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¿Té rojo, blanco, verde o negro?: Todo sobre su temperatura ideal y cómo conservar sus propiedades Gastronomía

¿Té rojo, blanco, verde o negro?: Todo sobre su temperatura ideal y cómo conservar sus propiedades

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Desde el té rojo fermentado hasta los blends frutales que animan la coctelería contemporánea, el té amplía sus fronteras gastronómicas. Hoy convive con tendencias como el kombucha, los lattes de matcha y las infusiones heladas, pero su esencia sigue siendo un ritual de pausa, aroma y contemplación.


En un país donde el café ha ganado terreno en la última década, el té sigue siendo uno de los rituales más extendidos en las cocinas chilenas. Pero no todos los “tés” que se consumen habitualmente son realmente té. Y entre los que sí lo son —negro, verde, blanco o rojo— existen diferencias notables en sabor, cafeína, proceso de elaboración y temperatura ideal de preparación.

La gastronomía contemporánea los está revalorizando, mientras que nuevas mezclas de frutas y flores amplían todavía más el universo infusional.

¿Qué es realmente “té”?

La Camellia sinensis es la planta madre de todos los tés del mundo. Cada taza de té proviene de esta misma especie, solo que procesada de formas diferentes. De una misma planta puede transformarse en tés radicalmente distintos. La diferencia está en el grado de oxidación, el marchitado, el enrollado, el secado y, en el caso del té rojo (pu-erh), la fermentación.

  • Té verde: hojas apenas oxidadas.
  • Té blanco: mínimo procesamiento, muy delicado.
  • Té negro: completamente oxidado.
  • Oolong: oxidación intermedia.
  • Pu-erh: té fermentado y añejado.

En cambio, los llamados “té de frutas”, “té de hierbas”, “té de rooibos” o “té de jazmín” no son técnicamente té, sino infusiones. Aun así, forman parte del mismo universo gastronómico por su uso en la mesa, coctelería, pastelería y rituales cotidianos.

Cómo es cada té y cuál es su temperatura ideal

Otro detalle importante es la temperatura del agua, que es uno de los errores más comunes al preparar té: si está demasiado caliente, quema las hojas y vuelve la infusión amarga.

“La temperatura del agua es clave para resaltar el sabor y aroma de cada variedad. Durante el verano, los tés verdes, blancos o frutales funcionan perfectamente en frío o tibios; en invierno, las temperaturas más altas resultan reconfortantes”, explica Teresa Marinetti, gerenta de Canal Horeca y socia de Adagio Teas.

Marinetti da una guía detallada para elegir y preparar correctamente cada variedad, con recomendaciones basadas en estándares internacionales.

Té negro: El té negro es el más intenso y energético dentro de la familia de los tés. Proviene de la Camellia sinensis y pasa por un proceso completo de oxidación, lo que le da su color oscuro, sabor robusto y alto contenido de cafeína. Es ideal para quienes disfrutan una infusión con cuerpo y carácter.
Temperatura: 95–100 °C · Tiempo: 4–5 minutos

Té verde: Proviene de las mismas hojas que el té negro, pero casi no se oxida, conservando su frescura natural, color claro y notas herbales o ligeramente dulces. Es reconocido por su efecto antioxidante y su sabor suave, perfecto para media mañana o mediodía.
Temperatura: 80–85 °C · Tiempo: 2–3 minutos

Té blanco: Considerado el más puro y delicado, se elabora a partir de brotes jóvenes que se dejan secar al sol sin manipulación. Su infusión es floral y suave. En marcas especializadas como Adagio, se recomienda a quienes buscan potenciar las propiedades antioxidantes.
Temperatura: 80–90 °C · Tiempo: 3–5 minutos

Té rojo (Pu-erh): De sabor terroso y profundo, se logra gracias a su proceso de fermentación natural. Es conocido por sus propiedades digestivas y depurativas, lo que lo convierte en una excelente opción después de las comidas.
Temperatura: 95–100 °C · Tiempo: 5 minutos

Rooibos e infusiones: aromáticas, versátiles y sin cafeína

Aunque no provienen de la Camellia sinensis, las infusiones han ganado un espacio importante entre los consumidores.

  • Rooibos: originario de Sudáfrica, naturalmente dulce, libre de cafeína y rico en minerales como magnesio, potasio y zinc. Es una excelente alternativa para hidratarse y una opción ideal para deportistas.

  • Infusiones aromáticas: mezclas de manzanilla, jazmín, frutos rojos, menta, cedrón y otras hierbas. Son versátiles, relajantes y pueden disfrutarse tanto calientes como frías.

Temperatura para rooibos e infusiones: 95–100 °C · Tiempo: 5–7 minutos

¿El té frío pierde propiedades?

La respuesta es no: el té frío conserva antioxidantes, minerales y cafeína.
Lo que sí cambia es:

  • La intensidad aromática, siempre más alta en caliente.
  • La percepción de sabor, que puede volverse más suave y menos amarga.

Esto explica el auge del cold brew —infusión en frío por 8 a 12 horas—, que resulta más suave, fresca y mantiene los compuestos beneficiosos.

La temperatura del agua no solo influye en el sabor, sino también en la experiencia según la época del año.
En invierno, se recomiendan temperaturas más altas para obtener infusiones reconfortantes y permitir que la hebra libere todo su aroma.

En verano, en cambio, los tés verdes, blancos o frutales pueden prepararse con agua más tibia o directamente como iced tea, logrando una bebida saludable y refrescante.

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