ni siquiera es del todo relevante frente a otras cuestiones externas.

Un conocido director de estudios de un importante banco de inversión local dice: “En Chile el 90% de los drivers eran externos; hoy, el 75%. Uno puede contratar consultores políticos, hacer otro tipo de análisis y decidir a quién se le compra esa información. Yo mismo me formo una visión del tema político, pero evidentemente es una cuestión cualitativa, no asociada a números. Uno compra ese insumo, pero es uno el que hace ese propio juicio, tal como se compran insumos para analizar escenarios del cobre o petróleo”. En todo caso, expresa categóricamente que “Chile sigue siendo una marioneta de la economía mundial y del dólar global”.

¿Cómo se explica la corrección que tuvo la bolsa entonces? “El mercado no son los analistas y ni siquiera los inversionistas. Son los precios. Los analistas podrán acertarle o no de vez en cuando. Efectivamente, si no se daba el escenario que se preveía, se da la corrección que estamos viendo, pero eso da para pensar que la bolsa estaba cara. La información política es una más. Sumemos el Brexit, Trump y, aún así, los mercados siguen subiendo. Las correcciones han sido de muy corto plazo. Para mí, eso es lo central, independientemente de que ahora haya una corrección en medio de un mercado caro, que aprovechó el pretexto de las elecciones para caer, luego de que el Frente Amplio sacara más presencia de lo esperado –lo que sí fue una sorpresa y significa una mayor prima por riesgo para Chile–, mientras Kast y Piñera, en conjunto, sacaron menos de lo esperado”, plantea.

Este ejecutivo pone el acento sobre los riesgos. “¿Qué pasa si Trump aprieta el botón rojo? No es un escenario de probabilidad cero y el dólar se iría por las nubes, ¿pero se le culpará al analista porque no lo previó? Si en China se desata una crisis financiera, país del que sabemos poco y que yo creo que vienen pateando una crisis cada dos años, pero en algún minuto ocurrirá... No creo que pase ahora, pero son riesgos”, dice.

En definitiva, para todas las fuentes consultadas –quienes optaron por hablar en off–, la equivocación de proyecciones sobre la base de determinados escenarios políticos es algo que seguirá ocurriendo, pues se trata todavía de un fenómeno inmanejable y con el factor del voto voluntario y lo que ello ha significado para las encuestadoras.

La última encuesta Cadem proyectó un empate técnico entre Guillier y Piñera. Sin embargo, lo curioso es que reportó que de su muestra encuestada el 70% de las personas sí votó, en circunstancias de que fue sólo el 46%. Básicamente, la incertidumbre está y seguirá instalada.

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