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MERCADOS

Camilo Herrera: "No podemos tener paz social ni construir un país medianamente sostenible si vivimos en guetos y no comprendemos la realidad más allá de nuestras fronteras"

por 15 junio, 2021

Camilo Herrera:
Herrera dirige 3xi, una corporación privada sin fines de lucro cuyo objetivo es mejorar la base de confianza mutua en Chile. En esta breve entrevista, Camilo habla de correr los muros, de salir de nuestras burbujas y tomar un compromiso en participar en la conversación que está teniendo el país. Y es enfático en que la democracia no solo se ejerce a través del voto.
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Camilo Herrera apuesta a la empresa como un agente de cambio social. El exfuncionario del Ministerio de Desarrollo Social y Familia ahora dirige 3xi, una corporación privada sin fines de lucro y fundada en 2017 por un grupo de personas pertenecientes a cinco organizaciones: la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), la Asociación de Emprendedores de Chile (ASECH), la Comunidad de Organizaciones Solidarias (COS), el Sistema de Empresas B y el Centro de Innovación UC.

-¿Cuál es el objetivo de 3xi y que te hace pensar que puede tener impacto?

-El objetivo de 3xi es colaborar en la construcción de una cultura del encuentro. Queremos practicar la costumbre de escucharnos y conocernos. En Chile, al igual que en muchos otros sitios, hemos quedado atrapados muchas veces por nuestras biografías y nuestras circunstancias. Ello ha producido burbujas donde solo habitan otros iguales y esta es una de las razones por las que a veces pareciera que vivimos en mundos distintos, incluso cuando compartimos algunos espacios de la vida cotidiana. Piensa que 3xi está compuesto por un grupo de personas que vienen de Asech, la CPC, la Comunidad de Organizaciones Solidarias, el Sistema de Empresas B y el Centro de Innovación UC. No pensamos todos igual en todo, pero elegimos estar juntos porque creemos que así es como podemos incluirnos, inspirarnos e innovarnos, que son las tres ‘i’ de nuestro nombre. Después de 31 encuentros entre pares improbables, para conversar sobre temas que están en el centro de la contingencia, te puedo decir con toda seguridad que es posible tener impacto. ¿Todo el que quisiéramos? Probablemente no, y por eso todavía nos queda mucho trabajo por hacer.-¿Te parece que en Chile ha faltado autocrítica por parte del empresariado y las élites?

-Es innegable que los distintos sectores de la sociedad hemos vivido en parcelas separadas. Cada uno desde su posición adscribe a ideas y a formas de ver el mundo que nos explican cómo es lo de allá afuera, y ahí nos quedamos muchas veces.Precisamente 3xi nace de la consciencia acerca de esta brecha. No podemos tener paz social ni construir un país medianamente sostenible si vivimos en guetos y no comprendemos la realidad más allá de nuestras fronteras. Las élites tienen, además, una responsabilidad mayor: deben (debemos) conocer el país en el que vivimos. Abrir los ojos y escuchar es lo primero que se puede hacer si aspiramos a construir un país mejor. Esto es lo que buscamos en 3xi: vernos, escucharnos, comprendernos.

-¿Cuál ha sido la respuesta hasta ahora del sector privado?

-Llevamos más de 4 años con 3xi. Para todos ha sido un desafío. Ahora se habla de correr muros. Esto es lo que hemos hecho en la corporación, no sin dificultades y heridas. La respuesta del sector privado ha sido así también. Ha habido mucho aprendizaje, al igual que de los otros grupos que han estado disponibles para ir al encuentro con los privados. Creo que el sector privado se ha ido sumando en la medida en que ha ido buscando respuestas para entender los cambios. Y pensamos que avanzamos, no siempre linealmente. Pero, si el espíritu del 3xi se ha mantenido en estos años y ha crecido en participación y acciones, es porque somos muchos los que buscamos una manera de encontrarnos.-Tres cosas que te gustarían fueran parte de la conversación del nuevo contrato social que se está debatiendo

-Me gusta que conversemos profundamente sobre nuevos derechos sociales, en qué consisten, cuáles son los estándares mínimos, cómo se garantizan y cómo se financian. En especial, me gustaría que nuestra educación fuera el eje de nuestro proyecto país, con una propuesta esperanzadora donde todos y todas nos sintamos incluidos e inspirados. La educación debe ser el espacio de posibilidades para la construcción de auténticos proyectos de vida, pero también para la construcción de una sociedad que conviva en el respeto, la diversidad, la inclusión y la colaboración. Me imagino la educación como el eje de todos los demás acuerdos, un mecanismo de cohesión social y una épica de transformación del país donde todos los que vivimos en Chile nos sintamos convocados a construir el küme mogen (buen vivir).A nivel de los foros internacionales, Chile ha destacado por sus compromisos ante la emergencia climática. Sin embargo, existen fuentes de desencuentro en cada uno de los territorios: la contaminación en las llamadas zonas de sacrificio, la crisis hídrica, la desprotección de nuestros recursos naturales, incluyendo los océanos, las múltiples problemáticas asociadas a los monocultivos, entre otros. El contrato social también debe ser un pacto medioambiental, pero esta vez no escrito solo en inglés para los foros internacionales, sino en lenguaje ciudadano y en mapudungun, dialogado y acordado en cada comunidad. Me imagino acuerdos que nos interpelen en nuestras prácticas diarias, partiendo por los ciudadanos, incluyendo a las empresas, a la sociedad civil y al Estado. Es una responsabilidad ineludible con las futuras generaciones y una manera de tomar conciencia de nuestra interdependencia.

La desconfianza en las instituciones y en la representación requerirá un punto de inflexión en las formas de participación ciudadana. La democracia no solo se ejerce a través del voto. Me encantaría que incorporáramos mecanismos de democracia directa que complementen la democracia representativa. Tenemos que ser creativos generando nuevas formas que conecten sistemáticamente la política con las realidades diversas de las personas, y un diseño de participación que sea un permanente cable a tierra, que genera escucha, atención y conexión. De esta manera podríamos aumentar la estabilidad política del país, conducir las discrepancias, disminuyendo los enfrentamientos violentos en las calles e incrementar la legitimación de las instituciones. Invito a mirar el modelo de participación implementado en Suiza.

  • Esta entrevista fue publicada originalmente en El Semanal 
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