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Encontrar los caminos

por 2 julio, 2016

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En los tiempos actuales, se hace imprescindible que transitemos hacia el cambio en las formas de ver el mundo, de relacionarnos y vivir la vida.

Como ya todos hemos visto, las nuevas tecnologías han generado que todo nuestro mundo se vuelque hacia la inmediatez, la rapidez en que se tiene la información genera por un lado que tengamos la posibilidad de comunicarnos y recibir la información virtual instantáneamente, pero por otro, nos vamos haciendo esclavos, perdiendo la oportunidad de vivir de una manera más tranquila, lo que en muchos seres humanos termina por enfermarlos.

Esa realidad no se aleja del setting terapéutico, donde llegan muchos pacientes con una gran motivación de mejora, pero que sea instantánea, sin comprometer el tiempo requerido para poder sanar algunos procesos psicológicos, algunos traumas y carencias. Ahí es cuando, nos vemos ayudados en gran medida por los psiquiatras, quienes con su conocimiento en la bio medicina y los procesos psicológicos, ocupan los fármacos para potenciar la mejora de los síntomas agudos en el menor tiempo posible, otorgándole a los pacientes la cura de sus males, porque no decirlo, cumpliéndoles el deseo. En este sentido, reconozco la gran labor que ocupa la medicina en los trastornos o enfermedades de la salud mental, dado que generan a través de los químicos la homeostasis que las personas han perdido y se ven las mejoras en corto tiempo.

Pero si nos ponemos a hilar un poco más fino, y nos volcamos a que nos está enfermando, nos podemos percatar, que nuestra manera de vivir, nuestras relaciones con los otros, terminan por marcar nuestra condición de salud.

Cuando nos sentimos sobre pasados, enfermos emocionalmente y perdemos la fe, es de suma importancia que nos preguntemos ¿Qué cosas de nuestra vida debemos modificar? ¿Qué cosas hago sin desear hacerlas? ¿Cómo me relaciono con mi familia y amigos?, ¿Qué siento cuando tengo que enfrentarme a las cosas de la vida cotidiana?, ¿Cómo siento mi cuerpo? Preguntas simples, que nos abren un mundo de posibilidades y de perspectivas de vida, nos permiten darnos cuenta que debe continuar y que debo intentar cambiar.

En lo personal, y asumiendo que soy parte activo de este sistema de vida, donde las tecnologías y lo instantáneo, es parte de mi vida cotidiana. Intento buscar la simplicidad, sé que no existen religiones, ni nuevas formas de disciplinas las que traerán luz y amor al planeta, si no que vivir en lo simple, en amor y armonía con los demás, es el camino que más me hace sentido.

Para poder llegar a vivir en esa sintonía, es importante que cada ser humano, logre comprender que debemos trabajar a nivel personal y con los otros, la aceptación, la tolerancia y la paciencia, pues esas competencias, nos permitirán llegar a acuerdos y salir de conflicto de una manera racional, cuando estemos frente a él. Lo que promueve y potencia la unidad.

Cuando nos sentimos sobre pasados, enfermos emocionalmente y perdemos la fe, es de suma importancia que nos preguntemos ¿Qué cosas de nuestra vida debemos modificar? ¿Qué cosas hago sin desear hacerlas? ¿Cómo me relaciono con mi familia y amigos?, ¿Qué siento cuando tengo que enfrentarme a las cosas de la vida cotidiana?, ¿Cómo siento mi cuerpo? Preguntas simples, que nos abren un mundo de posibilidades y de perspectivas de vida, nos permiten darnos cuenta que debe continuar y que debo intentar cambiar.

En este sentido y como es mi sentir desde que me he formado como psicólogo y terapeuta, es importante ver a los otros seres humanos, como otro igual, si bien tenemos algunas diferencias, estas no son tan marcadas como para perder la vinculación de ser humano a ser humano. Desde este punto de vista, la cercanía, la empatía y la vinculación, permiten hacer un buen trabajo terapéutico, centrado en el consultante, acompañándolo en sus procesos y reaprendiendo mutuamente a vivir la vida cotidiana. Ocupar otras técnicas milenarias, como la gemoterapia, la cromoterapia, la musicoterapia, aromaterapia, flores de bach, etc. Permiten ir generando equilibrio energético en la persona, lo que repercute su cuerpo físico, mental y emocional.

Si bien las mejoras no son muchas veces instantáneas como deseamos que sea, estas pueden ser para toda la vida, una vez hemos cerrado ciclos y vemos los procesos psicológicos de cambio como oportunidades para crecer a nivel personal y espiritual, la vida se llena de colores y toma un nuevo sentido. Comenzar a creer en uno e ir más allá de los condicionamientos que me han impuesto, adecuando y recibiendo con amor las posibilidades que la vida nos regala.

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