Gobierno en emergencia
¡Hola a todos! A los primeros días de instalación, al nuevo Gobierno le sobrevino un verdadero bautizo de fuego. La histórica alza de bencinas de esta semana provocó largas filas en bencineras y aterrizó al ciudadano común y corriente en otro tipo de emergencia: la emergencia económica de su propio bolsillo.
- El golpe se agravó con un error comunicacional de proporciones, después que la Secom publicara en redes sociales que Chile era un “Estado en quiebra”. La frase no solo fue poco atildada, sino derechamente una fake news. El ministro Quiroz desmintió el concepto y Cristián Valenzuela fue el hombre del harakiri.
Entremedio pasó de todo. El Presidente retiró el apoyo a Michelle Bachelet para encabezar la Secretaría General de la ONU, aduciendo escasas chances de triunfar, pese a que el nombre de la exmandataria aún se mantiene vigente con los apoyos de México y Brasil. La postura generó resquemores y fue rechazada en encuestas de opinión.
- Por otro lado, la ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, habría ordenado desvincular –ella lo niega– a la prefecta Consuelo Peña, la tercera en la línea de mando al interior de la PDI. Una polémica con aroma a “pasada de cuenta”, tras un conflicto previo en Iquique por el desmantelamiento de una unidad.
- Ante todo aquello, se agregan dos baldazos de agua fría: el retiro de la tramitación que terminaba con la Ley Longueira, una reforma que abre dudas sobre el manejo del Ejecutivo en un tema con antecedentes graves de corrupción. Y el anuncio de recortar el presupuesto para Carabineros y la PDI,además de programas claves para el combate al crimen organizado. Una medida que descolocó hasta la derecha porque golpea la principal misión del Ejecutivo: acabar con la inseguridad.
En la edición de hoy de +Política, abordaremos la pérdida de agenda del Gobierno, el traje de francotirador que se colgó de Franco Parisi para cobrar cuentas, el blindaje de La Moneda a una Mara Sedini sin línea de crédito, el malestar contra dos figuras claves del Segundo Piso, la oscura trama de los “lobos” detrás del caso Steinert y una reunión a “calzón quitado” entre empresarios y el nuevo ministro de Economía.
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La Moneda pierde el control de la agenda
El Gobierno del Presidente José Antonio Kast, que partió con un ambicioso plan de aterrizaje para los primeros 90 días y una hoja de ruta con predominio absoluto de la agenda, enfrenta hoy una profunda desarticulación política y una erosión acelerada de su capital político.
- Lo que se proyectó como una estrategia de “saturación” para inmovilizar a la oposición, se ha transformado en un escenario de crisis reactiva debido a errores en la gestión económica, fallos comunicacionales de la Segegob y tensiones diplomáticas que han terminado con la “luna de miel” en tiempo récord.
- Vamos por parte. El plan original para los primeros 90 días de Gobierno consistía en lanzar entre cinco y siete actividades simultáneas diariamente. El objetivo era que la oposición, carente de una articulación clara, no supiera dónde dirigir sus críticas, dejándolos “hablando solos”, mientras el Ejecutivo copaba el espacio público con temas de alto impacto, como la construcción de zanjas y el control migratorio.
Este diseño de “copamiento”, sin embargo, colapsó al no contar con un “libreto defensivo” ante problemas imprevistos, dejando al Gobierno mermado y sin iniciativa cuando las primeras crisis asomaran en el horizonte, cosa que sucedió en menos tiempo del esperado. Una fuente que ha seguido de cerca la instalación del nuevo Ejecutivo, asegura que el guion sobre la saturación fue aprendido, pero fallaron los intérpretes.
La administración de José Antonio Kast pensó que podía saturar el ambiente, introduciendo en la pauta un set de noticias cada día, buscando confundir y desorientar, pensando que esa estrategia era una forma de “gobernar”. Pero la realidad, dicen quienes conocen la interna, no es una minuta del Segundo Piso. La realidad, señalan, acaba de golpearlos de frente.
- Hay que reconocer que en un comienzo la estrategia funcionó, pero comenzó a hacer agua cuando empezaron a tomar decisiones en torno al alza del precio del petróleo. En este trance, con un Segundo Piso que parece mandar más que los ministerios, creyeron que era buena idea “cortarle la cola al perro de una vez”. O sea, en lugar de suavizar el golpe de las bencinas, condenaron de un solo viaje a la clase media.
¿El resultado? Un suicidio político. En solo 11 días, la encuesta Cadem les dijo la verdad que no querían oír: la desaprobación ya superó a la aprobación (49% contra 47%) y, a modo de corolario, un tropezón involuntario que terminó con el equipo de comunicaciones en el suelo, luego de publicar que había un “Estado en quiebra”.
- Todo fue tan burdo que los ministros de Hacienda e Interior, Quiroz y Alvarado, respectivamente, tuvieron que salir a decir que el “default” era técnicamente una mentira. Para colmo, la Contraloría obligó al Gobierno a borrar los videos y gráficas oficiales, en uno de los episodios más vergonzosos que se recuerden en materia de comunicación política.
Los “lobos” de la ministra Steinert
Más allá de todo lo que ya se ha dicho y escrito acerca del problema que se generó con la abrupta salida de la ahora exsudirectora de Inteligencia y Crimen Organizado de la PDI, Consuelo Peña, y el papel que en ello le cupo a la ministra de Seguridad Pública, Trinidad Steinert, hay una situación muy compleja al interior de la policía civil, en la cual –dicen fuentes que saben del tema– la secretaria de Estado tomó partido, quizá sin saberlo, en circunstancias que debería haber hecho todo lo contrario.
Se trata de la problemática que existe en torno a los “lobos”, como se autodenominan los oficiales de las unidades antinarcóticos de la PDI, debido a que la insignia de ellos lleva la efigie de dicho animal. Los cuatro policías trasladados de Iquique son “lobos”, y uno de ellos, el oficial de caso de la investigación del “Clan Chen”, Juan Flores, no es primera vez que es trasladado en medio de situaciones polémicas. El de mayor graduación en el equipo removido era el subprefecto Mauricio Fuentes, respecto de quien Steinert “tiene un interés especial”, según dijo a El Mostrador el senador DC Iván Flores.
- En 2015, cuando formaba parte de la Brigada Antinarcóticos Sur, Flores fue trasladado a Lebu, después que fuera encontrado el cuerpo sin vida de su compañero de unidad, Emmanuel Ferrada, quien desapareció en extrañas circunstancias el 26 de julio de ese año. Su cadáver recién fue hallado en Rinconada de Maipú el 22 de octubre y, según la Comisión Especial investigadora que hubo en la Cámara Baja, relativa a la PDI, “esta insiste en que fue un suicidio, mientras que Carabineros indica que habría sido un homicidio debido a las pericias realizadas”.
- ¿El telón de fondo? Al igual que lo sucedido en Iquique, una investigación de la contrainteligencia de la PDI respecto de varios policías, entre ellos Flores.
Tras varios años en Lebu, y luego de recalar en Antofagasta y en la Dirección de Personal de la PDI, Flores logró retornar a narcóticos, en Iquique, donde encabezó varias diligencias importantes y, bajo la dirección del subprefecto Mauricio Fuentes, estuvo al frente de las indagaciones en contra del “Clan Chen”, pero al mismo tiempo él y sus colegas eran vigilados de cerca por detectives del Departamento de Contrainteligencia, que sospechaban de posibles contactos entre los policías y miembros del clan.
Ante ello, la entonces subdirectora Consuelo Peña tomó la decisión de sacarlos de Iquique, lo que finalmente decantó en que Steinert le pidiera explicaciones, tras lo cual Peña fue removida.
- Quienes conocen la interna de la PDI indican que de fondo hay un problema importante, que es la guerra en sordina entre algunos “lobos” (varios de ellos hoy en retiro, pero con importantes vínculos hacia oficiales en servicio) y el alto mando de la PDI. De hecho, al interior de la institución existe la sospecha de que fueron exintegrantes de narcóticos, dados de baja en los últimos años, quienes hicieron llegar a la prensa informaciones anónimas relativas al hallazgo de droga dirigida al hijo de Consuelo Peña, como lo relatamos el lunes.
- Se trata de un enfrentamiento soterrado que se arrastra ya desde hace varios años y que –dicen las mismas fuentes– debería ser solucionado por un tercero imparcial, lo que ya no es la ministra de Seguridad Pública, dada su estrecha cercanía con los “lobos” cuestionados internamente.
Ministra Sedini en “quiebra” y sin línea de crédito
Semana para el olvido. El anuncio sobre las modificaciones al Mepco y el alza de las bencinas, no solo se transformó en la primera gran crisis política para el Gobierno, sino que también evidenció la falta de oficio del brazo comunicacional del gabinete. La ministra vocera se convirtió en un meme.
- Si bien Cristián Valenzuela –uno de los dos asesores más cercanos al Presidente– asumió la responsabilidad por las publicaciones que aseguraban que el Estado chileno estaba “en quiebra”, los dardos apuntaron al mal desempeño de la vocera Mara Sedini. Críticas que se instalaron incluso desde las propias filas oficialistas.
“Si el Gobierno no reconoce que hubo un problema profundo de comunicación durante esta semana, que afectó el debate legítimo, difícilmente va a poder enmendarlo y, a mi juicio, tiene que enmendarlo rápido”, dijo categórica la presidenta del Senado, Paulina Núñez.
- Núñez se sumó al coro de voces de Chile Vamos que no pudieron obviar el deficiente manejo de la ministra de la Segegob, quien se ha mostrado dubitativa, poco precisa y limitada a repetir el contenido de las minutas.
Por lo mismo, desde el Ejecutivo han intentado hacer control de daños y blindar a Sedini, entendiendo que para cualquier Gobierno sacar a un ministro a dos semanas de asumir sería un bochorno de proporciones.
- Incluso, el propio Presidente José Antonio Kast tuvo que intervenir durante una actividad pública este viernes. El Mandatario agradeció a su equipo de ministros y respaldó particularmente a la titular de la Segegob. “Y tenemos a quien da las buenas noticias: nuestra vocera Mara Sedini. Le doy las gracias, Mara, por todo el trabajo acucioso que está realizando”, señaló el Jefe de Estado.
Pero eso no fue todo, en un punto de prensa en La Moneda, tras estrenar el comité de monitoreo a la crisis por el petróleo, Sedini cumplió un rol secundario en la puesta en escena. A diferencia de las vocerías habituales en las que enfrentaba sola a la prensa, esta vez fueron los ministros de Transportes, Energía e Interior los encargados de comunicar las medidas por la contingencia energética. La periodista se limitó a un rol articulador.
- Lo cierto es que los rumores de su salida rápidamente comenzaron a circular y se especuló que la actual directora de Azul Azul y exvocera del segundo Gobierno de Sebastián Piñera, Cecilia Pérez, aterrizaría en La Moneda para tomar su lugar. Lo que finalmente fue descartado por la propia exministra.
Pero fuera de su mal desempeño como vocera de La Moneda, fuentes del oficialismo están preocupados por otra de sus responsabilidades. Su rol como ministra secretaria general de Gobierno –apuntan–, más que el de ser la portadora de buenas noticias, es el de coordinación interministerial, y es ahí donde su falta de preparación política –temen– comenzará a hacer incluso más agua.
La reunión a “calzón quitado” de empresarios con el ministro Daniel Mas
Aunque era previsible que el anuncio sobre el aumento en el precio de los combustibles generaría tensión entre el mundo empresarial y el actual Ejecutivo, lo cierto es que las reacciones fueron bastante más templadas de lo esperado. Eso al menos públicamente, porque en la interna ya se empiezan a escuchar las primeras recriminaciones.
- La primera reunión entre el ministro de Economía y Minería, Daniel Mas Valdés, y dirigentes de las medianas y pequeñas empresas, coincidió precisamente con el escenario de alzas de las bencinas. Sin ánimo de pasar cuentas, varios dirigentes plantearon de entrada su preocupación por dos situaciones específicas: la “arrogancia” del ministro Jorge Quiroz y el “fail” del Gobierno en el asunto del “Estado en quiebra”.
Respecto a lo primero, los empresarios manifestaron que el “tono” del titular de Hacienda no era el adecuado para transmitir temas complejos y que le recomendaban ser más “empático” que simpático, aludiendo a la frase que ocupó tras asumir el cargo.
En cuanto a la publicación del Gobierno sobre la eventual quiebra del país, dijeron que era un “error comunicacional grave” que podría afectar la inversión extranjera y la credibilidad en caso de requerir créditos internacionales. “Estoy de acuerdo con ustedes”, les dijo el exconsejero de la Sofofa.
- De ahí en adelante, se “desahogaron”. Varios comentaron que el aumento de las gasolinas era una “lápida” para todos los gremios asociados, pues los obligaría a aumentar sus costos en un 30% y existía un riesgo inminente de quiebras en diversos sectores. “Fue una conversación a calzón quitado, como se dice en buen chileno”, aseguró otro empresario que acudió a la cita.
La táctica del Gobierno de “tirar toda la carne la parrilla”, conocida como estrategia de copamiento, fue otro de los temas tratados en la reunión. La crítica fundamental fue que no hubo gradualidad y que todo se implementó de “sopetón”. “Parece que buscaban sonrojarse solo de una vez”, dice un asistente sobre la avalancha de medidas anunciadas.
- Aunque reconocen internamente que existen responsables en la administración anterior, los dirigentes prefirieron no tocar ese tema en la reunión con el ministro, buscando restarse del coro de recriminaciones permanentes al Gobierno pasado. “Hay que mirar el futuro, porque lo que se viene es un cagazo grande”, dicen. Por eso aprovecharon la oportunidad para solicitar al ministro que extendiera los plazos para el pago de patentes y entregaron un pliego de peticiones con más de 30 propuestas, entre ellas, suspender temporalmente los subsidios a fundaciones.
Parisi empieza a cobrar cuentas
“Distantes del Gobierno y de la oposición, ni fachos ni comunachos”, es lo que repite Franco Parisi –como un mantra– para explicar dónde está parado el Partido de la Gente (PDG). Pero, en la práctica, no parece estar tan distante: esta semana salió con todo a pasarle la cuenta al Gobierno de José Antonio Kast.
- ¿Qué está cobrando Franco Parisi? El economista jura que no está para revanchas tras el naufragio de la candidatura a la presidencia de la Cámara de Pamela Jiles, pero estamos hablando de la “abuela del PDG” o, como le ha dicho el propio Franco, “The Queen” o “la reina del Parlamento”.
Y el “bencinazo”, sumado al cuento del “país quebrado”, le cayó como anillo al dedo para ponerse en modo francotirador –incluso volviendo a “Sin Filtros” para encarar a la barra brava–.
- “A mí no me gusta que echen a nadie, pero aquí a alguien se le pasó la mano” y “mire la tontera que dijeron ayer de que Chile estaba quebrado. Eso es para que, por lo menos, echen a alguien”, dijo esta semana, repasando a todo el Gobierno. Aunque en la mira está, claramente, Mara Sedini.
Franco, en todo caso, no está solo. Tiene una bancada de 14 diputados, entre ellos su hermana, Zandra Parisi, quien también trata a Pamela Jiles como una reina –“hay que cuidarla” y “quiero ser como ella”, ha dicho en entrevistas–, y anunció esta semana una interpelación contra la vocera de Gobierno por el escándalo del “Estado en quiebra”, el que además ya abrió un flanco en Contraloría.
- ¿Zandra conseguirá respaldo para su interpelación? No es menor que las bancadas de izquierda, centroizquierda y la DC hayan alcanzado un acuerdo administrativo con el PDG en la Cámara. “Hicimos acuerdo con quien nos quiso escuchar”, soltó Franco esta semana.
Primero, respecto de la bancada –más allá de la “capa militar” de Javier Olivares y la evaluación de expulsar al diputado Cristián Contreras (Dr. File)–, ahora Franco Parisi está en pleno rearme. Y ante cualquier pronóstico sin fundamento, hay que aclarar que también se encuentra en Chile.
- La próxima semana planea ir a Valparaíso, visitar el Congreso para juntarse con sus 14 diputados y, además, tiene varias reuniones con juntas de vecinos, gremios y militantes. En resumen: rearme político a full y presencia mediática asegurada.
Con su hermana liderando la arremetida institucional, el fundador del PDG pasó de intentar ser actor bisagra a convertirse en un francotirador político. Y en esa jugada, la vocera Sedini se transformó en su primer blanco.
Rasputín y el factótum: los asesores que tensionan el Gobierno
Cristián Valenzuela y Alejandro Irarrázaval. Dos nombres, un mismo ruido de fondo en La Moneda. En la semana del “bencinazo”, cuando el Gobierno necesitaba orden, terminaron aportando lo contrario: desorden.
- Ambos fueron claves en la campaña. Los dos tienen línea directa con José Antonio Kast. Pero gobernar no es hacer campaña, y ahí es donde el Segundo Piso empezó a crujir.
A Valenzuela, el llamado “Rasputín de Kast”, en el oficialismo le reconocen credenciales: sabe instalar marcos, tensionar debates y ganar elecciones. El problema –apuntan desde el sector– es que siguió jugando el mismo partido, pero en otra cancha. El concepto de “Estado en quiebra” –su criatura– no solo hizo ruido: detonó un incendio.
- Economistas, el Banco Central y hasta el propio ministro de Hacienda salieron a apagarlo.
Resultado: el Gobierno perdió la agenda justo cuando más la requería. La suspensión del Mepco necesitaba una chispa para explotar. Y Valenzuela se la dio.
En privado, el diagnóstico es brutal: “Se lo comió el personaje”.
- Porque Valenzuela funciona –dicen– cuando hay guerra. Y la guerra era la campaña. Pero ahora toca gobernar. Y en tiempos de paz, ese mismo estilo empieza a ser un problema. Sigue empujando frases de alto impacto, pero con costo político en tiempo real.
Mientras tanto, Irarrázaval hace lo mismo… pero puertas adentro.
No da entrevistas, no protagoniza polémicas públicas, pero concentra algo peor: molestia interna. Mucha. Fue el coordinador de campaña, el hombre de la instalación, el que ayudó a armar el actual Segundo Piso. Y ahora, para varios en el oficialismo, se convirtió en un cuello de botella.
- Las críticas son más filosas que con Valenzuela, solo que menos visibles. Despectivamente las fuentes de derecha señalan a +Políticaque “el único logro de Irarrázaval es haber sido tesorero de la UDI, cargo simbólico que se lo dan a cualquiera”. Y ahora verlo de factótum causa indignación, apuntan.
Pero no hay resentimiento en la crítica, porque en el fondo lo acusan de poca muñeca política, de no entender la “realpolitik” y de tener dificultades en el trato. No le perdonan que trate a los partidos del oficialismo (la UDI, RN y Republicanos) como “los hermanos pobres”. Traducción política: no articula, no escucha, no integra.
- El ruido ya cruzó transversalmente los partidos. Hablan de ninguneo, de decisiones sin consulta, de un diseño de poder que no conversa con nadie. Y la comparación –inevitable– ya circula en pasillos: el malestar que se está generando alrededor de Irarrázaval es muy parecido al que desencadenó Larroulet en el periodo más crítico de Piñera II.
Con un detalle incómodo: Irarrázaval lleva apenas 10 días.
Llegamos así al final de una semana política intensa, en donde a la mayoría de las tensiones aún les faltan páginas por escribir. Si tienen algún comentario, duda o información que quieran compartir, pueden escribirnos a maspolitica@elmostrador.cl.
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