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Disidencia y alianza Walker-Gute se medirán este sábado en el ex Congreso

Junta Nacional DC: horas clave para el rumbo político de la Nueva Mayoría y la agenda de reformas de Bachelet

por 25 julio, 2014

Junta Nacional DC: horas clave para el rumbo político de la Nueva Mayoría y la agenda de reformas de Bachelet
Instancia debe elegir a los 18 representantes para el Consejo Nacional del partido, órgano permanente de la colectividad que define lineamientos, pactos y resuelve el rumbo político de la falange en diversas materias de debate público, como son las reformas al binominal, tributaria y a la educación que se tramitan en el Congreso y que más de una roncha han provocado en las relaciones de la flecha roja con la Nueva Mayoría.
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Cuando se realizaron las elecciones de directivas regionales y comunales de la DC, nunca se entendió quién ganó, porque todos, literalmente, mesa directiva de Ignacio Walker y la disidencia liderada por el senador Jorge Pizarro cantaron victoria a los cuatro vientos. Pero dicha incertidumbre, como también el respaldo real que cada tendencia de la falange tiene, se terminará finalmente este sábado, con la Junta Nacional que deberá resolver el nuevo Consejo Nacional y debatir el tipo de relación que mantendrán con La Moneda y el resto de la Nueva Mayoría de ahora en adelante, considerando los múltiples gallitos que se han registrado desde que Michelle Bachelet se cruzó la banda presidencial el 11 de marzo.

Esta Junta debe elegir a los 18 representantes para el Consejo Nacional del partido, órgano permanente de la colectividad que define lineamientos, pactos y resuelve el rumbo político de la falange en diversas materias de debate público, como son las reformas al binominal, tributaria y a la educación que se tramitan en el Congreso y que más de una roncha han provocado en las relaciones de la flecha roja con la Nueva Mayoría. Ahí radica la importancia de dicha definición y, por ende, la lista que logre más asientos, claramente logrará un predominio y marcar una impronta por los siguientes dos años.

Son más de cincuenta candidatos, la lista de la disidencia la lidera la ex ministra y hoy diputada Yasna Provoste, mientras que la nómina que encarna la postura oficial de la mesa directiva de Walker, la encabeza Gutenberg Martínez, el ex hombre fuerte de la DC, exponente fidedigno del partido del orden, el ala conservadora del oficialismo y los nostálgicos de las lógicas de poder de la otrora Concertación. De uno y otro lado hay distintas figuras que se postulan, como el ex senador Mariano Ruiz-Esquide (líder chascón) y el ex diputado Gonzalo Duarte (gutista), los alcaldes de Maipú, Cristián Vittori (disidencia) y de La Reina, Carolina Leitao (lista oficial).

Se dice en la DC que la definición de los consejeros no necesariamente pasa por posturas tan alineadas con el oficialismo y la disidencia, que pesan mucho los liderazgos personales, la fortaleza y antigüedad de las redes que se tengan en el partido. Como sea, la lista que obtenga 10 asientos o más, podrá efectivamente llevar el pandero en el Consejo Nacional.

Pero ese no es el único cara a cara entre ambas tendencias. Todos los ojos estarán puestos también en el debate político que girará en torno al papel que juega la DC en el gobierno de Bachelet, la relación con La Moneda, la Nueva Mayoría y su postura ante el paquete de reformas que impulsa el Ejecutivo.

Reconocen que el objetivo de Walker y su entorno con esta Junta es terminar con la imagen de un partido en el que conviven “dos almas” y lograr una señal pública respecto a que su gestión y la línea política del derecho a la defensa de los matices ante las reformas del gobierno, tiene más respaldo en las bases de lo que se observa hasta ahora.

La línea de Walker se ha jugado en público y en privado por la estrategia de la “identidad sin complejos” de la DC en el seno de una coalición con claro acento de izquierda. Si bien estos meses el timonel se ha ganado varias críticas oficialistas y más de una semana ha estado amenazado por convivencia por la coalición de gobierno por remar en sentido contrario a sus pares, se ha anotado más de una victoria, como el reclamo por la falta de presencia política en el Mineduc, que derivó en la intervención del Ministerio del Interior a dicha cartera, o, también, el protagonismo de la falange en el cuestionado protocolo de acuerdo para la reforma tributaria.

Una estrategia que en las últimas semanas ha sido reforzada a través de la alianza explícita con el “Gute” Martínez, quien irrumpió hace un mes afirmando que en la Nueva Mayoría ve " intentos hegemónicos en relación a lo que es este acuerdo político, que es de centro izquierda y no es de izquierda". En la DC comentan que precisamente esa es la carta que se jugará el ex diputado en la Junta Nacional, insistir en el “trato” que el partido ha recibido del gobierno y remarcar la línea de “si no nos quieren, que lo digan”.

Reconocen que el objetivo de Walker y su entorno con esta Junta es terminar con la imagen de un partido en el que conviven “dos almas” y lograr una señal pública respecto a que su gestión y la línea política del derecho a la defensa de los matices ante las reformas del gobierno, tiene más respaldo en las bases de lo que se observa hasta ahora.

A Walker le carga el concepto de “disidencia interna” y cada vez que le preguntan por ésta, hace la precisión de que no existe tal cosa en la DC, porque ese concepto es propio de sistemas totalitarios. Como sea, pero sí tiene oposición interna, parlamentarios y dirigentes que ponen otros acentos políticos y que, sobre todo, tienen una lógica diferente de lo que debe ser la relación con La Moneda.



La disidencia de Pizarro y el presidente de la Cámara de Diputados, Aldo Cornejo, se han jugado la carta de que la línea de Walker no es toda la DC, que el partido en las bases no está en sintonía con las defensas que hace el timonel. Apuestan por la línea de apoyo al gobierno, sin dudas, matices ni condiciones, obtener la ratificación de los criterios aprobados en la Junta Nacional anterior, en la que fue respaldado el programa de gobierno con sus reformas estructurales. Ese camino, afirman en la falange, es la única ruta que ven de perfilar un partido más a tono con los tiempos, que permita la posibilidad de instalar “a uno de los propios” en la carrera presidencial del 2017. Así expuestas las cosas, no es gratuito que la lista de la disidencia se llame “La Nueva Mayoría en la DC”.

Cómo se decanten las fuerzas en la Junta Nacional será clave para transparentar lo que cada sector pesa realmente, explican que eso determinará las alianzas en el mediano plazo con miras a la elección interna por una nueva mesa directiva, que debe realizarse en marzo del 2015. Una pelea interna de aquellas, porque será esa administración falangista la que tendrá que resolver la negociación de las municipales del 2016, las parlamentarias del año siguiente, la pública tentación que representa la chance presidencial por fuera del conglomerado oficialista de Andrés Velasco.

La Presidenta Bachelet está invitada, como estila el protocolo de estos eventos partidarios, aunque no está confirmado aún si asiste. Cabe precisar que el fin de semana pasado no fue al cónclave del PPD, lo que podría marcar un indicio de lo que suceda el sábado. La que sí llegará a la sede del Congreso Nacional en Santiago es la ministra de la Segpres, Ximena Rincón (DC), también invitada por el partido, y afirman que estaría programado que hable ante la asamblea.

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