Opinión
Buscando el norte
La elección de JAK como Presidente no debe traducirse en que la centroizquierda, con sus parlamentarios y partidos, se convierta en una oposición destructiva. Los chilenos merecen más.
En poco más de un mes, José Antonio Kast asumirá oficialmente la Presidencia de la República de Chile, algo que muchos no imaginábamos. Es más, hace cuatro años, cuando triunfó el Presidente Boric, pensé que JAK no iba a tener mayores posibilidades de llegar a La Moneda en elecciones futuras. La democracia siempre sorprende.
La centroizquierda tiene mucho por hacer: rearticular alianzas, formar nuevos liderazgos y, sobre todo, reflexionar profundamente sobre cómo estamos leyendo a la sociedad actual. ¿Cuál es la interpretación que estamos dando a los mensajes de la gente, tanto en las calles como en las redes sociales?
Se requiere humildad para reconocer que quizá nos equivocamos en el diagnóstico durante estos cuatro años y, más importante aún, debemos sacudirnos del romanticismo ideológico del pasado que nos mantiene cada vez más desconectados de las nuevas generaciones, de los jóvenes, de los emprendedores y de una ciudadanía que ya no es la misma ni tiene las mismas demandas que en los años 2000.
¿Cómo pretendemos representarlos cuando caemos en contradicciones profundas, cuando algunos siguen defendiendo al dictador Nicolás Maduro o al régimen cubano, pero en Chile enarbolan con firmeza la bandera de los derechos humanos? De eso, muchos ya estamos agotados.
La elección de JAK como Presidente no debe traducirse en que la centroizquierda, con sus parlamentarios y partidos, se convierta en una oposición destructiva. Los chilenos merecen más. Hay que aprender de las lecciones del tiempo: representar el sentido común y no temer hablar de seguridad y orden, porque sin esos pilares es imposible impulsar el desarrollo económico y el bienestar social para las chilenas, los chilenos y los pueblos originarios.
Este nuevo Gobierno recibirá un país que no se cae a pedazos, un país que está económicamente mejor que hace cuatro años (aunque a algunos les cueste reconocerlo). Esto abre un escenario complejo para nuestro sector: la posibillidad de que se rompa el péndulo electoral presidencial y que el sucesor de JAK sea del mismo color político.
Falta mucho por recorrer, pero la centroizquierda no debe detenerse ni quedarse en lamentos. Es tiempo de actuar, de comenzar a pensar en la próxima elección municipal y, sobre todo, de reencantar a una sociedad harta de hipocresía y de la falta de consecuencia.
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