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Richard Kouyoumdjian: “La soberanía requiere medios, no solo voluntad” PAÍS

Richard Kouyoumdjian: “La soberanía requiere medios, no solo voluntad”

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Héctor Cossio López
Por : Héctor Cossio López Editor General de El Mostrador
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A partir del “Cablegate”, Kouyoumdjian advierte que Chile enfrenta un dilema estructural: sin capacidades en inteligencia, ciberseguridad y regulación, la soberanía digital es solo declarativa en un escenario global cada vez más competitivo.


La crisis desatada por el llamado “Cablegate” no solo expuso una tensión diplomática inédita entre Chile, Estados Unidos y China, sino que abrió también una discusión más profunda sobre soberanía digital, control de datos e infraestructura crítica.

En su columna “Lecciones estratégicas del cablegate chino”, publicada por El Mostrador, el experto en seguridad e inteligencia de AthenaLab, Richard Kouyoumdjian, advierte que el conflicto trasciende lo económico y se instala en el corazón de la seguridad nacional, donde el control de la información adquiere un valor equivalente al de los activos estratégicos tradicionales.

A partir de ese diagnóstico y considerando que el grueso del tráfico global de datos circula por cables submarinos –y no por satélites–, Kouyoumdjian plantea que Chile enfrenta un punto de inflexión: definir si cuenta con las capacidades institucionales, tecnológicas y regulatorias para ejercer control sobre su propia infraestructura digital.

En ese contexto, quisimos profundizar en sus principales ideas.

-Usted plantea que el conflicto no es económico sino de control de datos: ¿qué implicancias concretas tiene eso para la soberanía digital de Chile en el corto plazo?
-Tanto en el caso del cable Humboldt como el cable de China Mobile, el control de los cables los tienen los operadores. Chile podría tener soberanía digital si tuviera la institucionalidad y la organización para controlar lo que sube al cable, como es el caso de Australia. Para ejercer soberanía no solo se requiere de la voluntad, sino también de los medios.

-Si Estados Unidos considera inaceptable un cable directo a Hong Kong sin control, ¿qué margen real tiene Chile para tomar decisiones autónomas en infraestructura crítica?
-Chile tiene todos los márgenes, pero tiene que saber que en el mundo actual no se puede servir a dos patrones. No podemos en los tiempos actuales, como dice la expresión popular, quedar bien con Dios y con el Diablo. Nosotros debemos tener claro cuáles son los intereses nacionales, ya que sin esa definición no vamos a saber enfrentar las cuestiones sobre las cuales vamos a tener que decidir.

-¿Qué capacidades de ciberseguridad e inteligencia debería desarrollar Chile para ser considerado un “socio confiable” por Estados Unidos?
-Capacidades de ultima generación en inteligencia de datos, de contrainteligencia y de ciberseguridad. Nos debemos en este sentido parecer a Australia y Canadá, que son países con los que Estados Unidos trabaja materias de inteligencia. Lo otro es que debemos saber qué pasa en Chile y no pueden ser sorpresas temas como el cable chino, o el observatorio en Cerro Ventarrones.

Lo otro es que con una ANI con solo 100 personas y capacidades limitadas de inteligencia no vamos a llegar muy lejos. La inteligencia es clave para defender a Chile.

-Usted menciona que Chile carece de regulaciones en infraestructura estratégica, ¿cuáles son las principales brechas regulatorias que hoy dejan al país expuesto?
-Lo que tenemos es muy básico. No hay una definición de lo que es estratégico y, de haberla, la forma de tratarlas. Somos los campeones de lo medioambiental, no así de materias que pueden ser un riesgo a la seguridad nacional.

-¿Es posible compatibilizar una relación económica profunda con China sin tensionar la relación con Estados Unidos, o el escenario actual obliga a tomar definiciones más claras?
-Podemos perfectamente mantener una relación económica profunda con China. Ellos necesitan nuestras exportaciones, pero lo que necesitamos es tener regulaciones para las inversiones extranjeras cuando tocan temas de procesamiento, almacenamiento de datos y transmisión de datos, como lo que es telecomunicaciones. A Estados Unidos le interesa que sigamos comerciando con China, pero no que China tenga influencia en materias que ellos consideran sensibles.

En ese sentido, tener reglas claras para las inversiones ayuda. Ayuda también tener las capacidades de control necesarias para poder ejercer soberanía digital. Con ella perfectamente el cable chino sería una opción. Sin capacidades, temas como el Visa Waiver, que implican conexión de datos, están en riesgo.

-A la luz de este caso, ¿qué lecciones deja el “Cablegate” para futuras decisiones en puertos, energía o litio, donde también hay intereses chinos involucrados?
-Que debemos tener capacidades de control, como también reglas e institucionalidad para manejar inversiones estratégicas, no solo chinas, sino también de Estados Unidos, de países europeos, o del que sea. Es la única forma para poder transitar por un mundo complejo. Ya no se admite hacerlo en forma aficionada.

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