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Petróleo se dispara tras discurso de Trump sin plan claro para cerrar guerra con Irán MUNDO Captura de pantalla

Petróleo se dispara tras discurso de Trump sin plan claro para cerrar guerra con Irán

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El discurso de Trump, sin un cronograma claro para poner fin a la guerra con Irán, elevó la incertidumbre global. El petróleo se disparó sobre los US$ 100 y las bolsas asiáticas cayeron, ante temores por el estrecho de Ormuz y una posible escalada del conflicto.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
Donald Trump defendió los ataques contra Irán, asegurando que el país buscaba reconstruir su programa nuclear y estaba cerca de obtener una bomba. Anunció que los bombardeos continuarán por semanas, aunque afirmó que el diálogo sigue abierto, en medio de un conflicto que tensiona la economía global.
Desarrollado por El Mostrador

La señal que esperaban los mercados no llegó. En su discurso a la nación del miércoles por la noche, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, buscó instalar la idea de que la guerra con Irán —que ya supera el mes— está “a punto de concluir”. Sin embargo, la ausencia de un cronograma concreto y la ambigüedad sobre los próximos pasos terminaron por activar el nerviosismo global: el petróleo se disparó y las bolsas asiáticas retrocedieron de inmediato.

Desde la Casa Blanca, Trump defendió la ofensiva como un éxito, asegurando que el “pequeño viaje” militar había cumplido casi todos los objetivos estratégicos de Washington. Pero ese relato de control contrastó con la falta de precisiones clave: no detalló cómo se materializaría el fin del conflicto, ni qué condiciones específicas permitirían una desescalada efectiva. En cambio, habló de un horizonte difuso de “dos o tres semanas”, al mismo tiempo que anunció que en ese mismo plazo intensificará los ataques. La señal fue leída como contradictoria.

El mercado energético reaccionó con rapidez. Los futuros del crudo WTI —referencia para Chile— subieron 3,60%, hasta los US$ 103,67 por barril, mientras que el Brent del Mar del Norte escaló 5,32%, alcanzando los US$ 105,67. El alza refleja no solo la evolución del conflicto, sino la percepción de que el riesgo geopolítico sigue abierto y sin una salida clara. En paralelo, las bolsas asiáticas cerraron a la baja, evidenciando que la incertidumbre se trasladó de inmediato a los activos financieros.

El punto crítico sigue siendo el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial. El temor a un cierre prolongado —o a interrupciones intermitentes— es hoy el principal factor detrás de la presión alcista en los precios. Trump, sin embargo, evitó referirse al plazo que había fijado para su reapertura y optó por trasladar la responsabilidad a otros actores, instando a Europa a asegurar la ruta: “Aprovéchenlo y cuídenlo”. Para los inversionistas, esa falta de control directo sobre un nodo estratégico del suministro global profundiza la incertidumbre.

El discurso, además, reforzó la percepción de una estrategia errática. Trump combinó un tono de victoria con advertencias de escalada militar, mientras insistía en que las conversaciones con Teherán continúan abiertas, sin ofrecer detalles verificables. Argumentó que Irán estaría reconstruyendo su programa nuclear y avanzando en capacidades balísticas, justificando así la continuidad de la ofensiva, aunque esas afirmaciones han sido cuestionadas por especialistas y desmentidas por autoridades iraníes.

En paralelo, el mandatario intentó diferenciar esta campaña de conflictos pasados de Estados Unidos, calificándola como “tan poderosa, tan brillante” y subrayando su corta duración. Sin embargo, reconoció que el escenario ha evolucionado más allá de los objetivos iniciales, en particular tras la muerte de altos líderes iraníes, lo que abre interrogantes sobre la estabilidad interna del país y el riesgo de una escalada regional más amplia.

La reacción política en Estados Unidos fue inmediata. Desde el Partido Demócrata, el discurso fue calificado como “incoherente” y carente de respuestas a las preguntas esenciales. El senador Mark Warner advirtió que el conflicto ya está impactando los precios de la gasolina y de bienes básicos, con efectos que podrían extenderse en el tiempo. Chris Murphy fue más directo: “Nadie en Estados Unidos sabe si estamos intensificando o reduciendo la tensión”. La crítica apunta al corazón del problema: la ausencia de una narrativa estratégica consistente.

Ese patrón no es nuevo. Desde el inicio de la guerra, la administración Trump ha emitido señales mixtas: por momentos sugiere que Irán busca un alto el fuego —algo que Teherán ha negado— y, en paralelo, mantiene abierta la opción de nuevos ataques selectivos. A ello se suma un frente diplomático tensionado. En las horas previas al discurso, Trump volvió a cuestionar a los aliados europeos y deslizó incluso la posibilidad de retirar a Estados Unidos de la OTAN, profundizando la fractura en el bloque occidental.

Más allá de la retórica de éxito, el mensaje que recibieron los mercados fue otro: sin una hoja de ruta definida para cerrar la guerra, el riesgo sigue abierto. Y mientras ese vacío estratégico persista, el petróleo continuará operando bajo una prima de incertidumbre, con efectos que ya comienzan a sentirse en la economía global.

Edad de piedra

Pese a insistir en los éxitos militares de EEUU, Trump amenazó a Irán de “devolverlos a la edad de piedra” si no reabren el estrecho de Ormuz, donde adelantó que el paso siguiente sería atacar sus centrales eléctricas. Para observadores internacionales, ese acto podría constituir “crímenes de guerra”, debido a que la falta de electricidad afectarian a a las plantas desaladoras, con lo dejaría eventualmente sin agua a la población civil.

“Vamos a atacarlos con mucha fuerza”, señaló Trump, quien sostuvo que las acciones militares buscarán debilitar de manera decisiva la capacidad del régimen iraní. Al mismo tiempo, aseguró que las conversaciones con Teherán siguen en curso, sin precisar avances concretos ni plazos para una eventual resolución diplomática.

Trump insistió en que la ofensiva se justifica por la supuesta reconstrucción del programa nuclear iraní en nuevas instalaciones, tras los bombardeos previos. Según planteó, este escenario evidenciaría que Irán no ha abandonado su objetivo de desarrollar armas nucleares.

En esa línea, reiteró que el país se encontraba en el “umbral” de obtener una bomba nuclear, argumento que ha utilizado para respaldar la intervención militar. También afirmó que Teherán avanzaba en el desarrollo de misiles balísticos con potencial alcance internacional, aunque esa evaluación ha sido cuestionada por especialistas.

También, sostuvo que, tras más de cuatro semanas de operaciones, las fuerzas estadounidenses han logrado “victorias rápidas, decisivas y abrumadoras”, asegurando que la capacidad militar de Irán ha sido significativamente debilitada.

Pese a ello, el mandatario estadounidense reconoció que el escenario ha evolucionado más allá de los objetivos iniciales. Señaló que un cambio de régimen no formaba parte de la planificación original, aunque afirmó que la muerte de altos líderes iraníes –incluido el líder supremo– ha generado una nueva configuración en el poder político del país.

Irán, sin embargo, tiene un nuevo líder supremo, Mojtaba Khamenei , quien sucedió a su padre, el difunto ayatolá Ali Khamenei, tras su muerte el primer día de los ataques aéreos liderados por Estados Unidos contra Irán.

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