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Por la razón o la fuerza: ¿se mapuchizará la contienda electoral? +Política

Por la razón o la fuerza: ¿se mapuchizará la contienda electoral?

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El Acuerdo para la Paz tambalea tras el crimen de un guardia forestal. La consulta indígena por tierras enfrenta bloqueos y desconfianza, mientras el Estado de Excepción se proyecta como herencia segura para el próximo Gobierno.


La relación entre el Estado chileno y el pueblo mapuche se ha transformado en un eterno nudo que nadie consigue desatar. Gobiernos van, gobiernos vienen, y los intentos de diálogo, reformas o planes especiales terminan tropezando con errores que marcan a fuego cada administración.

Eso quedó nuevamente claro esta semana tras pender de un hilo el Acuerdo para la Paz y el Entendimiento, luego del ataque delictual a una forestal que costó la vida a un guardia privado. ¿Se mapuchizará el último tercio de la campaña electoral? Todo apunta a qué sí, no habría forma de evitarlo.

¿Por la razón o la fuerza? A Michelle Bachelet la persiguió el fantasma de la Operación Huracán, ese montaje policial que terminó por dinamitar la confianza en las instituciones. Sebastián Piñera, con su “Comando Jungla”, cargó con el caso Catrillanca, el homicidio del joven comunero que aún resuena como símbolo de la desconfianza entre comunidades y Carabineros. Y a Gabriel Boric le tocó enfrentar desde temprano el bochorno de la entonces ministra Izkia Siches, cuando en su primer viaje a Temucuicui su comitiva fue recibida a balazos y piedras.

Hoy, por el lado del diálogo, Boric enfrenta un nuevo capítulo de la misma historia. La Consulta Indígena por un Nuevo Sistema de Tierras –paso previo para legitimar una de sus principales banderas para encauzar la agenda con el mundo mapuche– está prácticamente empantanada. ¿El riesgo? Terminar a fojas cero.

Comunidades mapuche –que quienes apoyan el proceso consideran una minoría– han llamado a rechazar y han bloqueado el ingreso de la consulta iniciada el 13 de agosto en localidades del Biobío, La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos.
Dicen que ni siquiera fueron considerados en la elaboración del informe de la Comisión Presidencial para la Paz y el Entendimiento, lo que –a su juicio– deslegitima todo el proceso.
Y pese a que desde la Unidad de Seguimiento de la Comisión para la Paz y el Entendimiento recalcan que la consulta recién está en etapa de planificación, algo que se mantiene en la liquidez, el problema no es solo técnico: también dicen que, mientras exista militarización, no habrá diálogo posible.

El trasfondo es claro: el Estado de Excepción que rige en la llamada macrozona sur fue prorrogado una vez más el 22 de agosto y, aunque el Gobierno explora fórmulas para dejarlo atrás, todo apunta a que será imposible levantarlo antes de que Boric deje La Moneda. Así, la administración podría cerrar su ciclo con un Estado de Excepción “permanente” y con la consulta indígena apenas en etapa de planificación, probablemente heredada por el próximo Gobierno.

“Sí, es posible. Me hubiese gustado que terminara bajo nuestro Gobierno, pero cada paso que damos nos acerca más a entregar certeza y una paz duradera en la zona”, dijo esta semana a la prensa el subsecretario del Interior y quien lideró la Comisión para la Paz y el Entendimiento, Víctor Ramos, consultado por la continuidad del proceso.

Desde el Senado llamaron al Gobierno a analizar “una estrategia de salida” al Estado de Excepción y agilizar proyectos como el de Reglas de Uso de la Fuerza (RUF) y la modernización de la Ley de Inteligencia. Ambas iniciativas están en comisión mixta por rechazo de modificaciones.

La Moneda destaca la disminución de la violencia, pero para los legisladores persiste “la presencia de grupos terroristas armados”. El último antecedente es la muerte de un patrullero de la forestal CMPC, aún sin responsables ni reivindicaciones.

Entretanto, en La Araucanía y Los Ríos, los delegados presidenciales respaldan la continuidad del proceso, con la promesa de “readecuar procedimientos” para garantizar mayor inclusión. Dicen que no es necesaria una “pausa” o una “suspensión” para lograr aquello, pero ¿qué es eso de readecuar procedimientos? La verdad, nadie lo sabe o lo tiene claro.

Fabián Salas, encargado de la Unidad de Seguimiento de la Consulta Indígena por un Nuevo Sistema de Tierras, explicó a El Mostrador que la fase de planificación permite precisamente “que los plazos no sean rígidos ni homogéneos en todas las regiones”.
“Desarrollaremos una síntesis de los encuentros ya realizados para analizar lo que ha ocurrido y lo que se ha planteado y pasar a una etapa de revinculación con las dirigencias y autoridades tradicionales, como con las comunidades que soliciten la presencia del Gobierno para ser informadas y dialogar”.
Agregó que la prioridad es escuchar a las comunidades, respetar su autonomía y abrir espacios para observaciones o contrapropuestas antes de avanzar a la segunda fase de la consulta.

La clave: este fin de semana finaliza la primera jornada de encuentros de la etapa de planificación. Según explican desde la Unidad de Seguimiento de la Comisión para la Paz y el Entendimiento, la propuesta hecha a las comunidades sobre la calendarización del proceso considera dos encuentros de la primera etapa. En este caso, terminarían los encuentros “Nº 1”.

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