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Datos duros en infancia

por Rafael Rodríguez Walker 29 marzo, 2020

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Señor Director:

Hay ciertas certezas que se van construyendo a lo largo de la vida de cada persona y, aunque subjetivas, éstas se viven como si fueran reales en nuestra consciencia. Las que son muy intensas pueden terminar por guiar nuestras decisiones en el día a día y cuando no le hacemos caso, no nos dejan dormir tranquilos. Asimismo, hay ciertas certezas que no son subjetivas, sino datos duros que reflejan realidades concretas, pero que por si mismas no son capaces de lograr que nos ocupemos de ellas, ni siquiera cuando describen situaciones terribles.

Por ejemplo, la Fundación San Carlos de Maipo junto a la Asociación Nacional de Magistrados han levantado información que indica que hoy existen más de 900 niños, niñas y adolescentes que se han escapado de residencias de Sename y que no han sido hallados por el Estado. Niñ@s que viven en la calle, ahí donde se encuentran expuestos a las peores formas de maltrato infantil (trata, abuso y prostitución), alejados de todo servicio social y viviendo en riesgo vital. Para peor, esto ocurre en parte importante porque hay vacíos legales, operativos y administrativos que dificultan la búsqueda y recogimiento por parte de las autoridades, a lo que se suma la falta de tratamientos oportunos y efectivos que consideren la complejidad biopsicosocial de estos casos. Datos duros.

En concreto, los niños que se escapan de las residencias de Sename no tienen la misma prioridad de búsqueda en las policías si se comparan con los niñ@s que desaparecen y que no han estado en una residencia de este Servicio. Esto se refleja en que dentro de los protocolos de las policías se reducen en prioridad la búsqueda de las personas menores de edad del sistema residencial, pues se asume la voluntariedad de la desaparición como el criterio más importante. En paralelo, los recursos para poder tratar a niños más complejos como ellos no son suficientes. Hoy el subsidio mensual de una residencia es poco menos de $500.000 y se debería tener al menos $1.900.000 para entregar los servicios que se necesitan. Recursos que son escasos, incluso a pesar de que el Ministerio de Salud reforzó con $20.000 millones de pesos el 2019 para la atención de Salud Mental de los niñ@s del Servicio, las necesidades no han sido resueltas. Datos duros.

No se denuncia nada nuevo al decir que algunas de las políticas públicas, con foco en infancia, han sido por lo menos deficientes, y a veces iatrogénicas, y que lamentablemente no van a cambiar a menos que como personas nos duelan todos los datos duros (en su doble sentido) que se han levantado en los informes de Sename 1 y 2, como también los que ahora se presentarán en la comisión investigadora de la Cámara de diputados sobre niños con órdenes de búsqueda y recogimiento no hallados. Datos duros que ojalá lleguen a nuestra consciencia y no nos dejen dormir, que nos obliguen a cuidar a todos los niñ@s y jóvenes que sufren como si fueran nuestros. Si fuera así, tanto el Gobierno como la Cámara de Diputados y el Congreso validarían todos los recursos necesarios para que el nuevo Servicio que reemplaza a Sename pueda operar a toda capacidad.

 

Rafael Rodríguez Walker, Jefe de Desarrollo y Estudios de Fundación San Carlos de Maipo

 

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