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Mantengamos nuestra salud mental: una mirada desde el psicoanálisis

por 13 abril, 2020

Mantengamos nuestra salud mental: una mirada desde el psicoanálisis
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Sin duda, los distintos sucesos que como sociedad hemos estado viviendo, constituyen lo que se llama un trauma colectivo. Esto es algo de lo que el psicoanálisis se ha ocupado en forma importante. Al decir trauma colectivo, me refiero a que esta ha sido una vivencia afectivamente intensa, que ha modificado nuestro modo de vivir cotidiano, nuestras costumbres, y ha amenazado nuestro equilibrio. Hemos estado enfrentando una pandemia con un alto grado de contagiosidad, sobre la cual nos vamos informando en forma casi automática del número de contagiados, del número de muertos, del avance en el mundo o en las regiones, etc.

Todo esto ha traído aparejado angustias económicas, que son secundarias a los cuidados que como sociedad hemos debido adoptar, lo que ha generado angustias sobre el futuro. Hemos tenido que estar socialmente más aislados, no reunirnos, no hacer contacto físico. Todas estas situaciones van generándonos diferentes emociones, y es lo que un amigo psicoanalista español llama una violación psíquica, en el sentido de que diferentes imágenes inquietantes han invadido nuestro aparato mental. Eso es lo que constituye un trauma psíquico, en este caso, es un trauma colectivo que afecta sin discriminación de género, clase social, edad, cultura o nación, en el que cada uno debe poder ir procesando un cierto rebalse de las angustias que van invadiendo, en apoyo con nuestra red social.

Es por lo anterior que el miramiento por la salud mental cobra relevancia.

Los sucesos que hemos estado viviendo son nuevos, no existen registros en nuestra experiencia. Buscamos antecedentes en pandemias anteriores, sin embargo, dada nuestra globalización, el desarrollo tecnológico, el nivel de inmediatez de la información, con la importancia de las llamadas noticias falsas, la invasión de imágenes a las que nos vemos expuestos es nuevo, y por supuesto genera entonces incertidumbre. La carencia de experiencias previa hace difícil el ligar, asociar lo que se vive, no poder saber que esperar, y tener mayor certitud de su duración y alcance.

Al enfrentar todo lo que hasta acá he ido describiendo, existen varias respuestas; existe la posibilidad de hacer una negación o minimización de lo que ocurre, y pensar que es una gripe más. Otra posibilidad es caer en un estado de pavor que paralice, viviéndose un trauma individual. Otra forma de enfrentamiento es un abordaje que vaya permitiendo ir elaborando los miedos, irlos reconociendo, dimensionando, conversando las ansiedades. Para esto último, necesitamos, por un lado, mantenernos informados, conociendo el devenir de lo que va ocurriendo, pero no sobrepasados por un sinnúmero de imágenes que nos pueden invadir. Tendremos que poder tolerar que hay muchas cosas que aún no sabemos de este virus, y poder aceptar este suspenso por un tiempo. Necesitamos conversar y compartir nuestro sentir, nuestros temores y nuestros pareceres. Requerimos relacionarnos como sociedad, como una red que sostiene. Pienso que todos tenemos algo de los tres tipos de enfrentamientos, pero es más beneficioso que prime este último, ya que de esta forma es que podremos ir enfrentando, reflexionando y procesando nuestros miedos, en compañía, e ir aceptando la incertidumbre que toda esta situación nos provoca.

Pienso también que un elemento beneficioso para la elaboración es poder tomar contacto con aspectos valiosos de nosotros mismos, en este sentido, la solidaridad que espontáneamente surge resulta muy necesaria, tanto en verla como en ejercerla. Otros aspectos, como la música, la literatura, que se ha visto que se despierta como una necesidad de expresar y de acompañarse, como este verdadero himno de los españoles que es “Resistiré”, colaboran en poder ir digiriendo y acompañarse en este proceso. También, sin duda, la distracción, el juego familiar y el apoyo de los nuestros es un elemento esencial.

Con lo anterior, no busco ni alarmar ni minimizar la situación, sino, al contrario, colocar en su justo lugar la preocupación por la salud mental, ya que es un aspecto de relevancia dentro de la situación actual.

No sabemos que aspectos de lo que estamos viviendo van a perdurar posteriormente y pasaran a ser parte de nosotros, pero sin duda que como sociedad ya no seremos la misma. Lo que surja para el futuro, depende de cómo se procesa o no lo que estamos viviendo. En este sentido, podríamos ser una sociedad o más solidaria o en la que se viva más aislado. Son posibilidades que se encuentran abiertas para nuestro futuro, según lo que valoremos como sociedad.

 

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