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La agenda negocios-política del hombre que está en el ojo del huracán por SQM-Corfo

La conexión Mapu que marca a Rafael Guilisasti

por 21 septiembre, 2015

La conexión Mapu que marca a Rafael Guilisasti
Hombre ligado al mundo político y a los negocios indistintamente, cercano a Enrique Correa y financista de Andrés Velasco, la semana pasada el ex líder gremial asumió como presidente de las sociedades cascadas de SQM, días después de renunciar como consejero de Corfo, que mantiene un juicio arbitral con la minera no metálica. Sus vínculos, redes y cambios de vereda, forman parte del perfil de un empresario que pasó de apoyar a la Unidad Popular a ser uno de los más influyentes representantes del modelo económico impulsado por Pinochet.
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El pasado 18 de septiembre, Rafael Guilisasti celebró su cumpleaños 62 junto a su familia y los amigos que llegaron a saludarlo en su casa de Zapallar, donde pasó las Fiestas Patrias.

Esa misma semana, el profesor de historia y vicepresidente de la Viña Concha y Toro, asumía como presidente de las sociedades Cascada de SQM –Norte Grande, Oro Blanco y Pampa Calichera–, en reemplazo de Julio Ponce Lerou. Decisión que causó sorpresa y una serie de críticas por el conflicto de interés que este cargo implicaría para Guilisasti, quien antes de asumir era parte del directorio de la estatal Corfo, que mantiene un juicio arbitral con SQM.

Una vida con más luces que sombras, con más alegrías que penas, cruzada por una cercanía al poder económico y político –fue presidente de la Asociación de Viñas (1996-2003) y de la CPC,  la mayor asociación empresarial (2008-2010), y vicepresidente de la Sofofa, que agrupa a los industriales (2014-2015), cercano a los presidentes Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, en su primer Gobierno–, lo que muchos atribuyen a su paso por el Mapu cuando recién entraba a estudiar Pedagogía en Historia  de la UC, después de egresar del colegio Saint George.

Ruta que siguieron otros jóvenes de la época marcados por la Teología de la Liberación, el padre Gerardo Whelan, rector del Saint George, y los trabajos de verano en el sur organizados por la Congregación de la Santa Cruz que dirige el colegio de Vitacura.

Para algunos, incluidos cercanos, la gran pregunta es qué llevó a Guilisasti a tomar la decisión de convertirse en presidente de las sociedades cascadas, a través de las cuales Julio Ponce Lerou –uno de los hombres más cuestionados del momento, quien renunció a la presidencia de las sociedades cascadas en gran parte por las presiones generadas a raíz del conflicto que Soquimich mantiene con Corfo por el Salar de Atacama– controla SQM.

Sobre todo tomando en cuenta que venía directamente del consejo directivo de Corfo, del que era miembro desde 2011, nombrado por el propio Presidente de la República, y desde donde aprobó con su voto rechazar la conciliación propuesta por el árbitro del Centro de Arbitraje y Mediación de la Cámara de Comercio de Santiago, Héctor Humeres, y apostar por el término anticipado del contrato de pertenencias mineras en el Salar de Atacama que es clave para la minera no metálica, que le permite explotar hasta 2030 los minerales contenidos en el salar y que –según la estatal– representan entre un 60% y un 75% de las ventas de la compañía.

De esta forma, la opción del consejo directivo –presidido por el ministro de Economía, Luis Felipe Céspedes, junto a los ministros de Hacienda, Relaciones Exteriores, Desarrollo Social, Agricultura, además del vicepresidente ejecutivo de Corfo, Eduardo Bitrán, y Guilisasti– fue continuar, hasta la dictación del fallo, con el procedimiento iniciado a partir de una demanda arbitral interpuesta en mayo del año pasado contra SQM Salar –filial de SQM–.

En su nuevo rol Guilisasti está en el bando contrario, velando por los intereses de SQM.

“Yo creo que no midió las consecuencias. Estar del lado de Julio Ponce es estar del lado de los malos. Hay dos posibilidades: o lo hizo por ego, por figurar, por darle alguna salida al conflicto que arrastra SQM, o por leso”, especula uno de sus cercanos, sin comprender su motivación.

“Pasar de ser uno de los que firmó la demanda de la Corfo en contra de SQM a ser presidente de las cascadas que controlan SQM, es demasiado. Qué pensaba antes y qué piensa ahora: ¿hay que quitarle el Salar de Atacama a SQM o no? Porque el interés de Norte Grande, Oro Blanco y Calichera es que fracase la demanda de la Corfo”, plantea un director de empresas que tampoco comprende la actuación de Guilisasti.

Desde el Gobierno el cruce de vereda de Guilisasti causó estupefacción y molestia. Públicamente el ministro de Economía, Luis Felipe Céspedes, señaló que se está evaluando el posible conflicto de interés de dicha designación.

Entre los amigos del Mapu que conserva, se cuenta el sociólogo Carlos Catalán, uno de sus íntimos. También el lobbista Enrique Correa, dueño de Imaginacción e histórico asesor de Ponce Lerou y de SQM, donde su empresa prestó servicios hasta abril pasado. Según fuentes del PPD, dentro del partido son varios los que apuntan a que detrás de la llegada de Guilisasti a las cascadas estuvo la mano de Correa.

El factor Mapu

No hay perfil o entrevista donde no salga a colación el paso de Guilisasti por el Movimiento de Acción Popular Unitaria (Mapu), porque son pocos los empresarios –o hijos de dueños de empresas, como es su caso– que cuenten con un pasado de izquierda, que hayan apoyado a la Unidad Popular, a la Unión Soviética y ayudado a esconder o financiar a militantes tras el golpe militar proviniendo de una familia de derecha.

Su padre Eduardo Guilisasti Tagle no fundó la Viña Concha y Toro, pero terminó siendo uno de sus mayores accionistas gracias a su olfato como corredor de bolsa. En 1959 invitó a un grupo de inversionistas –Alfonso Larraín, Mariano Fontecilla y Sergio Calvo, entre otros– a comprar títulos de la viña creada en 1883 por Melchor de Concha y Toro y su suegro –padre de su mujer, Emiliana– Ramón Subercaseaux, que dio origen a la viña del mismo nombre, hasta convertirse en el grupo controlador.

Mientras en la UP Concha y Toro era manejada por un interventor y Guilisasti Tagle convencía a sus socios de no vender sus acciones al Estado, su hijo Rafael entraba a militar al Mapu y en 1971, en su primer año de universidad, tomaba la opción preferencial por los pobres y se trasladaba a vivir junto a otros ex alumnos del Saint George –Francisco Ossandón, Juan Carlos Accorsi (hermano de Enrique), Carlos Tironi (hermano de Eugenio), Ángel García (ex gerente general de IBM Chile) y Máximo Pacheco (actual ministro de Energía), quien se unió un año después– a Peñalolén, a una de las viviendas que construyó la orden de la Santa Cruz. Leían a Karl Marx y repartían los alimentos que entregaba el Gobierno socialista entre los pobladores.

A Pacheco le gusta contar que una vez por semana Guilisasti se bajaba de la micro en Providencia para dejar en su casa la ropa sucia.

Cuando en marzo de 1973 el Mapu se dividió, el ex presidente de la CPC se matriculó con la facción liderada por Jaime Gazmuri, la cual tomó el nombre de Mapu OC (Obrero Campesino). Más moderada, muy cercana al Partido Comunista y a la ex URSS, agrupó a los Mapu que terminarían ocupando cargos importantes en los gobiernos de la Concertación –como José Joaquín Brunner, José Miguel Insulza, José Antonio Viera-Gallo y Enrique Correa– y en las empresas.

Durante  la dictadura Guilisasti usó la chapa de “Pedro” y fue el encargado de articular desde su cargo de secretario la Unión de Jóvenes Democráticos (UJD), instancia que desarrolló la política cultural juvenil en la clandestinidad. Fue una tarea encargada por la dirección liderada por Enrique Correa y Jaime Gazmuri en 1976.  También protegió a personas perseguidas, ayudándolas a conseguir lugares donde esconderse y dormir, casas para reunirse, autos para trasladarse y recursos para sobrevivir.

El Mapu, que nació en 1969 y se fusionó a fines del 89 con el PS, en sus dos décadas de vida capturó a jóvenes que, en su mayoría, provenía de colegios privados y contaba con buena educación, recursos y contactos. Y en el caso del Mapu OC, se agregan otras características: “Mucho sentido de la influencia y capacidad de acceder a los grupos de poder”,  puntualiza el senador socialista Carlos Montes, quien perteneció a la otra facción del Mapu –conocida como Garretón, por su líder Óscar Guillermo–, que era más de base, cercana a obreros y estudiantes. Recuerda que en el exilio era comentado que en los movimientos de Solidaridad con Chile siempre había en su dirección personas del Mapu OC.

Vocación que reconoce José Joaquín Brunner: “Muchos proveníamos de familias entre burguesas y profesionales y fuimos jóvenes que tuvimos pronto una clara vocación de poder”, declaró en un reportaje en la revista Caras.

Según Esteban Valenzuela, ex diputado PPD y autor del libro Dios, Marx... y el MAPU, “una parte de ellos se han convertido en defensores de la antigua Concertación y menos críticos del modelo. O se metieron al mundo empresarial”.

Valenzuela relata que durante la dictadura Guilisasti colaboró con el envío de militantes –entre 50 y 100– a escuelas de cuadros a Moscú, a la Universidad Patricio Lumumba, destinada a extranjeros. “Tenía una red que los sacaba a Buenos Aires, Lima y los iban trasladando”, cuenta.

Entre los amigos del Mapu que conserva, se cuenta el sociólogo Carlos Catalán, uno de sus íntimos. También el lobbista Enrique Correa, dueño de Imaginacción e histórico asesor de Ponce Lerou y de SQM, donde su empresa prestó servicios hasta abril pasado. Según fuentes del PPD, dentro del partido son varios los que apuntan a que detrás de la llegada de Guilisasti a las cascadas estuvo la mano de Correa.

Otras fuentes afirman que la llegada de Guilisasti a la presidencia de las cascadas estuvo también marcada por un intermediario de Ponce Lerou, apuntando al abogado Darío Calderón –otro asesor histórico del controlador de SQM, que defendió al ex yerno de Pinochet en el caso Cascadas– y quien habría sido parte del proceso y lo habría visado. Sin embargo, Ponce y Calderón lo niegan.

La versión que ha dado Guilisasti sobre su aterrizaje en la minera no metálica es que no conocía a Ponce Lerou y que fue contactado por su hermano, Luis Eugenio, quien lo habría llamado hace dos semanas para preguntarle si estaría interesado en el cargo, tras lo cual lo pensó y recién tomó contacto con el cuestionado empresario.

No es la primera vez que Ponce Lerou congrega a una persona que antes fue contrario a sus intereses. Ocurrió con Dieter Linneberg, director ejecutivo del Centro de Gobierno Corporativo de la Universidad de Chile, quien lo criticó en una columna en La Tercera en respuesta a otra de César Barros que llamaba a cuidar las formas en el caso Cascadas.

“Cuando el agresor (refiriéndose a Ponce) muestra una total intransigencia hacia los reclamos de quienes se sienten agredidos, es muy difícil que se guarden las formas (...). La paz siempre es bienvenida. Pero la paz Ponce no es paz, sino agresión (...). Los consejos de César Barros serían más atendibles si no coincidieran con el clima de amenazas que han creado los controladores de SQM; si tomaran en cuenta el reclamo de los inversionistas minoritarios como se ha tomado en otros casos el de los consumidores”, esto expresaba Linneberg en diciembre de 2013. En abril del año siguiente declaraba que “es un gran honor" ser candidato al directorio de SQM. Cosa que se concretó con los votos de Pampa Calichera, la cascada controlada por Ponce Lerou.

El alma política de Guilisasti

Rafael Guilisasti marcó la opción No en el Plebiscito del 88. Votó por Patricio Aylwin y Eduardo Frei. Fue cercano a los presidentes Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, en su primer gobierno. Luego se inclinó por Sebastián Piñera y en la elección siguiente colaboró y apoyó financieramente la candidatura de Andrés Velasco, a quien conoció cuando era presidente de la CPC, y el economista, ministro de Hacienda.

Mientras jugaba este rol se destapó el caso Penta de financiamiento irregular a la política, que salpicó a Velasco y que obligó a Guilisasti a referirse públicamente al tema. En una larga entrevista concedida a La Tercera defendió al economista y llamó a la necesidad de sincerar cómo se financia la política en Chile.

Siempre cerca del poder. Tendiendo puentes. Cambiando, a veces, de vereda. Lo hizo a nivel gremial cuando, siendo uno de los dos vicepresidentes de la mesa de Hermann von Mühlenbrock en la Sofofa, patrocinó la fallida candidatura de su rival Andrés Navarro.

La política no fue tan fuerte como para alejar a Guilisasti de la empresa familiar. En 1978 se incorporó a trabajar como vendedor de vinos de Comercial Peumo, una distribuidora de Concha y Toro, y desde 1985 a 1998 ejerció como gerente de exportaciones de la firma vitivinícola. Un área clave, pues Concha y Toro se convirtió en la viña de mayor exportación en Latinoamérica. Sus famosos vinos Casillero del Diablo y Don Melchor le han dado tal renombre que Concha y Toro fue elegida en 2014 y 2015 la marca de vino más poderosa del mundo por el ranking "Power 100 Most Powerful Wine Brands", que elabora un panel de expertos independientes que evalúa a cerca de 10  mil marcas.

Desde 1998, Guilisasti es parte del directorio de Concha y Toro –cuyo gerente general es su hermano Eduardo, numerario del Opus Dei– y presidente de Santa Emiliana, que produce vinos orgánicos y cuyo mandamás era José, otro de sus siete hermanos, quien murió trágicamente en 2014, al quitarse la vida producto de una aguda depresión.

Además del negocio familiar, Rafael Guilisasti ocupa un sillón en los directorios de CorpBanca, el banco de Álvaro Saieh –el mismo que otorgó créditos a las cascadas y donde el abogado Darío Calderón también es asesor–, DUOC-UC, y el Centro de Estudios de Historia Política de la Universidad Adolfo Ibáñez.

De su formación escolar deriva el vínculo que mantiene con la Iglesia Católica. Hasta que el sacerdote jesuita Antonio Delfau, de quien es muy cercano, fue enviado a Roma, participaba junto a él en los ejercicios ignacianos que cada domingo organizaba junto a sus amigos Federico Mekis –ex diputado RN por la Sexta Región– y su mujer Isabel Rozas, la periodista Claudia “Meusi” Vial y su madre Loreto Herrera.

Otros miembros de su círculo más íntimo son los hermanos Hernán y Juan Andrés Fontaine y el empresario Francisco Javier Vial, hermano de Claudia y compadre de Guilisasti.

Por sus actividades gremiales trabó amistad con otro grupo compuesto por Gonzalo García (secretario de CMPC), Felipe Lamarca (director de empresas y ex timonel de la Sofofa), Fernán Gazmuri (presidente de Citroën Chile y Asociación Chilena de Seguridad), Fernando Echeverría (ex timonel de la Cámara Chilena de la Construcción, ex intendente de Santiago y cabeza de Echeverría Izquierdo), que se reúne periódicamente desde hace una década.

Este medio intentó contactarse con Guilisasti, pero no fue posible.

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