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Fiscal de Antofagasta sobre corredor bioceánico: “puede ser aprovechado por el crimen organizado” PAÍS Castro Bekios exponiendo en Asunción

Fiscal de Antofagasta sobre corredor bioceánico: “puede ser aprovechado por el crimen organizado”

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Carlos Basso Prieto
Por : Carlos Basso Prieto Unidad de Investigación El Mostrador
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Persecutor estuvo exponiendo en Paraguay acerca de la situación que él atisba que se puede producir por la construcción del mega camino que unirá la ciudad de Santos (Brasil) con el norte de Chile, y que se espera que tenga un tránsito de mil camiones diarios atravesando cuatro fronteras.


El Fiscal Regional de Antofagasta, Juan Castro Bekios, advirtió que la próxima puesta en marcha del Corredor Bioceánico Capricornio (CBC) podría convertirse en un factor decisivo para el avance del crimen organizado transnacional en la macrozona norte, por lo que instó a tomar medidas equivalentes a los riesgos que podrían generarse.

El persecutor dijo lo anterior en un encuentro efectuado en Asunción, Paraguay, titulado  “Mesa Redonda Internacional sobre Corredor Bioceánico: Perspectivas Nacionales, Coordinación y Desafíos Compartidos”, donde expuso sobre los riesgos, amenazas y transformaciones que podría provocar este proyecto de integración regional.

El Corredor Bioceánico Capricornio se origina en el puerto de Santos, Brasil, y culmina en los terminales marítimos de Antofagasta, Mejillones e Iquique. Se trata de un proyecto transnacional que implica una inversión de más de 10 mil millones de dólares, que atravesará Brasil, Paraguay, Argentina y Chile, y que ya se encuentra en marcha, con la construcción de hitos clave, como el puente internacional sobre el río Paraguay.

Se trata de una gran obra de integración económica regional, que permitirá mover carga pesado desde el Atlántico al Pacífico, pero que al mismo tiempo supone un problema de seguridad importante, de acuerdo a lo expuesto por Castro respecto de la Región de Antofagasta, la cual -dijo- vive una transformación profunda en su panorama delictual, debido a la instalación de organizaciones criminales extranjeras, la consolidación de asentamientos irregulares que son verdaderas favelas y la creciente vulnerabilidad de las rutas logísticas que conectan Chile con el resto del cono sur.

Carga pesada

—Fiscal, ¿cuál es el principal riesgo del Corredor Bioceánico desde el punto de vista de la seguridad?

—El principal riesgo es que estamos hablando de una infraestructura pensada para mover un volumen enorme de carga, y ese mismo volumen puede ser aprovechado por el crimen organizado. Cuando usted proyecta hasta mil camiones diarios cruzando fronteras, los controles tradicionales simplemente no dan abasto. Eso genera oportunidades para ocultar drogas, armas, contrabando o incluso personas dentro del comercio legal.

Además, el corredor conecta zonas que hoy ya son sensibles desde el punto de vista del crimen organizado, como la Triple Frontera, con puertos estratégicos del norte de Chile. Esa conexión facilita que organizaciones criminales grandes, que antes operaban separadas, empiecen a coordinarse.

En síntesis, el CBC puede actuar como un multiplicador de amenazas desde la perspectiva de la seguridad estratégica. Su principal riesgo es que propicia el doble uso de su infraestructura logística. Por otra parte, al vincular directamente los centros de gravedad criminal del Atlántico (como la Triple Frontera) con los puertos del Pacífico chileno, el corredor facilita una sinergia operativa entre grandes estructuras criminales. Además, agrava el riesgo de un nexo transaccional con organizaciones como Hezbolá, que aprovechan el alto volumen comercial y las Zonas Francas (como la de Iquique) para el Lavado de Activos Basado en el Comercio, lo que se conocela sigla TBML.

—Usted expuso recientemente sobre este tema en Paraguay. ¿Es una preocupación compartida?

—Sí, absolutamente. En la Mesa Redonda Internacional sobre el Corredor Bioceánico, celebrada en Asunción en marzo de 2026, expuse detalladamente estos riesgos en mi calidad de Fiscal Regional de Antofagasta. El consenso técnico advierte que, si bien el corredor es una oportunidad de integración económica inigualable, presenta un déficit crítico de simetría en cuanto a infraestructura de seguridad y fiscalización. En Paraguay quedó claro que no es una inquietud solo chilena. Existe consenso en que el corredor es una oportunidad económica muy importante, pero que el desarrollo de la infraestructura de seguridad va muy por detrás.

Las autoridades coinciden en que, sin una inversión decidida en personal policial, inteligencia interagencial y escáneres, el corredor corre el riesgo inminente de replicar la porosidad y las dinámicas de inseguridad históricamente arraigadas en la Triple Frontera entre Paraguay, Argentina y Brasil.

—¿Qué es lo que se conoce como la “autopista 10”, que podría tener una suerte de continuidad hacia el oeste en función de este proyecto?

—Es un término que utilizan agencias policiales internacionales para describir una de las principales rutas del narcotráfico entre Sudamérica y África Occidental. Sigue aproximadamente el paralelo 10 norte, porque es el trayecto más corto entre ambos continentes.

Desde ahí, la droga se redistribuye hacia Europa y también hacia Medio Oriente. En esta ruta participan organizaciones latinoamericanas, redes criminales europeas y grupos locales africanos. Hoy es una de las vías más activas del narcotráfico global. Esta franja representa la distancia más corta entre Sudamérica y el continente africano, con apenas unos 2.575 kilómetros separando a Fortaleza (Brasil) de Dakar (Senegal).

Debido a la presión policial en los puertos tradicionales de Europa, este trayecto se ha consolidado como un complejo ecosistema criminal transcontinental. Funciona conectando los centros de producción andinos con los mercados europeos y de Oriente Medio, utilizando los estados costeros y las islas de África Occidental (como Guinea-Bissau o Cabo Verde) como almacenes avanzados y plataformas de reexportación. Esta ruta es operada por una alianza entre proveedores latinoamericanos (como el Primer Comando de la Capital de Brasil o el Cártel de los Soles de Venezuela), brókers transnacionales (como los clanes de los Balcanes) y facilitadores locales. Utilizan tácticas altamente sofisticadas, que van desde la contaminación de buques portacontenedores comerciales (rip off o gancho ciego) hasta el despliegue de narco-submarinos o semisumergibles de alta mar.

—¿Por qué el valor de la droga aumenta tanto cuando se desplaza hacia el oeste, que entiendo es uno de los fundamentos de la preocupación respecto del corredor?

—El precio se dispara de forma astronómica debido a lo que denominamos el “motor del arbitraje” económico, un fenómeno impulsado por la altísima rentabilidad que ofrecen los mercados en Asia-Pacífico y Oceanía, porque los mercados del Asia-Pacífico pagan precios muchísimo más altos. Un kilo de cocaína que en Bolivia puede costar unos dos mil dólares, en Chile ya duplica o triplica ese valor, y cuando llega a países como Australia, Japón o Nueva Zelanda alcanza cifras que pueden superar los 200 mil dólares.

Este margen de ganancia abismal, que puede representar hasta 160 veces su valor original, es el incentivo principal que atrae a los cárteles transnacionales a reconfigurar sus rutas y tomar el control de la salida logística occidental.

—¿Qué revela la investigación sobre el Cartel Jalisco Nueva Generación en este contexto?

—Evidencia algo muy preocupante: que Chile ya no es solo un país de paso. En enero del año pasado desarticulamos un laboratorio de metanfetaminas en la VI Región, vinculado directamente al Cártel Jalisco Nueva Generación, al que usted se refiere. Eso demuestra que se pretende o se está produciendo droga aquí, usando precursores químicos que llegan desde Asia o se desvían en Chile de la cadena de suministro.

Esa revela además un salto cualitativo crítico: Chile ha dejado de ser un mero país de tránsito para transformarse en una plataforma de producción y re-exportación de drogas sintéticas. Además, tras la muerte de su líder histórico, el CJNG está en un proceso de fragmentación. Eso suele traducirse en más violencia y en células con mayor autonomía operativa. En el norte de Chile eso implica un riesgo real de disputas por el control de rutas, precursores y puertos que se traduce en que se desencadena una agresiva guerra regional por el control de la importación de precursores químicos y de las rutas de salida hacia los lucrativos mercados de Asia y Oceanía.

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