«Los animales son amigos, no comida»
Los espacios públicos de mi ciudad, como de tantas otras en Chile, son propiedad de grafiteros, que –creando conciencia– extienden su solidaridad a diversas causas con pequeñas contribuciones forzosas de los vecinos.
Hace unos días me llamó la atención un “stencil” que proclamaba que “Los animales son amigos, no comida”. Para ver si era verdad, decidí preguntarles a los mismos animales. Un gato confesó que para él las lauchitas y los pajaritos sí eran comida y que no sentía ningún remordimiento al matarlos. La tortuga de agua que vive en una pileta cercana me informó que no era amiga de los peces que viven con ella y que, más aún, intentaba devorarlos cada vez que podía. Los peces, por su parte me dijeron que no eran amigos de la tortuga. Así las cosas en el maravilloso mundo de los animales. Juzgué innecesario seguir con mis averiguaciones.
¿Serán capaces de amistad los animales (incluyendo a las lombrices, por ejemplo)? ¿Quién hace la división entre tipos de animales? Sin duda hemos avanzado algo en nuestra comprensión de los seres vivos desde el mecanicismo Cartesiano, pero regirse por la emocionalidad que despiertan ciertas criaturas en ciertos momentos no es ningún avance. Es enternecedor –por ejemplo– ver en un documental a un cachorrito de oso polar jugando en la nieve; pero su madre, con las fauces chorreando de sangre después de una jornada de caza, es otra cosa. Sin embargo, la muerte cruenta de muchas focas es necesaria para la vida de los ositos polares que nos conmueven con su ternura.
La naturaleza es increíblemente cruel, cuando se la antropomorfiza. Pero nociones de crueldad, justicia y misericordia son nociones humanas, y el hombre, mal que le pese, está, de cierto modo, fuera del mundo natural. Es el problema del animalismo: es inevitablemente antropocéntrico (tal como el indigenismo y el multiculturalismo son, al final, una forma sutil de eurocentrismo, pero de eso hablaremos en otra ocasión).
Si está mal para un ser humano comerse a un animal, como lo indicaba el “stencil” visto en una plaza de mi ciudad, ¿estará mal para un animal hacer lo mismo? ¿Entiende un animal conceptos como bondad o maldad? ¿Qué se le dice a un animalito que mata y come a otro animalito? La respuesta es que nada: no entiende. Ahí está la diferencia.