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Subvención Escolar para la clase media

por Fernando Claro, asesor Ministerio de Educación 22 enero, 2013

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Señor Director:

Juan Eduardo García Huidobro, en su columna sobre Subvención Escolar a la Clase Media publicada en este medio, se refiere peyorativamente a este proyecto como una iniciativa muy distinta a la SEP. ¿Tendría acaso este proyecto que ser parecido a la ley que creó la Subvención Escolar Preferencial (SEP) para que fuese bueno? ¿Qué significaría entonces que sea “parecido a la SEP”?
Partamos por decir que es sabido que las oportunidades de desarrollo integral de un niño están dadas, en primer lugar, por su entorno familiar, el cual le entrega recursos tanto materiales como no materiales y, en segundo lugar, por la educación que éste recibe en la escuela. Es así como en Chile, dada la desigualdad con que están repartidas estas oportunidades, es tarea del Estado hacer lo posible por disminuirla, de modo que éstas no estén determinadas por el origen de los estudiantes. Ahora, debido a la reducida o nula capacidad Estatal de intervenir al interior de las familias, es que se vuelve la educación en la principal herramienta para equiparar las oportunidades desde la cuna. Precisamente a ello responde la creación de la Subvención Escolar para la Clase Media que, siguiendo la lógica de la ley SEP, diferencia el aporte que hace el Estado a la educación dependiendo del origen socioeconómico de cada alumno. Así, el Estado entrega un mayor monto de subvención a menor nivel socioeconómico, focalizando sus escasos recursos en los más necesitados.

En la actualidad la SEP entrega aportes extra, por sobre la subvención general, a los niños y niñas provenientes del 40% más vulnerable de las familias del país, mientras que todo el resto recibe una subvención pareja aun existiendo diferencias enormes entre ellos. Así, el primer quintil, con ingresos familiares promedio del orden de $200.000 mensuales recibe, gracias a la SEP, recursos extras del Estado para la educación de sus hijos, mientras que el tercer quintil, con ingresos promedio de $600.000, no recibe nada extra y le es más difícil aportar privadamente con recursos propios para alcanzar una educación de calidad, como sí puede hacerlo el quintil de mayores recursos gracias a sus ingresos promedio de más de 2.000.000 de pesos. El tercer quintil, nuestra clase media, puede aportar una modesta cantidad de recursos privadamente y no recibe ayudas extras del Estado. El proyecto de ley que crea una Subvención Escolar a la Clase Media se hace cargo de este problema, entregando recursos adicionales a los niños que provienen de las familias del 60% más vulnerable del país.

Ahora, García-Huidobro critica que esta subvención sea recibida por el 60% más vulnerable y por aquellos del 40% más vulnerable que no reciban la SEP, porque los colegios a los que asisten no han firmado el “Convenio SEP”. ¿Quiere entonces que los beneficiarios sean solo los del tercer quintil y no los alumnos provenientes de los quintiles I y II? Acá nos enredamos, ¿el proyecto tenía que ser parecido o distinto a la SEP? ¿Pretende entonces García-Huidobro que en un mismo colegio se encuentren alumnos del 40% más vulnerable de la población recibiendo menos subvención que quienes provienen de lugares más acomodados como los que están entre el 40% y 60%? ¿Quiere entonces que el colegio canalice sus esfuerzos en éstos alumnos provenientes de lugares menos desaventajados?, Claramente esa no es la intención del Gobierno.

¿Qué significaría entonces que el proyecto “sea parecido a la SEP”? La dimensión de la SEP, que ahora García-Huidobro exige que debería ser parecida, es aquella que impone exigencias a los colegios a cambio de recibir la subvención, olvidando que prácticamente todas las exigencias de la SEP se hicieron extensivas para todos los colegios del país en la nueva institucionalidad del sistema escolar creada por la Ley General de Educación y en la nueva ley que creó el Sistema de Aseguramiento de la Calidad, que ordenará colegios según su calidad a través de la Agencia de la Calidad de la Educación e impone a todos los establecimientos, y fiscaliza a través de la Superintendencia de Educación, el tener un Plan de Mejoramiento, un sistema de rendición de cuentas de uso de recursos, el no seleccionar alumnos, un seguimiento y velo por el uso de los recursos y un largo etcétera, que hace por lo tanto redundante cualquier parecido con la SEP y falsa su afirmación sobre aquellos sostenedores que no entraron a la SEP porque , según él, no quisieron asumir las obligaciones asociadas a ella como un proyecto de mejoramiento de la calidad y equidad de la educación ofrecida por sus establecimiento , sostenedores que representan, por lo demás, solo el 11% del total de “alumnos prioritarios”, quienes reciben la subvención escolar preferencial.

Fernando Claro
Asesor Ministerio de Educación

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