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Manuel Agosin dice que un aumento razonable del salario mínimo no tendría gran impacto en el empleo

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Iván Weissman S
Por : Iván Weissman S Editor El Mostrador Semanal
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Hoy el Senado votará si los chilenos que menos ganan van a tener un sueldo mínimo mensual de $193.000 o uno de $200.000. Hasta ayer el resultado seguía en suspenso por el desacuerdo entre parlamentarios y La Moneda, por lo que la votación se aplazó para hoy. El proyecto de ley del Gobierno se discutirá primero en la comisión de Hacienda.

El ministro Felipe Larraín, insiste en los 193 mil pesos, la cúpula de Renovación Nacional y la Concertación piden 200 mil o más, y la CUT quiere $250.000.

Ayer el Ejecutivo negociaba con RN. El vicepresidente del partido, senador Francisco Chahuán, declaró que se lograron acuerdos, pero no sobre el monto final. Lo que se baraja ahora es votar por un reajuste plurianual «y buscar una fórmula que permita llegar a los 200 mil pesos en un plazo de nueve meses o buscar alguna fórmula que permita acercarse a esa cifra».

Chile tiene la mayor economía de la región en términos de ingreso per capita, sin embargo conforme a las estadísticas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), tiene sólo el cuarto sueldo mínimo más alto en Latinoamérica.

De acuerdo a la Fundación Sol, la propuesta de $193.000 implica que el salario mínimo sólo representará un 29,4% del PIB per cápita de Chile, el valor más bajo en los últimos 23 años e incluso más bajo que lo observado en 1989. Según un estudio de la fundación, cuando países como Australia, Bélgica, Estados Unidos, Holanda, Canadá o Francia (entre 1985 y 1990) tenían el mismo PIB per cápita ajustado por paridad de poder de compra que hoy tiene Chile, su salario mínimo por hora era más del doble o el triple que el que exhibe nuestro país en la actualidad.

En la víspera del voto en el Senado, Manuel Agosin, Decano de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile (FEN) habló con El Mostrador Mercados. Agosin estima que un aumento razonable del salario mínimo no tendría impacto mayor sobre el empleo, pero sostiene que el foco del debate está equivocado y que a largo plazo el problema de si la gente gano poco se mejora con una mayor productividad.

Desde el punto de vista académico, ¿que impacto tendría sobre la economía el aumento del salario mínimo y qué consecuencias podría tener sobre el empleo?

Me imagino que aumentos en el salario mínimo que sean razonables no van a tener un gran impacto sobre el empleo, especialmente lo que importa es quien recibe el salario mínimo. Es decir, los trabajadores de pymes, trabajadores sin calificación, con muy poca educación.

Si el aumento es razonable y va más o menos en línea con el costo de la vida y quizás algo más yo podría pensar que el impacto sobre el empleo de ese grupo no va a ser importante. Ahora, si uno empieza a analizar aumentos como el que propone la CUT, de treinta y tanto por ciento, ahí ya estamos hablando de otro orden de magnitud. No se puede esperar que un aumento de esa naturaleza no vaya a tener impacto sobre las empresas que emplean gente a ese salario.

La discusión política ahora está instalada en torno a si el salario mínimo debe ser de 193 mil pesos como propone el Gobierno o de 200 mil como pide Renovación Nacional. ¿Cree usted que esto es un problema?

La diferencia no es significativa y no creo que esto tenga un gran impacto sobre el empleo. Las diferencias son bastante pequeñas e incluso un mayor poder adquisitivo, por pequeño que sea de grupos de trabajadores que reciben el salario mínimo, podrían tener impactos positivos sobre la demanda por productos y de ahí la derivada por trabajos. Pero nadie hace cálculos muy finos. Estamos hablando de un par de puntos porcentuales y no es algo que sea así de importante.

Los economistas que más han salido al tapete, como los de Libertad y Desarrollo y José Ramón Valente de Econsult, sacan datos duros y sostienen que subir el salario mínimo, ya sea a $193 mill o $200 mil,  aumentaría el desempleo…

No hay que dispararse con el tema del salario mínimo. Todos queremos que los trabajadores chilenos ganen más y todos reconocemos que con el salario mínimo es muy difícil vivir. No cabe la menor duda. Hay que ser bastante cautos a la hora de de aumentar el salario mínimo, porque no vaya a ser que perjudiquemos a los que están afuera y no tienen trabajo, que tienden a ser las persona jóvenes, con menos calificación, y todo esto para defender a aquéllos que están adentro y que ya están trabajando.

Aquí no se trata de ser neoliberal ni ninguna de esas cosas. Creo que aumentos razonables del salario mínimo no tienen gran impacto sobre el empleo y uno puede imaginarse que un aumento razonable podría ser beneficioso para el empleo, en ciertas circunstancias.

A nivel más macro, ¿Ve que el país tenga las espaldas para subir el salario mínimo?

El problema no es si el país tiene o no las espaldas, es si el empleador tiene las espaldas. Obviamente tenemos un fisco que tiene ahorros bastantes razonables, tenemos empresas grandes que están ganando bastantes utilidades, pero tenemos empresas chicas para las cuales un aumento del 10% puede ser oneroso. Si estamos hablando del 10%… hablemos. A mí me gustaría que este tema se dirimiera por regla y no por una negociación año a año y un forcejeo entre aquellos que quieren subirlo —que son los trabajadores— y los que se resisten —que son los empleadores— con el Gobierno entre medio. Eso es lo que pasa todos los años.

Por qué no fijar una regla donde se diga que vamos a aumentar el salario mínimo de acuerdo al aumento del costo de la vida y del aumento estimado en la productividad del trabajo.

¿Crear un comité técnico?

No sé si comité técnico, no sé si regla… pero tenemos que entender que uno no soluciona los problemas de la gente que gana poco o salarios insuficientes a través de la legislación. Se resuelve en el largo plazo mejorando la productividad de la gente. Yo creo que esa es la gran pelea que debe dar el país y no la pelea chica de año a año de si es 5%, el 7% o el 10% y menos aún de si es el treinta y tanto por ciento como propuso la CUT al comienzo de la discusión.

Otra cosa es el sueldo ético familiar, donde todos los chilenos a través de nuestros impuestos y nuestra riqueza que es el cobre nos comprometemos a que ninguna familia gane menos de un cierto nivel, y cubrimos la diferencia a través de los impuestos que pagamos todos.

Me parece que ésta puede ser una solución razonable, pero pedirle a los empleadores que están menos capacitados para afrontar más costos laborales que se lleven todo el peso y la carga del aumento del salario mínimo es poco sensato y esto no tiene nada que ver con el neoliberalismo. Todos quisiéramos que el salario mínimo en Chile fuese como en Europa, como en Francia donde son 1.700 euros al mes.

A mí me encantaría que los chilenos pudieran ganar eso, pero necesitamos tener la productividad para ganar eso y no la tenemos. No tenemos ni la educación ni la capacitación laboral y es aquí donde se juega la batalla. No se juega en una discusión anual por un par de puntos más o puntos menos.

¿Cómo ve los próximos seis meses para le economía chilena?

Pienso que ha andado bien, que hemos crecido bastante y a tasas razonables, que el desempleo ha disminuido… pero no creo que estemos bien preparados en el sentido de que Chile es un país muy frágil económicamente y que depende de muy pocas variables. Si se nos cae el precio del cobre vamos a tener un déficit público enorme y ahí ya tenemos un elemento de vulnerabilidad enorme. Dependemos de un precio que fluctúa todos los días en los mercados internacionales.

Por eso que cuando alguien me dice que estamos blindados, como es la expresión de moda, yo digo ¡Qué blindados! Veamos qué tan blindados estamos si el cobre baja de tres dólares la libra o que nos corten el acceso al crédito internacional como podría suceder si hay un problema serio en la zona Euro… Ahí vamos a ver cuán blindados estamos. Ya lo vimos el año 2008-2009. Parecíamos muy blindados, pero el Producto cayó en un punto y medio y eso que el Gobierno lo hizo bastante bien. Esto da la medida de lo vulnerable que somos.

¿Y con las herramientas fiscales del Gobierno más las monetarias del Banco Central estamos o no con la misma holgura como para reaccionar como se hizo en 2008?

Desde luego que en estos momentos estamos con un déficit estructural y eso no nos favorece, en el sentido de que el 2008 estábamos con un Fisco en balance estructural y hoy tenemos un déficit mayor al 1%, por lo que no estamos tan bien como en 2008-2009. Por otro lado, Chile tiene muchas holguras en términos del fondo de estabilización económica y social, tiene holguras en las reservas del Banco Central, es un país que está bastante bien manejado en general y bien ordenado, por lo que no pienso que estemos tanto peor de los que estábamos en 2008-2009. No hay señales de gran preocupación.

El Estado aún tiene una amplia capacidad de endeudamiento, tenemos activos públicos externos netos y por eso no creo que debamos estar extraordinariamente preocupados de lo que sucede, pero hay que mantener el ojo bien abierto, porque se pueden venir momentos duros dependiendo de lo que pase, como que el precio del cobre baje de los tres dólares por libra y ahí tendremos serios problemas fiscales, lo mismo que el tema financiero internacional que se podría complicar de la noche a la mañana.

Y pasan con mucha rapidez. El año 2008 hasta fines de año el Central tenía tasas de interés de política monetaria por sobre el 8% y su preocupación era el sobrecalentamiento de la economía… y a febrero de 2009 estábamos en un hoyo. Así de rápido puede ser el cambio.

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